«Nos llaman la Laura Escanes y el Risto Mejide gallegos»

El amor no entiende de diferencia de edad, y estas dos parejas demuestran que no hay nada que un número pueda separar. Porque la vida está para vivirla cada minuto. Para demostrarlo, ellos nos cuentan sus historias


Se llevan 15 años de diferencia. «Yo siempre le dije a mi madre que si le traía un yerno a casa sería mayor que yo», cuenta Lucía Camba, mientras le lanza una mirada cómplice a Manuel Viso. «Nunca tuvimos en cuenta la edad y creo que la diferencia no es importante si hay un proyecto de vida común», apunta. Se conocieron hace más de tres años en una conferencia de Manuel, que es el jefe de Hematología del hospital San Rafael de A Coruña y todo un experto en nutrición: «Hablamos de nutrición y conectamos. Quedamos después una tarde en Santa Cristina para que me explicara la prueba del azúcar, y allí estuvimos toda la tarde. Recuerdo que Manuel me hizo gráficos en una servilleta que guardo como oro en paño. Desde ese día no nos separamos». Los dos están de acuerdo: «Fue un flechazo». Tanto que Viso le soltó un «te quiero» en el primer café: «No se me olvida la cara que se me quedó», recuerda Lucía. «Me decía, 'no es una broma y lo comprobarás'. Fue algo que no me esperaba, estaba en un momento de mi vida un poco fastidiada y desde entonces todo cambió por completo», recuerda Lucía mientras le da el pecho a la pequeña Martina, la bebé de dos meses de la pareja que acaba de llegar a la familia. «Cuando la conocí sabía que había diferencia de edad, pero eso nunca me importó, siempre me sentí joven, de forma de ser y de pensar», apunta Manuel. «Yo también tuve las ideas claras desde pequeña, creo que por mi madurez y mi forma de pensar nunca tuvimos en cuenta que nos llevamos 15 años», añade Lucía, que recuerda el día que se lo dijo a la familia: «Fue una sorpresa bonita, me veían tan feliz…». Entre sus amigos y la gente que los conoce los llaman cariñosamente «la Laura Escanes y el Risto Mejide gallegos». «Y justo coincidió que los dos acabamos de ser padres y empezamos más o menos al mismo tiempo», apunta Lucía. «Es posible que en algún momento alguien hiciese algún comentario sobre la relación, pero al final las cosas se van viendo con el tiempo. Los dos tenemos los mismos objetivos y un proyecto de vida común, y eso es lo más importante», se reafirman.

SON CINCO EN CASA

Manuel Viso tiene dos hijas mayores, de 18 y 14 años. «Las conocí a los dos meses de estar juntos y al poco tiempo me llevé a la pequeña conmigo conmigo a los cástings de Operación Triunfo», recuerda Lucía, que fue finalista en la edición que ganó Amaia. «Tenemos un vínculo juvenil especial», añade. «En casa todos somos una piña. Si hay que jugar a la Wii, se juega», sonríe Viso. «Y si hay que estudiar, nos ponemos todos juntos y compartimos también ese tiempo». Los cinco conviven bajo el mismo techo. ¿Habrá boda? «Eso depende de Manuel, tiene que pedírmelo. Soy muy romántica», confiesa Lucía. «La habrá cuando la pequeña Martina pueda llevar las arras», adelanta Viso. «Las tres niñas de damas y un ritual por lo civil sería idílico», completa el sueño Lucía.

Los dos hablan de compenetración, respeto y amor. «Al final da igual que te lleves un mes o 15 años, lo importante es que nos apoyamos e intentamos exaltar las cosas bonitas de la otra persona. Que la persona que está a tu lado consiga nuevos éxitos», afirma Lucía. Reconocen que la pequeña Martina no estaba en sus planes: «Fue la casualidad más bonita del mundo». A los dos se les cae la baba con la pequeña: «Pese a la diferencia de edad, estamos de acuerdo en cómo criar a la niña. Los dos somos un equipo, y más teniendo en cuenta que ninguno de los dos somos de A Coruña y no tenemos a nuestra familia cerca para que nos eche una mano». Para Manuel también es un momento especial: «Ya tengo otras dos hijas, pero ahora estoy viviendo y disfruto de la paternidad de otra forma».

«No tengo la mentalidad de una persona de mi edad», asegura Manuel. Los dos viven el presente y así es su filosofía de vida: «Hay quien piensa y dice que qué pasará cuando tú tengas 40 años y él muchos más, pero creo que es algo que no hay que pensar porque lo mejor es vivir el presente». ¿La receta del éxito? «Estar en sintonía. Estar en sintonía. Los dos hemos fusionado nuestras pasiones, la música y la medicina, y trabajamos juntos en proyectos comunes que nos hacen pasar más tiempo juntos. Manuel no para de estudiar y de formarse, y eso hace que los dos estemos activos y tengamos el mismo espíritu joven. Al final somos una pareja más que se quiere y se respeta», dice ella. No hay más que verlos.

Jessica y Pablo: «Cuando le dije que tenía 17 años no se lo creía»

Ocho años casados. Ocho años trabajando juntos. Y ocho años de diferencia. Jessica Pan y Pablo Iglesias se conocieron muy jóvenes: «Cuando le dije que tenía 17 años y que todavía iba a cumplir 18 se le quedó una cara… No se lo creía», recuerda Jessica. «Al principio pensó que yo era más joven, y yo creía que era mayor», añade Pablo. Lo suyo fue amor a primera vista. Quizá tenga algo que ver el apellido de ella, una premonición de lo que iba a pasar: «Me apellido Pan Pablo y acabé vendiendo pan y casada con un Pablo». Los dos se ríen. Recuerdan ese primer encuentro, cuando Jessica tenía 17 años y Pablo 25: «La vi entrar en un bar de Carral. Sabía que era la prima de un amigo e hice todo lo posible para conseguir su teléfono». Y de ahí a un café, otro café… «Y de repente te das cuenta de que es la persona con la que quieres estar toda la vida».

«Recuerdo que pensé: a ver ahora cómo explico en casa que Pablo tiene 25 años», cuenta Jessica. «Cuando se lo conté me decían que era demasiado mayor, que yo todavía era una niña y él ya era un hombre. Pero ahora están encantados», narra ella. Sus amigas también se sorprendieron. «Perdí amistades por tener una relación tan estable. Yo era muy madura y no lo entendían», cuenta.

Muy pronto a vivir juntos

Jessica y Pablo siempre tuvieron las cosas claras: «Al poco de empezar cumplí los 18, y como ya era mayor de edad me fui a vivir con Pablo». «Y a los seis meses le pedí que nos casásemos», apunta él. Tardaron tres años en cumplir su sueño: «Había que trabajar y ahorrar para la boda». Desde entonces solo han estado separados un par de horas: «Estamos todo el día juntos. Trabajamos juntos en el ultramarinos que tenemos en Cambre. Y siempre que empezamos una nueva afición la compartimos. ¡Hasta nos duchamos juntos! Somos uña y carne», explican.

¿Y los ocho años de diferencia se notan? «Nosotros lo notamos, por ejemplo, cuando hablamos de canciones o de dibujos animados: Jessi creció en los 90 y yo en los 80. El otro día escuchamos 'Sufre mamón' y le pregunté a Jessi si la conocía, y me dijo que le sonaba. Yo la viví y la canté mucho cuando era joven», recuerda Pablo. Ambos comparten su vida junto a cuatro perros y acaban de adoptar también una tortuga de 25 años. «No hay nada mejor en la vida: mucho pan, mucho Pablo y mucho amor», dice Jessica. Su sonrisa lo confirma.

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