¿Cuándo la llevo por primera vez al ginecólogo?

TÚ TIENES DUDAS Y ELLOS PUDOR, pero hay que afrontar ese momento en el que dejan de ser niños y empiezan a encerrarse en el baño. Ginecóloga, psicóloga y sexóloga coinciden: nunca es tarde... pero tendrías que haber empezado antes


«Todas me dicen: ¿Ya está? ¿Era esto?», asegura Ruth Aguiar, ginecóloga del equipo Ron del Hospital Quirón. La especialista se refiere a esa primera revisión de las chicas que a los padres tanto les cuesta plantear. ¿Cuál es el momento indicado? ¿Me estaré adelantando? ¿Debe decidirlo ella cuando sea mayor? Sí, has entrado en esa etapa en la que la puerta del baño y la del dormitorio han empezado a cerrarse. Te sientes absolutamente arrastrado por un poderoso huracán hormonal. Y que sepas que con los niños quizás todo esto se retrase un poco, pero llegará. La adolescencia no perdona, y los impulsos sexuales tampoco. La niña se ha convertido en una mujer de la noche a la mañana y empiezas a ver en el niño ciertas actitudes sospechosas cuando se encierra de más. «Ha llegado el momento de afrontar el tema», te dices. Pero no, llegas tarde. El tema tendría que abordarse desde la más tierna infancia.

«Temos que meter na cabeza que non é na adolescencia cando nos temos que acordar de todo isto. Nos obradoiros para familias que impartimos dámonos de conta de que moitos pais non recoñecen aos seus fillos como persoas sexuadas. E eles dinche cousas como: ‘¡Si se entera mi madre me mata!’. E así, os pais serán os últimos en decatarse», asegura Noa Tilve, sexóloga y coordinadora de los centros Quérote+ de la Xunta, donde también ofrecen talleres en los colegios: «Co paso dos anos dámonos de conta de que chegamos tarde. Empezamos a ir en 3.º da ESO, e agora moitos centros pídennos que por favor vaiamos a 2.º».

ANTE TODO, RESPÉTALOS

Tilve quiere recordarles a los padres que el pudor no es solo físico, «porque pode deixar de contarche cousas», y destaca que lo que deben hacer las familias es respetarlos: «Non debemos resultar invasores. Se a nena empeza a poñer a parte de arriba do bikini na praia ou o neno che di ‘Non me mires’, tes que respectalos». Ese pudor lo demuestran también tanto chicas como chicos en las charlas que imparten en los colegios. O, más bien, lo muestran después. En clase quizás no preguntan demasiado, pero al llegar a casa sí que contactan con los profesionales de Quérote+, que les dejan la tarjeta con los datos de contacto, entre los que incluso hay un número para escribirles dudas por WhatsApp, el 647 018 752. «O que máis preguntan é: ten que doer?, é normal isto?, hai que sentir tal cousa?, canto ten que medir? Antes o normal era que as nenas dixesen: ‘Vanse dar conta de que non son virxe’, e agora preguntan o contrario, como teñen que romper o hime. O sexo estase adiantando, e o problema é que a medida que se adianta o sexo a madurez é menor», indica la sexóloga, que incide en que deberíamos empezar a plantear la sexualidad desde bebés. Lo mismo opina Chus Díaz, psicóloga del Centro de Orientación Familiar (COF) del Sergas en A Coruña: «El diálogo tiene que empezar desde que nacen. A los bebés niños se les nombra de muchas formas los genitales, pero a las niñas no», opina la psicóloga, que añade que los cuentos que les leemos son muy importantes: «Si siempre aparecen un papá y una mamá, indirectamente ya estoy haciendo educación sexual. Deberíamos escoger otros con diversidad, con dos padres, dos madres o un niño transexual, por ejemplo, para no transmitirles la idea de que solo existen dos géneros. Lo mismo ocurre cuando a un niño pequeño le preguntamos: ‘¿Qué, te gusta alguna niña?’». De esta manera, asegura Díaz, cuando llegue la pubertad y la adolescencia, aunque haya retraimiento, el diálogo será mayor. «No debemos asociar la sexualidad con el peligro», apunta. Y es que las familias, indica, siempre que acuden a ella es porque consideran que tienen un problema. «Aquí las pocas veces que vienen es cuando tienen hijos homosexuales o transexuales», dice la psicóloga, que no obstante también recibe casos de agresión sexual. De nuevo, confirma la falta de un abordaje temprano.

La comunicación y la naturalidad se vuelven más importantes que nunca si hablamos del ginecólogo y de cuándo plantear esa primera visita. La especialista Ruth Aguiar habla claro: «Tienen que venir tras su primera relación sexual, ya que antes no podemos explorarlas. Si acuden antes de tener relaciones, ha de ser por alguna irregularidad en el ciclo menstrual o un dolor muy importante». La doctora también les dedica unas palabras a los niños: «Hay padres reticentes, pero lo normal es abordar la sexualidad de manera natural. La mayoría de los niños en torno a los 13, y antes, empiezan a masturbarse», indica la doctora del Hospital Quirón. Sin embargo, el abordaje médico es diferente: «Los hombres solo van al urólogo cuando hay patología, no hacen una revisión como las que hacemos nosotras en el ginecólogo».

Aguiar insiste en que hay que desmitificar el dolor en la revisión: «Es una leyenda urbana, pero hay quien la retrasa por el miedo a pasar dolor. Yo en esa primera consulta les explico el procedimiento, lo que voy a utilizar y lo que van a sentir. Y, por supuesto, les recomiendo que se administren la vacuna del virus del papiloma humano». En 18 años que lleva como ginecóloga, se encontró dos casos de primeras consultas por embarazo, «pero afortunadamente no es muy frecuente». Lo que está claro es que no podemos pretender que sea la adolescente la que nos pida ir al ginecólogo. «Es muy raro. Como mucho, vienen para pedir asesoramiento anticonceptivo, que les digo que tiene que ser de barrera siempre, con preservativo, porque su concepto de pareja estable es diferente al nuestro», incide Aguiar, que añade que a esa primera consulta la mayoría de las chicas todavía acuden con las madres. Hay esperanza.

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