Tienes que ser fiel por ley

No lo dice Yes, lo dice el código civil. Muchos no lo saben, pero la normativa que establece los derechos y deberes entre los cónyuges incluye la fidelidad como obligación, pero ¿qué pasa si se incumple?


«Los cónyuges están obligados a vivir juntos, guardarse fidelidad y socorrerse mutuamente», así empieza el artículo 68 del Código Civil, uno de los varios que una pareja debe prometer al contraer matrimonio y que más sorprende a los enamorados. Entonces, ¿si uno es infiel está incumpliendo la ley?

«No tiene ninguna consecuencia legal», aclara Lucía Silvoso, abogada generalista especializada en derecho de familia. Para ella, que se mantenga esa frase en la normativa «está obsoleto. Lo que pasa es que el Código Civil es de 1889 y aunque se haya reformado, esa cuestión ha quedado así porque realmente no afecta», explica. «No influye ni a la hora de solicitar la custodia de los hijos, ni en la separación, ni en nada. Ahora con la nueva ley del divorcio no necesitas alegar ningún motivo, no hay nada que acreditar, simplemente deben haber transcurrido 30 días desde la inscripción del matrimonio y listo», indica Lucía.

Una promesa obligada

Marta Vilariño Sánchez, abogada y socia de Mediare Abogados, comenta que «esa frase está ahí porque es de 1889, probablemente si se redactara hoy ese artículo, se eliminaría la obligación de guardarse fidelidad». Ella tiene claro que es un concepto anticuado, y que a día de hoy cada pareja establece sus propias normas. Asimismo, confirma lo expuesto por su colega: «Legalmente, no tiene ninguna consecuencia. Hay gente que se confunde e intenta plantear una infidelidad como un daño moral. A ver, a ti obviamente te dolerá que tu pareja te sea infiel, pero no es planteable a nivel jurídico desde ninguna perspectiva. Además, a la hora de divorciarse no influye, ya que el divorcio es libre en España. Es un daño personal que jurídicamente no tiene efectos aunque se mantenga en el artículo 68». Según Marta, el sentido de que la frase figure en la normativa es «social». «Al tratarse de un texto tan antiguo, hay que atender al contexto social de la época, ahora las cosas han cambiado y puede que llegue un momento en el que se plantee la necesidad de retirar o no la referencia a la fidelidad o a la obligación de que un matrimonio viva en la misma casa. Lo que pasa es que, como digo, es una formalidad. Como no afecta realmente en nada pasa desapercibida esa obligación y no tiene ninguna sanción, es tu pataleta y poco más», sentencia.

Efectivamente, si tu pareja te es infiel será algo que debas resolver en la intimidad, porque en el caso de que alguien se intente agarrar al artículo 68 para «castigar» legamente a su pareja por infiel lo que se encontrará es con un muro judicial. «Se alguén o plantea á hora dun divorcio ou dunha custodia non se lle terá en conta e non se admitiría a trámite», aclara Catuxa Lage, abogada, que entiende que «á xente de fóra do gremio lle choque que se inclúa na normativa esa obriga». Aun así, ella entiende la presencia del concepto porque considera que «hai que entendelo, non como concepto de fidelidade explícito de non manter relacións con outras persoas, senón como concepto clásico de manterse fieis ao núcleo familiar. Tense que interpretar en relación aos outros artigos, como o de respectarse e axudarse mutuamente».

Queda claro, para casarte tienes que prometer fidelidad a tu pareja, pero tranquilo, si decides romper tu promesa las consecuencias solo te afectarán en casa. Sí, en esa en la que estáis obligados también a convivir. Habrá que ver en qué limbo legal están los matrimonios que viven separados.

«Sí, una infidelidad puede salvar una relación»

Caterina Devesa

No lo des todo por vencido. Si preguntas por ahí, la mayoría te dirán que no perdonarían nunca una infidelidad, pero la realidad es otra. Muchas parejas no solo lo superan, sino que salen fortalecidas. Y tú, ¿qué harías?

Puede sonar contradictorio que una infidelidad fortalezca una pareja, pero los expertos no tienen dudas: «En muchos casos puede salvar la relación», afirma Emma Placer, terapeuta y sexóloga. Del mismo, Eva Gil, psicóloga y especialista en terapia familiar, indica que a veces sirve como llamada de atención. «Funciona como un aviso. Es como: ‘Uy, que lo puedo perder y me afecta más de lo que pensaba’.

En cualquier caso, todo depende del tipo de relación y de la personalidad de cada uno. «Cada pareja tiene sus líneas rojas y hay una serie de cuestiones que hay que plantearse. Igual que se plantea si se quieren tener hijos o no, hay que establecer lo que para uno es infidelidad. Uno puede considerar traición el intercambiar determinadas fotos con otra persona, mientras que para otro puede serlo el simple hecho de tontear, otros tendrán la medida en darse un beso, y en algunos casos solo considerarán infidelidad el mantener relaciones. Sea como sea, hay que tenerlo claro porque no es cuestión de hacer daño de forma gratuita», aclara Emma Placer. Coincide con ella Eva Gil, que incide en que a la hora de superar o no ese bache también hay que tener en cuenta cómo era antes la relación. «Si la pareja ya estaba rota, seguramente sea complicado retomar, pero si estaban bien, puede tener solución. En cualquier caso, superarlo no es fácil, no por la infidelidad en sí, sino por recuperar la confianza en la persona y en uno mismo. Esa traición influye en la autoestima del damnificado», dice.

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