«Es un reto adaptarme a culturas diferentes»


Las oportunidades de crecer en la vida suelen ser una moneda de doble cara, una cuestión de poner en balanza lo que das y lo que te llevas, y ver hacia qué lado se inclina. Hace apenas un año, a Julio le propusieron un reto: dirigir las ventas en América y Portugal de la empresa en la que llevaba trabajando quince años: Geotexán, empresa española dedicada a la fabricación de geotextiles y fibras. «El mercado español había pegado un bajón tremendo en los últimos años y tuvimos que buscar oportunidades fuera».

En la parte negativa de la balanza: suponía no ver a su familia durante, por lo menos, una semana de cada mes. El contrapeso: se trataba de un proyecto muy bonito, un cambio muy refrescante en su forma de trabajar, el reto y aprendizaje constantes que supone absorber y adaptarse a formas de trabajar tan diferentes. Finalmente, el reto ganó a la comodidad y Julio se embarcó en esta aventura multicultural.

Ahora mismo, la mayor parte de sus proyectos están en Latinoamérica, donde se siente muy bien recibido. «En Sudamérica me he encontrado un gran cariño hacia los españoles. Me atienden muchísimo más cuando doy conferencias allí que aquí, en España». Sus esfuerzos tanto en el área de ventas como formando comerciales, unido al giro que ha dado su vida personal, han merecido la pena: Geotexán ha crecido, y Julio también.

Las diferencias culturales le han supuesto algún que otro momento difícil pero, mirando en retrospectiva, tiene claro que no se arrepiente para nada de haber aceptado esta propuesta. Hay veces que se hace más duro, sobre todo con un fin de semana y todas sus horas libres de por medio, pero él ha diseñado una rutina que usa como antídoto contra la morriña: aterriza en el país que sea en el primer vuelo de la mañana, llega al hotel, se calza las zapatillas e inmediatamente sale a correr. Durante el día trabaja, y cuando acaba sale a pasear y a impregnarse de la cultura que le toque en ese momento.

Un mercado indio en Perú, un paseo por el malecón de Lima, por la franja costera de Panamá, por las avenidas de Santiago de Chile... «Lo que más me gusta es aprovechar para conocer aquello que los turistas no suelen conocer de cada país, fijándome en la gente y en sus costumbres. Y ver los contrastes que son tan característicos de Latinoamérica».

«O ano pasado collín máis de cen avións»

SUSANA ACOSTA

Haz maleta, quita maleta. Esta es la acción que más repite este particular señor Miyagi coruñés desde hace cuatro años. En menos de un lustro, Carlos Santamarina ya conoce todos los países del viejo continente, sin excepción. Es soldador y su profesión lo ha llevado a ligar las estructuras de innumerables establecimientos del sector textil y tecnológico. Vive entre aeropuertos y centros comerciales, y reconoce que viaja «máis en avión que en coche». Calcula que solo el año pasado hizo más de cien vuelos.

Cuando tiene tiempo libre aprovecha para hacer turismo, sobre todo, si es la primera vez que visita la ciudad: «Se che empezo a dicir os países onde estiven temos aquí para unha hora. Europa recorrina toda. Algunhas fins de semana aproveitamos para facer visitas. Sobre todo, cando chegas por primeira vez a algún sitio. Noutras cidades xa non, como en París, que xa estiven cinco veces. Agora vou alí e xa non vou á Torre Eiffel», asegura este viajero que nació en O Pindo (Carnota), pero que lleva tiempo asentado en Culleredo.

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