Playas para ver y dejarse ver

Son como el local de moda, atraen a mucha gente joven y son megainstagrameables. Son playas en las que es difícil pasar desapercibido y que tienen nutridos grupos de fans


Cada playa tiene sus costumbres, su público y su ritmo. Y en Galicia hay muchas para elegir. Son famosos los Caribes gallegos: esos pequeños paraísos de agua azul turquesa que parecen de postal. Pero hay otros lugares que son perfectos para ver y dejarse ver. Porque hay playas que por sí solas suman «me gusta» en Instagram. Playas pasarela, donde puedes ver las últimas tendencias en baño, gafas de sol, flotadores, pulseras y peinados. En la comarca de A Coruña, el arenal cool por excelencia, y desde hace ya algunas generaciones, es el de Espiñeiro, en Oleiros (en la foto superior pasean Alana, Aldara y Andrea, con sus respectivas cuentas: @alanavazquezz @aldarasm y @andrearguezm_) . Este trocito de arena separada por unas rocas de la playa de Mera es el lugar perfecto para presumir de bronceado, de bikini, de pulsera y de alpargatas. «Ya desde lejos, antes de bajar a la playa, se ve que la gente no solo viene a tomar el sol», cuenta Andrea. El arenal está en su ruta de verano: varía según el día, su estado de ánimo y el plan que le apetezca disfrutar en ese momento. Para ella en esta playa es «fácil identificar a diferentes grupos según su forma de vestir». «Además suele ser una playa que gusta a la gente que está más activa en redes sociales», añade. En el agua, en el chiringuito o en las rocas. Selfis, posados y algún flotador con forma de flamenco o aguacate: Espiñeiro da mucho juego. Un rayito de sol es la excusa para sacar la toalla nueva, presumir de los resultados de las clases de boxeo o yoga y compartir algún story con los pies rozando la orilla.

La ruta de las playas más cool bordea la costa y pone la chincheta en la playa de Osmo, en Corme. El lugar favorito para pasar las tardes de verano de los vecinos de Corme Porto es ahora un imán para los que buscan la foto perfecta en las redes sociales. ¿El motivo? El columpio enorme que cuelga de lo alto de dos pinos justo frente al mar. Como los que sobrevuelan las selvas de Bali, pero en Galicia. «No columpio sempre cae máis de unha foto ao día. Hai veces que ata hai cola», cuenta Lucas. Este joven de Corme de toda la vida pasa medio verano con los pies enterrados en la arena del Osmo. Con él están Carmen, Lucía, Carlota, Iago, Jordi, Jacobo y Miguel, que no perdonan sus casi siete horas de sol, chapuzones y muchas risas. «Esta sempre foi a praia dos de Corme, pero agora si se nota que vén máis xente de fóra». Al columpio, el Osmo suma un chiringuito, el Espiña, con luces de verbena y mesas infinitas sobre el mar. Corme tiene más playas. Está A Barda, una pequeña calita de agua turquesa sin cobertura en la que es fácil tener la sensación de estar en el Caribe. A Ermida, la más grande y coronada por una isla. Y A Arnela, pegada al pueblo. Pero si quieres ser visto solo puedes plantar la sombrilla en Osmo.

Cambio de provincia. Ponemos rumbo al sur. Es posible que el culmen del posado robado gallego esté en la playa de Silgar. «Es fácil bajar a las cinco o seis de la tarde a tomar algo y ver a gente megaarreglada y con taconazo y plataforma caminando por el paseo». Elena lleva todo el mes disfrutando de las vacaciones en las Rías Baixas. Esta instagramer amante de las redes que tiene una buena colección de playas en su cuenta (@sshoppingsstyle): «En Silgar se juntan muchas pandillas de gente joven y siempre está a tope. Es un termómetro de tendencias». ¿Sus favoritas? «Las calitas de San Vicente me gustan mucho. Más tranquilas, pero también hay como un postureo silencioso, con gente con mucho estilo, pero que a priori puede pasar más desapercibida».

RUMBO AL SUR

Seguimos todo recto hasta la playa más fotogénica del sur: Lapamán. «Es una playa para molar», comenta Valentín después de vivir en Marín varios años. Le preguntamos qué nota de «postureo» le daría a Lapamán en una escala del cero al diez: «Un 9,5». Comprensible: los atardeceres desde esta esquinita de las Rías Baixas son mágicos. El sol se pone sobre el océano con una luz muy californiana. Aquí también hay columpio sobre la arena, ¿puede molar más? Y muchos chiringuitos llenos de azul y blanco, con atrapasueños de conchitas y sillas Acapulco de color azul cielo. En esta Ses Illetes gallega la postal la completan los yates y los barcos que fondean frente a la orilla. ¿Se bajará Naomi Campbell de alguno de ellos para calzarse un arroz con bogavante en tierra gallega? Todo es posible.

Más al sur, en Vigo, Samil es la más conocida y donde es fácil cruzarse con una pandilla con móvil en mano. «Praia Canido es la zona pija por excelencia», cuenta Laura, gallega del norte con base entre Vigo y Pontevedra. ¿La foto perfecta para presumir de bikini en Instagram? Se llama O Vao y basta un mínimo repaso a las fotos de esta red social para saber qué prenda de baño se está llevando la palma este verano.

El paraíso tiene nombre de superhéroe

SUSANA ACOSTA

ASÍ ES LA PLAYA DE LAPAMÁN. Unas vistas impresionantes de la ría, arena finísima y blanca, aguas cristalinas y unas puestas de sol que son un auténtico espectáculo. Si encima lo acompañas de un buen mojito, ¿se puede pedir más?

El acceso principal a este arenal con nombre de superhéroe no hace presagiar lo que te encuentras cuando pisas la playa. Aparece un auténtico cuadro de Monet nada más poner un pie en la blanca y finísima arena. La ría de Pontevedra se presenta ante tus ojos como un cuadro impresionista. El mar se abre a tu vista con una infinita paleta de azules y verdes. Al fondo, Sanxenxo, Raxó y Combarro. Y protegiendo la ría, Ons. El cuadro lo cierra magistralmente la punta de Beluso. Esa es la primera impresión y que te deja ya maravillado. Pero Lapamán tiene mucho más por descubrir.

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