«Empezamos a ordenar a partir del décimo hijo»

Es más fácil criar a ocho que a cuatro. Eso defiende esta familia, que imparte talleres sobre cómo gestionar un hogar. Lo suyo es una organización supersónica y feliz. Con dos, estaban desbordados. Y ahora, con once hijos, «todo fluye»


¿Puede existir el orden en un hogar con trece miembros? «Absolutamente», responde Lourdes Álvarez, madre de once hijos, cuyas edades oscilan entre los 24 y los 6 años. «Todos los armarios de mi casa están de revista, pero eso lo hemos conseguido con el tiempo». Su experiencia previa le permite ponerse en el lugar del otro. «Yo también he tenido solo un hijo y en mi casa no se podía entrar. Tenía la sensación de no dar a basto». Jorge Sánchez-Tarazaga y Lourdes Álvarez cambiaron el chip tarde, pero a tiempo. «Con el primero y el segundo estás al cien por cien. Del tercero ni nos enteramos. Luego vino la cuarta y ya sí». Pero todavía no eran multitud. «Empezamos a ordenar a partir del décimo hijo. Ahí fue cuando nos dimos cuenta de que lo nuestro era un problema de orden. ¡Si he tenido más hijos que reglas!». Ahora hacen asambleas familiares en las que se reparten las tareas del hogar entre todos. Aun así, el simple hecho de preparar una cena o un desayuno plantea unas proporciones estratosféricas. Estas son algunas de las cantidades que maneja esta familia a la hora de hacer la compra: «Cuatro litros de leche solo para el desayuno... Un kilo y medio de macarrones para la comida... Si hago patatas fritas, uso cuatro kilos…». El tique del súper es más largo que un día sin pan. «Hacer la compra es agotador, para qué te voy a decir otra cosa. Pero, en general, en una casa siempre es lo mismo. Legumbres, pasta arroz, carne guisada, albóndigas… Hago la compra online y me apaño regular, porque alguna vez pienso, por la cantidad de botellas que llegan, que a lo mejor he apretado mal el botón del aceite», bromea esta superwoman. E imaginaos la colada en una casa con trece miembros. Si en una familia de cuatro llegan a la lavadora una media de 70 calcetines a la semana, en casa de los Sánchez-Tarazaga son más de doscientos. «Todo lo que se puede meter en la secadora se mete. Y andando, que es gerundio. Si algo ha encogido, se pasa a otro hermano y punto».

La litera es tu amiga 

Todo pasa por gestionar tiempos y espacios. «Puedes vivir en una enorme casa de campo y estar hasta los topes de trabajo. Nosotros tenemos un piso con cuatro dormitorios, pero con unas literas triples y unas camas abatibles arreglamos. Además, como siempre viene algún amigo a dormir, contamos con unos colchones de Ikea plegables, que los guardo en un altillo. El sofá también es muy socorrido». A su lado, nuestras constantes quejas por falta de sitio parecen ridículas.

«Solo tengo 11 hijos»

La tapa del váter levantada, la cama sin hacer, la silla separada de la mesa, el jersey tirado por la habitación, el paño de cocina arrugado en el mesado, el paquete de galletas abierto en la alacena... Metidos en la locura del día a día, a menudo caemos en una sensación de enfado permanente cuando el caos nos invade en casa. Son pequeños detalles que, sumados gota a gota, van colmando el vaso. Hasta que un día, que encima suele coincidir con que ha sido duro en el trabajo, llegas a casa, ves el panorama y explotas. Métodos marikondos aparte, a día de hoy, existen fórmulas para evitar colocarte en esa situación de preestallido constante. «El problema es que, en la actualidad, se nos prepara fenomenal para ser unos profesionales maravillosos, pero nadie nos dice nada de cómo afrontar la convivencia en casa. Y, en realidad, cuando eso falla, es lo que más sufrimiento nos produce». Quien así se expresa es Lourdes Álvarez, fundadora de Solo somos 13, una familia numerosa de Valencia que ha sido invitada por La Escuela del Orden, con sede en Fiobre (Bergondo) para impartir hoy sábado un taller sobre cómo gestionar un hogar feliz. Es el primero que hacen fuera de Valencia. «Se trata de dar una serie de claves para que cada uno, con sus propias herramientas, pueda mejorar su vida familiar, a través del orden y la belleza».

Cómo lo han logrado ellos no es un misterio. La cuestión es saber organizarse. En vista de que muchos padres les pedían consejos, decidieron abrirse a quienes están dispuestos a escucharles. «No se trata solo de ordenar los cajones. Es ordenar tu vida. Y eso lo puedes lograr a través de las rutinas, los horarios y viendo lo que le puedes pedir a un hijo y lo que no». Lograr esa sensación de hogar es el objetivo. Lourdes Álvarez opina que es más fácil criar a 8 que a 4. «Parece más de lo que es. Adonde tú no das llegado, llegan ellos. Solo tengo 11 hijos. Aún me caben más». Por eso se llaman Solo somos 13. Mal número si no crece. 

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