¿Qué hacen tres suecos en Galicia?

LOBOS DE MAR Daniel, Marco y Jeff llegaron a A Coruña a bordo de Lina, un barco de vela reconstruido por Marco, marinero retirado, que siempre soñó con dar la vuelta al mundo navegando


Daniel Törnkvist, Marco Briland y Jeff Briland llegaron a A Coruña el 23 de junio, víspera de San Juan. Ninguno de los tres sabía que sin querer habían elegido el mejor día posible para atracar en la ciudad.

«Estoy aquí de vacaciones con mis amigos. Llegamos en el barco y no sabía nada de esa fiesta, pero estuvo genial. Había mucha gente y fue todo muy divertido», explica Daniel, que descubrió fascinado la noite meiga coruñesa. Sus amigos son Jeff y su padre Marco, el capitán de Lina. Así se llama el precioso barco de vela en el que viajan. Quizá este punto sea el único detalle no peliculero de la historia de estos tres hombres que bien podría trasladarse a la gran pantalla, porque no se crean que Lina es un viejo amor, sino que es un nombre heredado. «Ya se llamaba así cuando Marco lo compró y, como se dice que da mala suerte cambiar el nombre de un barco, se lo dejó, pero no sabemos el origen del nombre», dice Daniel, que explica: «El sueño de Marco siempre fue construir su propio barco y navegar alrededor del mundo. Ahora por fin se está empezando a hacer realidad».

Cumpliendo sueños

Porque a pesar de que el barco no fue realizado originalmente por Marco, fue él quien lo reconstruyó y acondicionó para navegar. «Lina se construyó en el norte de Suecia, en Docksta, y se usó como barco piloto entre 1956 y 1975. Marco lo rehizo para usar como barco de vela a principios de los 90, cuando lo compró», dice Daniel el día antes de partir de A Coruña hacia su siguiente destino. «Nos vamos a un sitio cerca de Oporto y de ahí a las islas Canarias para pasar el verano».

De momento no han dado la vuelta al mundo con Lina, tal y como sueña Marco, pero ya han visitado numerosos destinos. «Empezamos el viaje en septiembre, pero no llegamos muy lejos porque hacía mucho frío y muy mal tiempo para navegar, entonces decidimos parar y continuar en primavera. Marco atracó en un pequeño puerto de Suecia llamado Varberg, donde estuvo hasta que retomamos el viaje el 15 de mayo», aclara Daniel. Desde entonces han recorrido buena parte del mundo. «Navegamos de Varberg, al sur de Noruega, y de allí a Fraserburgh, en Escocia. Luego pasamos por el canal de Caledonia hasta el mar de Irlanda para ir a Dublín y Newlyn, en el sur de Inglaterra. Desde allí llegamos a A Coruña». Pero, ¿cómo descubrieron estos tres suecos la ciudad gallega? «Vinimos porque habíamos oído que tenía un muy buen puerto y la localización era buena dentro de nuestra ruta para el siguiente destino», comenta Daniel. «Nos gustó mucho A Coruña. La comida es excelente y la ciudad es muy bonita. Conocimos a mucha gente de diferentes partes del mundo, pero la mayoría no viaja en un viejo barco como el nuestro», señala.

Una casa barco

Ese viejo barco es la casa de Marco desde hace 17 años. «Marco tiene 70 años y está ya retirado. Desde que reconstruyó Lina, el barco se ha convertido en su hogar. Vive atracado en el puerto de Estocolmo y va a dedicarse a navegar el resto de su vida», comenta Daniel. El hijo de Marco, Jeff, trabaja como mecánico en Suecia, aunque ha parado para poder acompañar a su padre en esta aventura. «Después de pasar el verano en Canarias Jeff volverá a Estocolmo para trabajar y yo trataré de buscar trabajo en algún lugar del mundo hasta que llegue la temporada de invierno en Suecia porque trabajo como guía turístico allí», explica Daniel que cuando vuelve el frío se instala en Camp Caroli, un campamento turístico situado en Jukkasjärvi, a 21 kilómetros de Kiruna. Un lugar increíble para observar las auroras boreales.

Esas vistas de película poco o nada tienen que envidiar a las que ven desde Lina. «Hemos visto un montón de puestas de sol increíbles y amaneceres únicos. Muchos delfines y también algunas ballenas y focas», comenta el sueco. En cuanto a cómo es vivir en el mar, estos marineros por vocación aseguran que el barco está completamente acondicionado, ya que Marco vive siempre en él, y que no les falta de nada. «Estamos comiendo más o menos lo mismo que cuando estamos en casa. Tenemos cocina con nevera y guardamos la compra que hacemos en cada ciudad que visitamos», explican.

Para compartir su aventura han creado la página de Facebook «Linas snedseglare vilsna i stormarna» (‘Los marineros de Lina se perdieron en las tormentas’) en la que publican imágenes de su día a día. Les recomendamos visitarla, pero tengan cuidado (y no solo al escribirlo) porque sus fotos son tan bonitas que corren el riesgo de querer dejarlo todo para seguir los pasos de estos tres lobos de mar. No digan que no se lo advertimos. Porque la vida puede ser maravillosa y a veces es necesario encontrarse con personas como Marco, Jeff y Daniel para recordarlo.

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