Cerveza a cerveza, nos duele la cabeza

La resaca es la archienemiga de cualquier juerguista veraniego. Si te has pasado la noche anterior con el alcohol y tienes la mente como un bombo, te damos las claves para superar el duro día que comienza... ¡Ay, esas cabeciñas!

C. D.

La cosa es bien sencilla: si no queremos resaca, lo mejor es no beber alcohol. Ahora, si ya hemos traspasado la barrera inicial, y las copas han acompañado a las risas y a los bailes... Tendremos una mañana complicadilla. Hablamos con el doctor experto en nutrición Manuel Viso para que nos desvele cuál es el mejor plan de acción para no tener una orquesta en nuestra cabeza después de una noche de fiesta.

¿Se puede consumir de manera que no nos provoque una terrible jaqueca al día siguiente? Si es de calidad y bebemos de forma moderada, no existe ningún problema de resaca. Aunque el doctor es tajante: «Lo de una copita al día de vino ya no se recomienda, porque está desmentido. El alcohol, sea lo que sea, es perjudicial para la salud».

Existe el mito de que las comidas grasas absorben el alcohol, y eso es mentira. Nos apetece alimentarnos de comida basura tras una noche de fiesta porque con la pérdida de azúcar y de sal (la hipoglucemia y la deshidratación provocada por la ingesta del alcohol), nuestro cuerpo nos pide zamparnos un kebab bien cargadito, pero quizás no es la mejor opción. Tampoco lo son las comilonas que acompañan a las fiestas tradicionales de nuestras aldeas, donde nos atiborramos a callos y carne asada en busca de calorías para reponer esas fuerzas que dejamos en la pista de baile la noche anterior. Como todo, esas ansias calóricas tienen su explicación.

«El alcohol estimula el cortisol, es decir, aumenta el apetito. Por eso al despertarnos nos apetece una comida contundente, además de otros factores como la falta de sueño, que también provoca que aumente el hambre», afirma Viso. «Si después de una noche de fiesta nos metemos grasa en nuestro estómago -ya dañado por el alcohol-, lo vamos a machacar más. Así solo añadimos al dolor de cabeza el sentirnos fatal de la barriga», añade. Así que lo mejor es olvidarse de los callos y de esa pizza que pedimos al día siguiente y esforzarnos por cocinar algo medio decente.

¿Por qué tenemos resaca?

Emborracharse es un proceso fácil de entender -quizás demasiado-. Bebes de más, pierdes la vergüenza y de repente también el equilibrio. Pero, ¿cuál es la razón por la que al día siguiente tenemos unas terribles cefaleas? El propio alcohol, al pasar por nuestro estómago, genera acetaldehído, una sustancia que, según Manuel, es «treinta veces más tóxica que el propio etanol». A esto tenemos que añadirle una hipoglucemia, ya que el alcohol comparte vías metabólicas con el azúcar, y después de darle al bebercio el cuerpo ya no produce más glucosa. Esto deriva en sensación de debilidad, mareo, sudoración... Una fiesta, vaya.

Por último, tenemos que tener en cuenta la deshidratación. El alcohol incapacita la hormona antidiurética, provocando que orinemos mucho más cuando bebemos. Por lo tanto, nos acabamos deshidratando, lo que nos causa esa desagradable sensación de boca seca, dolor de cabeza e irritabilidad. Todo esto puede durarnos un día entero después de la ingesta de alcohol, aunque es posible aumentar en varios días las consecuencias si no nos alimentamos bien.

Una copa por hora

Según el doctor, «el hígado no es capaz de metabolizar más de una copa de vino -o una lata de cerveza- por hora». Todo lo que nos pasemos a partir de esa cantidad es susceptible de provocarnos una resaca. Es decir, si nos pasamos de los cuarenta gramos de alcohol en dos horas de fiesta, lo más probable es que nos levantemos con pocas ganas de celebración. Pero, como todo, depende. Del peso de cada uno, de la resistencia al alcohol de cada persona -algunas curtidas de más-, e incluso del sexo: las mujeres a nivel hepático tienen menos capacidad de metabolización, por lo que una cantidad menor de alcohol puede tener un efecto mayor.

¿Comer bien antes de la fiesta? Esencial. Si tenemos el estómago vacío, el alcohol entrará mucho más rápido en la sangre, aumentando el efecto de la bebida. Y si hemos cenado correctamente, «se ocupará» mejor de lo que bebamos. Una de las medidas que Viso nos recomienda para evitar levantarnos con el pie izquierdo es alternar la ingesta de alcohol con agua. Así evitamos la deshidratación y diluimos un poco lo que entra en nuestro cuerpo. Para combatir la hipoglucemia lo mejor es consumir hidratos de carbono que sean buenos para nuestra salud. Y si le añadimos proteína mejor, que así los hidratos se absorben con más facilidad. La respuesta seguro que ya la sabéis: fruta y verdura. Aunque también entran los cereales integrales, los frutos secos, las legumbres e incluso la leche o los huevos.

Nada de café

Debemos evitar a toda costa bebidas diuréticas, como el café, ya que harán que nos deshidratemos más. También nos tenemos que apartar de las bebidas con burbujas mientras bebemos, porque abren el píloro, la válvula que pasa del estómago al intestino, por lo que el alcohol «pasa como periquito por su casa», nos cuenta el doctor. Tampoco debemos usar bebidas energéticas, ya que camuflan el efecto de cansancio que se genera cuando ya hemos bebido de más, por lo que aumentan el consumo y las consecuencias nefastas al día siguiente.

Lo mejor para comer es algo «suave». Es decir, nada de especias, picantes, ahumados, vinagre y demás, que no curan la resaca y nos van a dejar el estómago para el arrastre. En cuanto a medicación, mejor ibuprofeno que paracetamol, ya que este último lo metaboliza el hígado, que ya ha tenido bastante guerra la noche anterior. Ya sabéis, reposo, agüita y comida suave, que nos conocemos. Los callos mejor los dejamos para dentro de unos días...

Tres alimentos para combatir la resaca

  1.  Frutas y verduras. Lo mejor para combatir el acetaldehído y la hipoglucemia. Nos proporcionan vitaminas B1 y B6, que también eliminan el alcohol. El plátano es una buena opción.
  2. Legumbres y pasta. Lo mejor son los hidratos de carbono complejos, con fibra. También la pasta integral es buena idea para recuperar hidratos de carbono escapando de grasas que nos dañen.
  3. Lácteos y huevos. Muy buena idea para frenar un poco la absorción del alcohol y la circulación del acetaldehído. Una solución rápida y completa es un batido de fresas, plátano y leche. Rico y sano. 

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