Almuíña, el pazo que acoge a los artistas

Convivencias musicales. Martín Códax reúne todas las semanas en este pazo pontevedrés a los artistas que posteriormente se subirán al escenario de su terraza para poner la música al programa Os Xoves de Códax


Hay un pazo en Arbo, a escasos metros de Portugal, que conocen bien grandes artistas de la música gallega y nacional. Un lugar de recogimiento, pero también de creación. Un espacio de descanso, para hacer un alto en un camino que suele estar lleno de conciertos y giras, pero también de fusión. Eso es Almuíña, el pazo donde Martín Códax organiza las residencias artísticas de las que todos los años salen los conciertos de Os Xoves de Códax, esos cuyas entradas duran segundos a la venta y que llenan la terraza de la bodega durante todos los jueves de julio y agosto. Esta semana comparten este espacio Kiko Veneno y Alejandro Guillán, más conocido como Baiuca. Pero aquí ensayaron hace siete días Abe Rábade y Salvador Sobral, o Depedro y Uxía el pasado año. Rodeados de silencio y disfrutando de un incomparable paisaje lleno de viñedos, los artistas se relajan, disfrutan y buscan puntos de encuentro entre sus creaciones que luego trasladan al escenario.

«Al final, estos son los días que recuerdas. A mí no me gusta mucho el ajetreo, así que cada vez que tengo una oportunidad como esta le das mucho valor», explica Baiuca hablando de los días que pasará en Almuíña. A su lado está Kiko Veneno, a quien ya hemos oído calentando la voz mientras montaban los equipos. Baiuca y él compartieron escenario «en el festival de Carabanchel. Actuaron primero Los Chunguitos, luego nosotros y después él. Yo soy un amante de la música folclórica antigua y me quedé a verlo. Me entusiasmó», relata Kiko. Unos segundos son suficientes para comprobar que entre ellos existe admiración mutua. «Poder compartir escenario con Kiko es algo que a cualquiera que le guste la música debe apreciar», explica Baiuca, quien asegura haber descubierto que Kiko es, además, un gran fan de la música popular. «Durante siglos, la forma de contar historias fue el folclore. Está en nuestra mano que este sea un legado muerto o poder darle vida», asegura el artista. Él apuesta por lo segundo y, de hecho, confía en que esta estancia en Almuíña les permita diseñar un concierto «no muy acabado. Puntos de encuentro los tenemos y vamos a hacer algo que esté vivo», promete.

Enseguida habla de la tecnología, que estará muy presente en este concierto, pues Baiuca busca siempre el diálogo entre la Galicia del pasado y del futuro, utilizando samplers de instrumentación tradicional, pero pasados por el filtro de unas bases que se mueven muy cerca del tecno. «Las máquinas están bien, te dan un contexto contemporáneo y no tienen por qué obligarte a ser un gilipollas», explica Kiko. «Son una herramienta tecnológica», añade. Pero nada más. Y entonces explica que ante las máquinas uno puede tener una postura pasiva, y pasarse horas colgado del teléfono, o ser activo y utilizarlas para disfrutar. «Esa postura pasiva nos conduce a que la gente, cada vez, sepa menos de historia, de música», explica. No se corta, de pronto está hablando de política. De cómo por esa pasividad la gente se cree todo lo que le dicen, sin cuestionarlo», añade. Enseguida vuelve a la música. «Se puede utilizar siempre la tecnología, pero tú tienes que mantener siempre tu dominio. Las máquinas nos pueden ayudar a conseguir ese ritmo, pero el toque que tú le das es mucho más importante», cuenta.

Parecidos con Andalucía

Kiko ha estado muchas veces en Galicia. Ha pisado numerosos escenarios en la comunidad gallega y es muy fan de su cultura. Le encantan, por ejemplo, las pandereteiras. «En el concierto de Baiuca en Carabanchel la gente quedó encantada. La suya no es una música selecta, para una minoría. Es tremendamente popular y a la gente le encantó, aunque yo creo que muchos no habían oído nada parecido en su vida», asegura. En su opinión, y en la de Baiuca también, Galicia y Andalucía tienen mucho en común. «Estudié música tradicional gallega y tiene muchas más similitudes con la andaluza de lo que pensamos», explica Baiuca. Pero no solo en la música se parecen estas comunidades. «Lo primero que se me ocurre decir de Galicia es la similitud que tiene con Andalucía: esas reuniones en las que la gente come, bebe y canta. Aquí aman la música también y se reúnen para comer, con el licor café, e inmediatamente se ponen a cantar. Además de que, geográficamente, a todos los andaluces nos encanta Galicia, con ese verde», sostiene. Está encantado con las temperaturas frescas de estos días. «Déjalo, que tengamos un lugar en donde descansar de tanto calor», reclama.

El artista está también encantado con su estancia en Almuíña. Curiosamente, sabe perfectamente dónde está. «Estamos al lado del río Miño, en la comarca del Condado de Tea», cuenta. «A mí me gusta mucho el campo y la naturaleza, así que esto para mí es lujo y calidad de vida», añade. Y vuelve a cambiar de tema, en esta ocasión, para hablar del equipo de sus amores, el Betis. «Pon por ahí que hemos fichado a un jugador gallego, Borja Iglesias, que ya hace muchos años que no teníamos a un jugador gallego», pide. Y se despide. Se va con su amigo Baiuca a encerrarse en un improvisado estudio en el que ambos darán forma al concierto que protagonizarán en unas horas. Sepan los fans que, mientras se escriben estas líneas, se escucha de fondo Palabras para Julia. En directo y en la voz de Veneno. Es el lujo de poder visitar el pazo de Almuíña.

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