Fran, ganador de Pasapalabra: «Estuve dos años preparándome para ir al programa»

El asturiano se llevó ayer el bote de 1.542.000 euros después de batir el record de permanencia con 168 programas.


Fran Gónzalez ya es historia de la televisión. Tras batir el récord de permanencia del programa con 168 ediciones y rozar el ansiado premio en 15 ocasiones contestando 24 de las 25 preguntas de la prueba final, el ovetense de 29 años escribirá su nombre con letras de oro en la historia del concurso al responder ‘Renard’ a la última pregunta de la prueba: ‘Apellido del ingeniero francés que, junto a Arthur C. Krebs, construyó el dirigible militar ‘La France’ en 1884’.  

-¿Cómo sabes tanto?

-Risas. Es una pregunta muy complicada. Pero bueno yo de pequeño leía mucho, a los dos año empecé a leer con mi abuelo el periódico sentado en el regazo, me empezó a interesar mucho la lectura, los cómics y la biología, que es a lo que me dedico ahora.

-¿Tenías la sensación antes de empezar a grabar que ayer era el día D?

-Antes de llegar al estudio ese día, fue el de los Santos Inocentes, el 28 de diciembre y yo iba pensando: «Seguro que nos van a hacer una broma o algo, y hay que estar alerta». Sinceramente no pensaba que me iba a llevar al rosco, tenía la ilusión pero no había pensado que iba a ser ese día. Ahora, cuando me quedaron dos palabras, dije: «Voy a decir el señor este, el ingeniero francés» porque me sonaba que lo había leído, y pensé: «A ver si coincide», y al final coincidió.

-¿Viste peligrar el algún momento la competición con algún rival que te lo pusiera muy difícil?

-Todos los días realmente, porque al final al mínimo fallo puedes perder, ir a la silla azul, y ahí un fallito por no haber escuchado con atención o por ceñirse a lo que piden, ya complica mucho. Aquí había que luchar todos los días, y además en la silla azul, que yo sé lo que es, se pasa mal, porque además es la prueba más trascendente de todo el programa, porque ya decide quién se queda y quién se va. Hay que andarse con ojo en todos los programas, pero siempre jugando con ilusión y con esas ganas de jugar que siempre he tenido y tengo.

-Al rosco de ayer, del 1 al 10 ¿qué nivel de dificultad le pondrías? Porque hay unos más complicados que otros ¿no?

-Depende del día, hay días que igual te meten una más complicada, otros una chunga, es un poco de sensación, también te estoy hablando desde mi perspectiva completamente subjetiva. Claro, si a mí me ponen una cosa de ciencia, a lo mejor yo lo sé, pero puede que me pongan una cosa más básica de otra materia que no la sepa, porque me ha pasado. ¿Del 1 al 10? No lo sé, tampoco te puedo decir un número exacto, pero habiendo ese dinero de por medio tenía que haber alguna muy complicada, sino no se justificaría el bote.

-En los roscos que se te quedaron por el camino, ¿te ha pasado de fallar o dejar de decir alguna palabra, y al salir darte cuenta que la sabías?

-Sí, me pasó una vez en verano. Resulta que tuve poco tiempo, era: «Instrumento para cortar que consiste en...». La definición se correspondía con sierra, pero yo no la había escuchado bien y en la primera vuelta había entendido arma o algo así, y dije: «Pues nada, esa va a ser complicada», y luego cuando completé las otras 24, dijo Christian: «Tiempo». Me la volvió a leer y dije: «Sierra» Todo el mundo: «Jo, qué pena», y no te digo que me tirara de los pelos, porque no tengo, pero casi. Ese el día que recuerdo con más rabia, porque el rosco lo tuve ahí, pero al final, por suerte ha sido más tiempo y la recompensa mayor.

-¿Cómo te preparaste?

- Llevaba un par de años preparándome en serio para ir a Pasapalabra, viendo los roscos antiguos, apuntando las palabras raras, viendo el origen, porque también te ayuda mucho a situarte en las definiciones... pero tampoco me obsesioné, porque al final el conocimiento es infinito y te pueden preguntar cualquier cosa de cualquier materia, entonces también un poquito de tranquilidad, a ver si en algún momento también hay suerte y coinciden las que sean complicadas, y mira ayer fue el día y tuve esa pizca de suerte que también es necesaria.

-¿Jugabas en casa con la familia?

-Llevo viendo el programa toda la vida y mis padres me decían: «Aciertas bastantes, se te da muy bien, a ver si un día te presentas». Me entró el gusanillo y dije: «Pues voy a ir a ver qué tal». Al final acabó siendo una experiencia inolvidable para toda la vida.

-¿Ya has podido utilizar parte del premio?

-No, no, todavía no he recibido el ingreso del premio porque se hace en unos meses.

-Has dicho muchas veces lo que vas a hacer, pero ¿qué es lo primero?

- Lo primero, primero, comprarme un libro electrónico. Es una cosa que me haría mucha ilusión, eso lo digo en plan cachondeo. Lo primerísimo sería darle la correspondiente parte a la familia, a mis hermanos, organizar una comida. Con mis padres, que tengan una holgura para el resto de su vida, llevan trabajando toda la vida para que no me falte de nada y ahora también toca hacerlo viceversa.

 -¿Lo celebraste mucho?

Sí, ayer estuve viendo el programa con mi familia en Asturias y la verdad es que fue superemocionante, volvimos a llorar todos y no puedo pedir más. Hicimos un picoteo y fue muy emotivo.

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