¿Cuánto dinero hay que dar en una boda?

Del sobre al ingreso pasando por las listas de boda. Porque con los años ha cambiado la forma en la que hacemos regalos a los novios, pero el dilema sigue ahí. Te damos las claves para acertar con la cantidad

Muchos bromean con que una invitación de boda es una multa. La realidad es que, aunque no lo sea, cuando uno recibe un sobrecito de convite a un enlace matrimonial sabe que va a tener que apoquinar. Y si no lo sabe, algunos ya se lo recuerdan. Porque últimamente la mayoría de tarjetones en los que se nos anuncia la fecha del bonito enlace incluye un número de cuenta, o dos, para facilitarte el depósito de dinero en concepto de regalo. Pero, ¿cuánto hay que dar?

Sin entrar a debatir si es de buen o mal gusto incluir los datos bancarios en la invitación (ya está la bromita de que gracias a los novios podemos domiciliarles la luz, el agua y demás gastos), hay que reconocer que es útil. Porque debemos confesar que lo de ir con sobrecitos a la boda en plan mafiosos no era muy elegante que digamos. Pero sea en mano o vía transferencia bancaria, la cantidad que debemos dar en cada enlace depende de varios factores. Así lo indica la organizadora de bodas Rocío Vázquez, de Luz Verde. «Varía mucho en función de quienes sean los novios, si son familiares o amigos, y de la relación que tengamos con ellos». En cualquier caso, sí existe una norma no escrita: aportar los suficiente como para cubrir el plato. «Ahora la media del coste del cubierto está en los 130 euros, puede variar, pero en Galicia lo habitual es dar de regalo entre 150 y 200 euros por persona», indica Rocío.También en función de si es una ciudad o un pueblo la cantidad es diferente, en algunas localidades se acostumbra a dar lo doble de lo que se estima que cuesta el menú.

Desde Luz Verde comentan además que, en función de la zona, varía la forma en la que se reciben los regalos, aunque en casi todas partes la lista de bodas ya ha desaparecido. «La lista de bodas clásica de antes ya no se lleva, ha cambiado la sociedad y con ella la forma de dar los regalos. Antes las parejas no vivían juntas y montaban la casa tras casarse, pero ahora esa parte la tienen cubierta por lo que se opta por dar dinero. Tampoco se ve ya lo de que se entreguen sobres», indica. Ella explica que se puede deducir si unos novios han indicado el número de cuenta o no en la invitación por la forma en la que pagan el banquete. «Si han recibido el dinero por transferencia, pagan del mismo modo, pero si la mayoría de la gente se lo ha entregado en mano, optan por la misma fórmula de pago», dice la experta.

Independientemente de que la invitación incluya los datos bancarios o no, cada invitado decide qué regalar y cómo. Y aunque lo más frecuente sea el dinero, muchos se las ingenian para entregarlo de forma original. «Unos chicos lo metieron dentro de pajitas y les entregaron a los novios una caja gigante llena de ellas, unas tenían billetes en su interior y otras no. Era bastante difícil distinguir unas de otras. Ja, ja, ja», comenta Rocío, que añade que el menú de las bodas también sufre variaciones según el punto de Galicia en la que se celebren. «En Lugo y Ourense todavía son más clásicas, con más platos y más de estar sentados. En A Coruña y en Pontevedra se están modernizando bastante y se tiende a extender el aperitivo. Ya en mesa, se suele apostar por un entrante, un plato y un postre. Aun así, en las Rías Baixas no puede faltar nunca el marisco». Eso sí, sea donde sea, que no se te olvide el dinero.

A nosotros nos casaron por sorpresa

CATERINA DEVESA

María Xosé y José Manuel renovaron sus votos de matrimonio 25 años después de darse el «sí quiero» en una ceremonia organizada por sus amigos en la playa de O Osmo, en Corme

«Como para non chorar», responde María Xosé Suárez cuando le pregunto si derramó muchas lágrimas en su segunda boda. Sí, porque las imágenes que ven en este artículo corresponden al aniversario de matrimonio de María y su marido, José Manuel. Ellos todavía se emocionan recordando la tremenda sorpresa que se llevaron el pasado sábado 27 de julio cuando sus amigos le organizaron una ceremonia en un entorno idílico, la playa de O Osmo, en Corme.

«Fixemos 25 anos de casados o 23 de xullo e xa o celebraramos ese día, entón non contabamos para nada con esta troula», dice María. Para engañarlos, sus amigos -«penso que con Mar á cabeza, que é un pouco a cabecilla do grupo», dice María-, se compincharon con sus hijos. «Pedíronlle as chaves da miña casa á miña filla Carla, que ten 14 anos. De feito, a nena aínda di agora que ela non sabía nada por medo a que tome represalias [risas]». Así se colaron en el hogar de la pareja sin que estos se enteraran para coger el calzado y la ropa interior más adecuada para vestir a la novia para la ocasión. Del traje ya se ocuparon ellos. «De feito, fixeron un vídeo con Mar vestida de ladroa entrando na nosa casa e á saída facendo o xesto co polgar de que todo saíra ben», relata María.

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