«Creo mucho más en el amor que cuando tenía 20 años»

Vuelve a «Vis a vis», recibió el año con «Las chicas del cable» y estrenará el próximo abril «La pequeña Suiza». «Yo soy infinita», dice Maggie Civantos, una todoterreno feminista que suele apostar al 2. «Gracias al 2 en el cole me tocó ¡una manzana!», bromea


Macarena Ferreiro tiene un lado oscuro, lo exhibe entre rejas, en la cárcel más popular de la tele, pero la actriz que respira dentro, Maggie Civantos (Málaga, 28 de diciembre de 1984), es un sol. La entrevistamos en verano por El mejor verano de mi vida, y en invierno dice que aún se acuerda. «Claro, claro que me acuerdo, de la conversación y de dónde estaba yo», afirma. No es broma que acabe de cumplir los 34, aunque haya nacido en Santos Inocentes, rompiendo el diapasón emocional de Navidad. ¿Qué tal el Fin de Año? «Con las Chicas del Cable, cableando...», asegura quien interpreta a Ángela en Las chicas del cable, que ha comenzado ya a grabar su cuarta temporada y afiló la garra de Maggie Civantos, su conciencia, su amor propio como mujer y su pelea por la igualdad.

-¿Cómo ha ido el regreso a prisión en esta cuarta entrega de «Vis a vis»?

-Estoy emocionada, porque esta serie siempre supondrá un antes y un después para mí, en muchos sentidos. En lo personal, Macarena Ferreiro es un personaje que me ha dado confianza. A nivel profesional, obviamente, me ha colocado...

-¿Confianza en lo personal, no te obliga Maca a moverte en la duda y la oscuridad?

-Sí, pero en la oscuridad está la luz, solo que es más difícil encontrarla, exige paciencia, esfuerzo. Hay algo de aceptarse en ese trabajo. Yo he ido aprendiendo desde mis principios. A ser más empática, a creer en las segundas oportunidades... Maca creo que me ha hecho mejor persona. Es algo que también me ha pasado con Ángeles, de Las chicas del cable, que me ha hecho comprometerme con el feminismo.

-Das la cara por la igualdad, amadrinas Safe in Nairobi y Libres, proyectos de la ONG Save a Girl Save a Generation para educar en la igualdad.

-Sí, hay mucho que hacer. Y a mí cada personaje me ha enseñado y aportado algo. Maca Ferreiro dio un giro radical a mi carrera, me colocó en otro sitio. Como la actriz que soy, a nivel interno, Vis a vis me ha dado la oportunidad de trabajar cosas muy diferentes en una misma serie y desde un personaje. En la primera y la segunda temporadas, giraban muchas tramas alrededor de Maca, y eso me hizo aprender mucho en un set de rodaje y ser un poco la actriz que quería ser. Aunque todavía no soy la actriz que quiero ser, pero aprendí a tener una exigencia justa con mi trabajo y a querer evolucionar. Yo siempre quiero ser mejor, pero aprendí a abrazarme y disfrutarme, a quererme más. De Macarena Ferreiro he aprendido y he disfrutado mucho a la vez.

-¿Qué podemos avanzar sobre lo que va a pasar en Cruz del Norte?

-Esta temporada sigue un poco la línea de este universo que ha creado Fox. Vis a vis no solo pasa a tener 50 minutos, que le va fenomenal a esta historia, porque tiene un ritmo mucho más frenético, sino que además tiene una identidad. Es ya una entidad propia, no se compara con cárceles en España. Esta es la cárcel de Vis a vis, y en estas dos últimas temporadas ocurre más, yo creo, que en la primera. Y a eso se le suma que tiene más corazón que la tercera. En esta cuarta temporada hay un contraste entre la acción, el thriller, la violencia, y el amor. Vamos a ver mucho amor y conflictos personales pequeños que son, en realidad, conflictos universales y llegan a todo el mundo. Esa combinación es mágica. No siempre puedes trabajar extremos de forma tan intensa. Veremos personajes que se unen... Hay una trama principal que engloba a todos los personajes, y es que todas se tienen que unir contra el inhumano Sandoval. Al final, esta serie, aunque sea muy ficción, con una historia y un universo muy concretos, toca temas universales y actuales. Para mí, hay algo muy bonito en esta unión que provoca. Da igual cómo seas, cómo pienses, hay que unirse para que se haga justicia.

