Yolanda Ramos: «Tamara Falcó y yo tenemos más filtros de los que parece»

La hemos visto imitando y dando vida a distintos personajes, pero su mejor papel es el de ella misma. Por eso se ha convertido en uno de los principales atractivos de «Masterchef Celebrity», un programa al que no ha ido solo a cocinar


No tiene límites e ilimitado es el número de carcajadas que nos puede sacar. Tras arrasar como Noemí Argüelles en Paquita Salas se ha convertido en el ingrediente más salado de Masterchef. Detrás de la sonrisa de Yolanda Ramos (Barcelona, 1968) se esconde una mujer que también tiene sus momentos tristes. «Lo verbalizo más porque la gente se cree que estoy loca», confiesa.

-¿Qué vas a comer hoy?

-Pues mira, he comprado costillas de cabrito. Me las iba a hacer a la plancha. La verdad es que cocino mejor en mi casa que en Masterchef. Ja, ja, ja.

-Cuando te dijeron lo que ibas a cobrar en el programa no tuviste dudas. ¿Podemos saber cuánto es?

-No. Ja, ja, ja. A ver, yo dije que algunos de mis compañeros que habían participado antes me comentaron: ‘Vete que se cobra bien’. Después, cuando vi lo que me iban a pagar dije: ‘Pues es verdad. Sí que pagan bien’.

-¿Es donde más has cobrado?

-No, no. Yo hago un poco de broma con esto. Para el esfuerzo que supone está bien pagado, porque es un programa superintenso en el que aprendes mucho. Es una experiencia brutal. Lo pasas muy mal, pero también muy bien. Estás sobre un hilo de forma continua porque con cualquier traspié te vas y pierdes el trabajo.

-Dejaste loca a Tamara Falcó con lo de: «Seis bragas, 25 pesetas en el mercadillo».

-Se quedó flipando. Eso es lo bonito de ella. Tamara me explica cosas de su mundo y yo a ella del mío, somos muy amigas. Ella es de una escala social, que no ha escogido, diferente a la mía, que tampoco la he elegido. Lo interesante es que después el destino, o no sé lo qué, te coloca con gente diferente por el camino, estés en la escala que estés. Es muy chulo ver cómo a ella le sorprenden cosas que para mí son normales, y al revés.

-¿Sigues comprando en el mercadillo?

-Hombre, claro. Porque además me sientan muy bien las bragas del mercadillo. Ja, ja, ja. Pero vamos, yo creo que todo el mundo de una clase social normal compra allí, ¿no?

-Tienes que llevar a Tamara contigo.

-Tal y como es, si viene conmigo, se vuelve con bragas. No sé si para ella, pero para sus amigas seguro porque es muy generosa.

-¿Qué tenéis en común?

-Ella es una persona que todo lo que piensa lo dice, y a mí también me pasa mucho eso, pero en el fondo las dos sabemos de qué va el show business y que todo lo que pensamos no lo podemos soltar para no herir sensibilidades. A veces se piensa que somos o tontas o que no tenemos filtros, pero tenemos muchos más de los que parece. Todo lo que decimos es también para caer bien. Ja, ja, ja. Sacamos esa parte porque de verdad existe y cada uno pavonea lo que tiene. 

-Además de ella, ¿quién te ha sorprendido más?

-Ana Milán. La conocía por su trayectoria profesional y me imponía. Le tenía como un poco de miedo. Ella, igual que Tamara, han sido grandes descubrimientos. La quiero un montón, me da mucha luz y alegría. Después también me llevo muy bien con Elena Furiase, pero ya de antes. Del programa me quedo con Tamara y Ana. Es como que somos un poco las tres de la misma tribu. Muy distintas, pero que si se acabase el mundo y volviese a empezar, nos iríamos a vivir juntas.

-¿Qué plato no se debe comer en una primera cita?

-Los malditos espaguetis. ¡Ay, no! Hay otro peor, el arroz negro. Me da un asco... Te quedan los dientes y los labios negros. Además, lo suelen acompañar con alioli.

-Has pasado también por «Tu cara me suena», ¿a «Gran hermano» irías?

-No, no. La exposición es diferente. Hombre, a no ser que pase algo, una guerra civil, o me vaya todo fatal y no tuviera trabajo, que entonces igual sí, pero de entrada no iría.

-Has dicho: «Prefiero tirarme un pedo antes que llorar».

-Ja, ja, ja. Sí. En algunos momentos estuve a puntito de llorar en el programa, pero yo misma me hacía fuerte. Llorar es algo íntimo, ¿sabes? No me gusta llorar porque me han reñido, me veo ridícula. Te ven miles de personas, es algo que me da pudor. Es como si de adolescente, estás en una fiesta, llega tu padre, te echa la bronca y te vas llorando.

-Dijiste que para ser humorista había que ser un poco triste.

-Creo que el ser humano tiene algo dentro triste. En mi caso, tengo que verbalizarlo más, pero porque si no se creen que estoy como una cabra.

-¿Y eso?

-Tengo esa cosa de: ‘Esta está loca’. El otro día, por ejemplo, estábamos con gente del trabajo en una fiesta y fui con mi niña. La perdí de vista y una de las de producción, al ver que la estaba buscando, me dijo: ‘No pensé que fueras así, tan sufrida’. Y yo: ‘¿En serio, tía? ¿O es porque no sabías que era madre?’. Me sentí como agredida. En plan, ¿esta gente que se cree que soy, Noemí Argüelles? A ver, lo hacemos muy bien en la serie, pero es un trabajo. No eres tú. Es como a los bailarines: los ves saltar en el aire y te parece fácil, pero no lo es y es su trabajo, pues lo mío igual.

-Tienes 51 años y estás en tu mejor momento, ¿a partir de esa edad suele bajar el trabajo de una mujer actriz?

-Pues sí, la verdad es que no había caído en eso. Algún día tenía que ser y si no fue al principio, pues tiene que ser al final de mi carrera.

-¿Pensaste en tirar la toalla?

-A veces, pero duro una semana en esa situación. Digo: ‘No, no, no’ y vuelvo otra vez. No lo descarto tampoco porque has de aprender a vivir sin nada, incluso sin lo que te gusta. Pero si en dos años no trabajo, pues tendré que tener ilusión currando de camarera, de taquillera o en el mercadillo, de lo que sea.

-Has dicho que la vocación es una esclavitud.

-Es una esclavitud terrible. Porque si tienes otro trabajo lo pasas mal porque no es lo que tú quieres, pero cuando estás haciendo el que te gusta lo pasas mal porque lo quieres hacer superbién.

-Te hiciste conocida con «Homo zapping», ¿a quién te gustaba más imitar?

-María Teresa se me hacía muy fácil y Belén Esteban también. Belén fue especialmente generosa conmigo. Me siento muy querida por ella.

-¿Para cuándo otra temporada de «Paquita Salas»?

-Todos lo deseamos, pero de momento no sabemos.

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