«Nos gustó tanto Aldán que se lo pusimos al niño»

Aldán Macayo Carneiro va cada año con sus padres al lugar que lleva por nombre


Aldán no sería Aldán si su madre, Paz, no hubiese llevado a su marido, Carlos, completamente a su terreno. «Bueno, era fácil de persuadir...», bromea ella quitándole hierro al asunto. Pero lo cierto es que Carlos vino a pasar un fin de semana a Galicia, la conoció, y a los seis meses ya estaba instalado en Sigüeiro dejando atrás Madrid, su lugar de nacimiento. Después llegó el niño y eligió con su mujer como nombre el topónimo gallego. «Nos gustó tanto el sitio que se lo pusimos de nombre. Ahora solemos ir todos los años porque es espectacular», dice el padre, feliz del cambio que le dio en su momento a su vida: «Esto no tiene nada que ver con Madrid, el cambio fue a mejor». El consenso, confirma Paz, fue la tónica desde el principio: «Estabamos de acordo os dous. A min sempre me gustou o nome e a grafía de Aldán. Para min, que meu fillo leve este nome é un acerto».

CANTIDAD DE ANÉCDOTAS

Por supuesto, cuentan muchas anécdotas. «Nunha ocasión, estabamos embarcando no avión e eu nomeeino, seguramente para chamarlle a atención, e unha parella de madrileños sorprendéronse polo nome, porque veraneaban todos os anos en Aldán», narra Paz, que también recuerda alguna que otra disputa en el cole: «Coincidía que había un neno tamén en primaria que ía un curso por riba del e que se chamaba igual, e claro, o neno berraba porque dicía que lle roubaran o nome, porque ao ser maior víase con esa xerarquía». Incluso tiene una anécdota del día que nació Aldán. «A matrona, que estaba a piques de xubilarse, díxome: ‘Este é o terceiro Aldán que traio ao mundo’. Co cal penso que non debe de haber moitos nenos con ese nome no rexistro compostelán», supone Paz, que reconoce que, a pesar de lo redondo que es, no está libre de sufrir modificaciones. «Miña sogra chámalle Ardán, pero ese xa é un caso perdido», bromea. También hubo una profesora que se lo acortó en Aldi, ?«coma o supermercado», indica?. Pero estos casos son los menos. La mayoría respetan el nombre de ese lugar que dejó prendados a Carlos y a Paz, y al que a Aldán le encanta volver con ellos. De muy pocas palabras, él asegura que los que llevan su toponímico nombre «somos pocos», y dice que se siente identificado con él. «Hay mucha gente que me pregunta cosas sobre mi nombre, pero no me importa», señala Aldán. A sus padres tampoco.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

«Nos gustó tanto Aldán que se lo pusimos al niño»