-Eres feminista, es una palabra que dices con la boca grande, aunque esté en el centro de la diana y las corrientes mainstream nos lleven a desoír matices y a malas interpretaciones.

-Esto es una ola, ha comenzado un movimiento que no hay quien lo pare. Ya no hay vuelta atrás, quizá se estanque, aunque no lo creo... Cualquier movimiento que implique despertar conciencias no tiene retorno, y esto va a llevarnos a buen puerto. Sí, yo soy feminista y me enorgullezco de serlo y, sobre todo, creo que lo que está ocurriendo es muy necesario. Que luego lo piensas, y dices: ‘Esto ya pasó hace 70 años’, pero ahora está ocurriendo de otra manera y hoy tenemos los medios para luchar, para que todo se consiga de forma más rápida. Hay que aprovechar la tecnología, las redes sociales, para librar esta batalla amorosa...

-¿A la guerra con amor?

-Esta es una batalla amorosa, yo siempre le digo «amorosa» porque creo que tiene que ser desde el respeto y desde el amor. Todo lo que significa darle libertad a alguien conlleva amor.

-¿La libertad es el viento que aviva el amor? ¿Te comunicas, te relacionas, amas por WhatsApp?

-Sí. Uso el WhatsApp. Escribo, pero soy cada vez más fan de las notas de audio, porque decir las cosas es distinto, el hecho de oír la voz... Es más real la conexión, y más cercana, cuando escuchas la voz de alguien, ¿no? Pero, bueno, también hay que tener cuidado con el mundo de las redes y las tecnologías, usarlas bien, lo justo, y no olvidarnos nunca de que lo importante es la piel, mirarnos a los ojos, vernos...

-¿Hay cosas que solo deberían decirse a la cara, vis a vis?

-Sí. Hay cosas que solo se pueden decir a la cara.

-¿A quién sueles mandar el primer WhatsApp del año? Lo digo porque, aunque prefiramos vernos, no siempre es posible estar...

-A mi madre. Siempre. Luego ya vienen mi padre, el resto de la familia, y los amigos.

-¿Con quién tendrías un vis a vis?

-Con la periodista Ana Pastor. Es una mujer que me inspira mucho. La fuerza que tiene. El lugar desde dónde habla. Me gustaría tener un vis a vis con Ana Pastor para hablar también de cosas personales. Pero con más gente...

-¿Serías capaz de matar e ir a la cárcel por amor? ¿Podría pasarte eso a ti?

-Creo que me podría haber pasado... haber cometido un delito por amor. Pero en este momento, y precisamente porque creo mucho en el amor, no. Soy dueña de mí misma. He aprendido a quererme y esto hace precisamente que crea mucho más en el amor que cuando tenía 20 años. Es auténtico.

-Maggie Civantos transmite paz, tranquilidad. ¿Es algo natural o que trabajas, te curras mucho por dentro?

-Empezamos hablando de eso, la luz hay que buscarla en la oscuridad, luz y oscuridad van de la mano. Sí, yo me trabajo mucho a mí misma. Creo que es algo necesario, que nos deberían enseñar en las escuelas, porque conocernos y aprender a llevarnos a nosotros mismos nos hace más felices. A mí me hace más feliz. También por mi trabajo. No me gusta definirme, yo soy infinita. Las peores cosas que puedes tener, trabajándolas bien, se pueden convertir en las mejores. Un defecto puede ser una virtud.

-Dicen que tu mayor defecto puede ser tu mejor virtud.

-Sí. Yo creo mucho en eso. Hay que aprender a abrazar la oscuridad de uno.

-¿Tienes número de la suerte?

-El 2, por una razón absurda. De pequeña me tocó una manzana en el comedor del cole eligiendo el 2. ¡Una manzana, ni siquiera una tarta de chocolate! Jajajaja. Fue la primera vez que me tocó algo en mi vida. Y el 2 me hace gracia también por lo del patito... siempre me gustó. Recuerdo que me sentí una triunfadora por ganar una manzana.

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