Virginia Díaz: «Ahora tenemos unos grupos de música... ¡que me río yo de los 80!»

Prefiere más hablar de memoria que de nostalgia, pero sus «Cachitos de hierro y cromo» nos ponen la piel de gallina. «Cualquier tiempo pasado no fue mejor», asegura quien se pasó horas y horas grabando cintas para sus amigos: «La música es una pasión»


Virginia Díaz (Madrid, 1974) es la cara de Cachitos de hierro y cromo, el programa de música de La 2 que ya ha cumplido seis temporadas con una audiencia envidiable. Un éxito que la presentadora achaca a un equipazo que se deja la piel en darle mucho dinamismo y ponerle mucho sentido del humor al archivo de TVE que «es un auténtico tesoro». Virginia respira música en cada respuesta y sí, es de las que se pasaba horas y horas grabando cintas de casete para sus amigos.

-Ha sido difícil acertar con «Cachitos», pero más ha sido mantenerse, ¿no?

-Sí, para afianzar al espectador hay que tener más o menos un lenguaje y ofrecerles un contenido divertido y de calidad, que al mismo tiempo les esté aportando información.

-¿En qué te ha cambiado «Cachitos»?

-Yo doy las gracias por trabajar con los seres humanos que hay detrás. Yo doy la cara, pero el trabajo que realizan los del equipo, los realizadores, los guionistas..., que son todos de Radio 3 y que tienen un sentido del humor enorme, es una suerte. Aprendo muchísimo. Es un programa que nos sirve para recordar muchas escenas de nuestra vida y te hace ver también cómo antes arriesgaban más en televisión.

-Tiráis de la nostalgia. ¿Es un filón?

-Yo creo que más que de la nostalgia tiramos de la memoria. No es cuestión de cualquier tiempo pasado fue mejor. No siempre son recuerdos nostálgicos, jugamos más con la memoria.

-¿A ti de dónde te viene esa pasión?

-A mí me ha gustado la música muchísimo desde que tengo uso de razón. De pequeña me dedicaba a grabarle a mis amigos las cintas de casete, las canciones que más me gustaban. Me divertía muchísimo y se las regalaba a todo el mundo. Es algo muy vocacional, la música es una parte fundamental del ser humano. Nosotros, desde que somos gestados, estamos escuchando música, dormimos a los bebés con música... La gente mayor o quienes tienen algún problema relacionado con la memoria, lo más probable es que se olviden de quiénes son sus hijos, pero recuerdan las canciones de cuando eran jóvenes. Algo tendrá la música, que nos mueve de una manera sobrenatural y poderosa.

-Amansa a las fieras, pero nos levanta el ánimo. ¿Qué escuchas tú para motivarte?

-Hay muchas canciones, pero últimamente escucho una infalible de Two Door Cinema Club, que se llama What You Know, un tema del 2010, que no llega a 3 minutos, pero me anima muchísimo. Mi padre nos ponía a ABBA, y con cualquiera de ellas se me van los pies, y las de Boney M.

-En eso combinas bien. ¿Te gustan todos los estilos? ¿O eres remilgada?

-Qué va, qué va. Soy cero prejuiciosa y tengo los oídos muy abiertos a cualquier tipo de música. Me gusta el punk, la música disco, el rock, lo que sea, siempre que tenga calidad. Eso seguro.

-Tu padre te ponía su música, pero no has tenido un maestro, ni un melómano al lado...

-No, no. Lo que pasa es que cuando yo era pequeña había muchos referentes musicales; en las emisoras se escuchaba muy buena música y ahora eso no pasa. Yo el primer vinilo que me compré fue La canción de Juan Perro. Nosotros, en 1987, escuchábamos a Radio Futura, a U2, a The Smiths, a The Cure, a Dire Straits, a El Último de la Fila, pero en las emisoras de radio fórmula. Y en los programas de televisión, también cuando salías a las discoteca te ponían esa música, pero en cualquier sitio, por ejemplo en Pedro Bernardo, que es mi pueblo. Yo, es verdad, tenía un par de primos mayores que eran los que me iban diciendo lo que sonaba mejor. Luego, claro, tenía esa vocación porque mi hermano escuchaba lo mismo y no es tan musiquero. Ahora intento inculcarles esa pasión a mis hijas.

