«Jamás me imaginé que me engancharía a Supervivientes»

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Acaba de celebrar su primer aniversario en «Ya es Mediodía» con Ana Rosa en una pedazo de fiesta y dice que afronta los realities «sin ningún pudor intelectual». Pero como buena Ónega, la enfermedad de Sonsoles es la política: «Nos encanta arreglar el mundo en El Confesionario, nuestro WhatsApp de familia»

29 jun 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

A un día del cumpleaños de su padre, Fernando Ónega, Sonsoles estaba deseando juntarse con él y con su hermana en la celebración «para analizar los pactos». El de la política es un virus que en su casa ha alcanzado también a sus hijos, que desde muy pequeños ya le preguntaban más por Rubalcaba que por Frozen. «Ahora tengo que decir que también me preguntan por Isabel Pantoja», señala entre risas esta periodista que escapa de su foto en los pasillos de Telecinco pero que está orgullosa de haber hecho carrera en la misma casa en la que entró hace once años «muy de puntillas, con zapatillas de deporte y sin hacer ruido».

-¡Felicidades! Un año ya de programa. ¿Parece que fue ayer?

-Quién nos lo iba a decir cuando empezamos, que podríamos llegar al año y seguir con una nueva temporada, que repite. Estamos muy contentos. Este año me ha pasado volando, no te haces una idea. Me da la sensación de que hace un mes que empezamos esta historia, supongo que esto es parte de la sabiduría de la naturaleza, que olvida las dificultades para poder seguir. Es como los partos, si no olvidásemos el dolor no volveríamos a tener más hijos. Ahora que estamos con los datos frescos te das cuenta de que ha sido un crecimiento muy lentito pero sostenido. El programa no despuntó ni produjo destellos en la pantalla el primer día, pero ha sido una pelea diaria, nunca mejor dicho. Del 7,6 que tuvimos de primera media en junio del 2018 al 12,9 que tuvimos ahora es una pasada.

-Me da la sensación de que tú también eres bastante hormiguita, de trabajar día a día.

-Pues quizás sí, nadie me lo había dicho así, verbalizado de esa manera, pero es verdad. Yo creo que la vida consiste también en ir poco a poco, haciéndote el camino pasito a pasito, si es que no hay otra. Esta es una carrera de fondo y aquí hemos venido todos a morirnos siendo periodistas, o sea que mejor ir despacio que no a toda pastilla y lesionarte por el camino.

-Esta entrevista es de Ya es Sábado a Ya es Mediodía, que lo sepas.

-¡Qué bueno! ¡Me encanta! Es que fíjate, hasta el nombre del programa al principio, todos pensábamos en alguno como muy informativo, quizás por la deformación de lo que hacemos y de las ofertas que había en otras cadenas. Y cuando la cadena propuso Ya es Mediodía produjo como, no sé cómo decirlo, una parte de sorpresa, pero a la vez en seguida lo hicimos nuestro porque es verdad que vamos a contarles el mediodía. El programa no supone ninguna innovación de la pantalla, pero sí que llegó en una franja del día que Telecinco había destinado al entretenimiento.

-Sí que supuso una gran innovación para ti, ¿no?

-Sí, ha sido un antes y un después en mi carrera profesional y te diría que también personal. Cambiar la calle por un plató, intentar hacer que ese espacio sea un lugar amable… A mí me ha enseñado a utilizar distintos registros a la hora de informar, a tratar temas que no había tratado nunca, como los sucesos, las historias de corte humano… Y a familiarizarme con el entretenimiento, que es algo que yo no había hecho jamás.

-¡Quién te iba a decir que ibas a estar enganchada a «Supervivientes»!

-¡Ja, ja, ja! Siempre he visto los programas de entretenimiento porque suponen un momento de descompresión después de todo el día, pero claro, ahora ya requiere un nivel de conocimiento de las tramas, de los personajes, de la evolución tanto en la casa de Gran Hermano como ahora en la isla. Pero vamos, que respondiendo a tu pregunta, no me lo imaginaba jamás. Y estoy encantada, eh, no me produce ningún pudor intelectual, sino todo lo contrario.

-Cuando te lo propusieron te quedaste paralizada. Te duró poco, ¿no?

-Bueno, es que tampoco tuve mucha opción de regodearme en la parálisis. Era una oferta a la que no se podía decir que no por mil motivos, pero el fundamental es que me apetecía. Yo no había pedido el cambio, porque la calle me gustaba y me sigue gustando, y la sigo añorando, pero desde el minuto cero detectas que es una superoportunidad.

-Espero que te recuperaras de esa pedazo de fiesta con Ana Rosa.

-¡Madre mía! La verdad es que tenían fama aquí en la cadena las fiestas de Unicornio [la productora]. Y claro, yo no las había probado, era el primer año, y es una cosa… la productora en este sentido hace esfuerzos por reunir equipos, y qué mejor manera que una fiesta, claro. Y luego Ana Rosa es una fuera de serie y una mujer con un carisma impresionante que en torno a ella aglutina a todos, es el buque insignia, y larga vida eh, que nos deja a nosotros un arrastre maravilloso.