8 trucos para beber más agua

LA SED SE ENTRENA Incluso tú, que no bebes agua ni de casualidad, puedes adquirir un hábito que el cuerpo pide a gritos. Dos nutricionistas nos dan las claves para conseguirlo. Y no, no tienes que tomarla a pelo.


1. Ten siempre una botella cerca

Como no puedes pasar de no beber nada a beber 2 litros de golpe, ten siempre a tu lado una botella de agua y dale sorbitos. Mejor empezar por botellas pequeñas para que te imponga menos, dice Fátima Branco.

2. Bebe café americano

No se trata de que te hagas un adicto a la cafeína, pero has de saber que el café americano, largo de agua, es otra buena forma de que bebas agua. «Yo le llamo infusión de café», indica la nutricionista Ana Golpe, que recomienda no echarle azúcar y, a ser posible, tampoco edulcorarlo.

3. Agua de frutas

No se trata de que te hagas un adicto a la cafeína, pero has de saber que el café americano, largo de agua, es otra buena forma de que bebas agua. «Yo le llamo infusión de café», indica la nutricionista Ana Golpe, que recomienda no echarle azúcar y, a ser posible, tampoco edulcorarlo.

4. Sopas y caldos

Ambas nutricionistas coinciden en que el agua de las sopas y los caldos ligeros entra dentro del cómputo de la que debemos beber diariamente. Además, en invierno nos ayudará a entrar en calor.

5. Establece una rutina

Al igual que haces con otras cosas, puedes asociar el acto de beber con alguna otra actividad rutinaria. «Por ejemplo, interioriza que hay que beber antes de salir de casa o al levantarte», indica la nutricionista Fátima Branco para incorporarlo como un hábito.

6. Hazte una infusión

Son muy buenas y ayudan en esta ardua tarea de la hidratación, pero ojo porque Ana Golpe advierte de que han de ser naturales, de hoja, y recuerda que no le añadamos azúcar.

7. Agua con pepino

Además de fruta, la receta con pepino es buenísima para aportar vitaminas a la hidratación. La receta de Golpe es un pepino batido o cortado en rodajas, medio limón y un litro de agua.

8. O con menta

Sí, tal cual. Guarda en la nevera agua con menta fresca, hierbaluisa o hierbabuena y acompaña la que elijas con limón o lima. «Si se ponen chuchurrías las hojas, las cambias por otras», indica Golpe, que dice que esta agua es muy refrescante.

La recomendación sigue siendo que bebamos dos litros de agua al día, pero no nos engañemos. La inmensa mayoría de la gente no lo consigue, y hay quien no toma agua porque dice que le cuesta un mundo. Muy mal hecho. «Lo primero que hago es convencer a la gente de que es necesario que lo hagan. Pero si somos todo agua... el cerebro es agua en un 90 %, la sangre en un 83 % y la masa muscular en un 75 %. Para que funcione nuestro organismo, hay que meterle agua», insiste la nutricionista Fátima Branco, que también enumera las funciones que hace el líquido elemento: «Transporta los nutrientes a las células, elimina los deshechos, ayuda a la digestión, regula nuestra temperatura corporal y aún la necesitamos más cuando hacemos ejercicio. De ahí que la gente mayor diga que no tiene sensación de sed, porque no se mueve mucho».

Aunque no sientas sed, tienes que beber «sí o sí», advierte Branco, que señala que es especialmente recomendable beber un poco al levantarse de la cama tras una noche de secano, «aunque hay gente que no es capaz», apunta, y antes de acostarse, «para prevenir infartos y ayudar a trasladar los nutrientes durante la noche». Llega hasta tal punto la cabezonería de algunos, que la experta firma que para muchos es más difícil beber agua que ponerse a dieta. Porque no valen otros líquidos, lo que tu cuerpo necesita es agua: «Hay que concienciarse. Y después, incluso acabas teniendo sed», asegura Branco, que coincide también con la nutricionista Ana Golpe. «La sed se entrena. Una cosa lleva a la otra. Si empiezas a beber, eso provoca sed. Pero si dejas de beber, tu cuerpo se pone en modo ahorro y cuanto menos bebes, más líquido retienes. Es superimportante beber, así que si no te gusta beber de una forma, inténtalo de otra».

HAZ ESTOS DEBERES

Ambas profesionales nos dan los trucos para conseguirlo. El primero, es el de la botella. «Este truco funciona. Consiste en llevar siempre una botella contigo, que la tengas por ejemplo en el trabajo o al lado de la cama para que vayas dándole sorbitos. Obviamente, no vas a pasar de beber un vaso a beber litro y medio de golpe, pero así conseguirás beber más», indica Branco, que nos da otra clave, la de establecer rutinas: «Es bueno asociarlo a determinados momentos o acciones del día. Cuando salgo de casa, cuando termino de comer... los que tú elijas». El agua de frutas es otra táctica, pero ojo, porque ambas especialistas rechazan por completo las aguas de sabores que ya vienen embotelladas. Estas has de hacértelas tú de forma natural: «El truco que más gente hace y el más clásico es el de exprimir limón en un litro de agua o metiéndole rodajas de naranja o de lima y dejarlas macerar. También hay quien se hace limonada con sacarina», señala Golpe, que nos da otras recetas: «el agua de pepino, batido o en rodajas, es ‘adelgazante’ y muy refrescante; también puedes dejar en la nevera agua con menta fresca, hierbaluisa o hierbabuena, combinando la que elijas con limón o lima». El café americano es otro de los grandes aliados de los que necesitan beber agua, y por supuesto las infusiones frías, templadas o calientes, pero siempre de hoja, naturales. Los caldos y las sopas entran en este cómputo de agua diario en el que queda excluida la propia de los alimentos, así que si pensabas que comiendo sandía te estabas librando de algún vaso, estás equivocado. Y todo esto, sin azúcar y a poder ser, sin edulcorantes para ayudar al drenaje. Un apunte más: beberla fría en verano y caliente en invierno tiene un efecto saciante... Habrá que guardarla en la nevera.

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