Rebelión en los huevos de Pascua

PADRINOS DEL MUNDO: atención a estos huevos de Pascua porque prometen un atracón de chocolate muy animal esta Semana Santa. Porque en este bosque de chocolate blanco, negro y rubí pasan cosas muy mágicas.


En Tienda de Unicornios, la actriz y directora Brie Larson sueña con un mundo de purpurina. Porque ¡qué sería de nosotros sin un poco de fantasía! Así, ¿qué tal si aprovechamos Semana Santa para soñar? Estos huevos de Pascua no tienen forma de caballo mágico y cresta rosa. Pero sí forman parte de un bosque imaginario con mucha marcha y mucha vida: os presento a Pinchito y Ardi, el erizo y la ardillita de chocolate del universo dulce de Adriana Cabot. Esta repostera catalana afincada en Galicia es muy fan de la Semana Santa: «Creo que cada vez hay más tradición de regalar a los ahijados un huevo por Pascua. Y a mí me encanta empezar semanas antes a prepararlo». Uno a cero: los huevos ganan la partida al bollo de Pascua.

Poner orden en esta pandilla animal de chocolate blanco, negro y rubí no es sencillo. Aunque de momento no hubo rebelión en la cocina de Cabot: «Se portan muy bien», bromea. Huevo sobre huevo y tiro porque me toca: «Los animales están hechos montando unos huevos sobre otros, jugando con ellos vas haciendo las formas». Pinchito tiene cara de simpático, es el mayor de esta familia animal muy dulce. «Como este año la Semana Santa caía más tarde, a finales de abril, pensé que en esta época, normalmente, ya hace mejor tiempo y puedes salir al campo a dar un paseo, hacer un pícnic... De ahí que todos los personajes estén inspirados en los animales que viven en el bosque». Cada año diseña con chocolate un universo mágico, una familia de huevos de Pascua.

AUTORREGALOS

Cabot asegura que los padrinos no fallan a la cita con los ahijados, aunque estos ya sean mayores. «También hay quien los pide para autoconsumo y se autorregala un huevo». Como dice Adriana, «¡a quién no le gusta disfrutar de un buen chocolate». Porque estas figuras son para comer: «Da mogollón de pena comerlos, pero están para eso. Me llama la atención cómo los comen los niños, que ves que siempre van dejando para el final el detalle que más les gusta». «Hay veces que se piensa que al tener una forma más elaborada a lo mejor no está hecho con un buen chocolate, y el buen chocolate es, precisamente, la clave. Porque los niños, aunque sean pequeños, hay que educarlos y van a saber qué es un buen chocolate», asegura. Palabra de repostera.

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