La jueza gallega que estuvo diez días en una sauna


Me envía varias fotos, aunque ya avisa: «Es difícil encontrar una en la que estemos algo bien. Date cuenta de nuestras pintas, sudando permanentemente», comenta Dolores Rojas. Tanto ella como Guillermo Sandino fueron los otros gallegos en el Mundial de Doha. No corrieron, pero sudaron. «Nunca nos habíamos visto en una situación así. Esa sensación de agobio que parece que estás siempre en una sauna. Menos el último día, que solo estuvimos a 26 grados y con poca humedad, el resto es eso, como estar en una sauna. Parece que llevamos aquí un mes por el calor y el cansancio», resume Dolores, que tampoco quiere hacer un drama del asunto. «En cualquier caso, ya sabíamos a lo que veníamos y no hemos muerto. Hay que diferenciar las pruebas de pista, que además fueron un éxito apoteósico en cuanto a marcas, de las de ruta», asegura. Tanto ella como Guillermo ejercieron de jueces en distintas pruebas. Fueron los Ana Peleteiro y Adrián Ben de la justicia y ya disfrutan del templado otoño gallego después de estar diez días en una sauna.

UNA CÁMARA EN LA CABEZA

Dolores se dedicó a juzgar las pruebas de marcha. Es una de esas personas que vemos en la tele que, de vez en cuando, se acercan a un atleta para indicarle que, por ejemplo, está levantando los dos pies del suelo o cometiendo cualquier otra irregularidad. «Este año, como novedad técnica, decidieron que un par de jueces llevaran una cámara para que la gente tuviese la misma visión que ellos. Yo fui una de las que llevó la mochila y la cámara en la cabeza. Las pruebas de 50 kilómetros marcha son duras porque, además del calor, te pasas unas cinco horas juzgando. Pero una vez que te concentras casi te olvidas», informa esta mujer que acumula experiencia en pruebas de alto nivel.

CUATRO MUNDIALES Y TRES JUEGOS

El de Doha es su cuarto mundial tras los de Helsinki, Pekín y Londres. «También estuve en los Juegos de Atenas y Londres y tengo confirmada mi presencia en Tokio el año que viene. Llevo desde 1999 a nivel internacional, así que me resulta imposible citar todas las competiciones a las que acudí. Hubo una época en la que estuve tentada a dejarlo porque son muchos viajes sola por el mundo. Pero ahora tengo la suerte de que hay otro juez gallego», destaca ilusionada. Precisamente los jueces tuvieron mucho protagonismo por la polémica carrera de vallas con Orlando Ortega como protagonista. «Fue una situación extraña. Estas carreras son muy perras. Estuvimos acompañando a los miembros de la federación cuando redactaron la primera queja y cuando la tuvieron que reformular con nuevas evidencias hasta que atendieron su reclamación», recuerda la jueza que se achicharró en Doha.

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