-¿Ellas qué escuchan?

-Lo que nosotros le ponemos. La mayor ahora tiene 10 años y siempre le decimos que, mientras no escuche canciones que vejen al ser humano, tiene vía libre. La pequeña tiene menos filtros, porque solo tiene 4 años, pero ayer estaba viendo el concierto de Queen y le gusta mucho We Will Rock You [risas].

-«Bohemian Rhapsody», con la peli, lo ha petado.

-Claro, claro. A los niños no les gusta la música infantil, les gusta la música. Y cuando decimos que la gente joven solo quiere escuchar reguetón no es cierto. Los adolescentes no solo escuchan eso. Lo importante es que escuchen mucha música y música buena, para que puedan elegir, verás como luego en lugar de un perrito querrán un buen solomillo.

-«OT» también les gusta. ¿Qué opinas?

-Bueno, que es un talent show, un concurso y que tiene mucho de reality. La música que vemos son versiones de otros grupos. A mí me parece que es un programa que está bien, que en el 2017 lo hicieron fenomenal, y a través de las redes movieron a mucho público porque los concursantes tenían un bagaje musical importante. Yo prefiero ver a los autores de esas canciones en directo. Los talents tienen que estar, si hay demanda debe haber respuesta, pero también programas de música en directo, ¡o en play back! A mí ahora ya me daría igual [risas], pero que tengamos referentes musicales en televisión.

-Una generación como la nuestra que creció con «La edad de oro», «Aplauso»...

-Sí, es que hubo un momento que había 15 programas de música, y solo existía Televisión Española. Ahora hay un montón de canales, y excepto TVE y uno de pago, no hay espacios musicales, solo alguna actuación suelta.

-Se ha estrenado «La hora Musa».

-Síiii, ha sido una bocanada de aire fresco, una maravilla. Yo antes veía la televisión a la carta, pero ahora los martes digo: «Hay que ver la tele». Y te sientas con un gusto... Termina Cachitos, luego La hora Musa, y cuando acaba, a las doce de la noche, a mí me apetece tomarme unos gin tonics y no irme a dormir, ja, ja. Me vengo arriba.

-Tú querrías haber presentado ese programa...

-Me hubiese encantado, me parece un lujazo, en directo y con entrevistas. Pero Maika Makovski es maravillosa, tiene mucha naturalidad y lo hace muy bien.

-¿Qué te parece el bum de Rosalía?

-Que ha hecho un disco impresionante. Parecía que todo se inflaba cuando solo había sacado dos singles, pero cuando ha publicado el disco me ha gustado muchísimo, ha superado mis expectativas. Tiene una producción impresionante, ha sabido traer el flamenco al siglo XXI, mezclarlo tan bien. Ella canta tan bien, es un disco conceptual, con tanto mensaje... Me parece que consigue un poco lo mismo que Cachitos, atraer a distintas generaciones. Cuando hay calidad hay calidad.

-¿Y aparte de Rosalía?

-Pues yo creo que ahora tenemos una calidad musical en España que me río yo de los ochenta. Hay cantidad y calidad de grupos impresionantes. Yo estoy muy enganchada con las canciones de Mucho, el grupo de Martí Perarnau, un tío genialísimo. También Miss Caffeina, Vetusta Morla, que es un mito. Dudo mucho que haya otro grupo que venga y agote entradas como Vetusta. Ellos lo han hecho en muy poco tiempo, y no son canciones especialmente accesibles, siguen su camino y no se han vendido. Sus temas están muy pensados, hay mucho trabajo y nos tenemos que fijar mucho en las bandas de ahora: Zahara, Los Vinagres, Second... Si hubiera más programas en la tele y sonara esto en la radio habría llegado a mucha gente. Los músicos de esta generación han sido invisibles durante mucho tiempo, por eso es tan necesaria La hora Musa. Yo recomendaría que se prestase atención a esa escena.

-Imagínate que mañana tienes que rescatar un solo vinilo de tu casa, solo uno.

-Rescataría el que te mencioné antes: La canción de Juan Perro. Me sé las canciones de memoria, ¡y mira qué era difícil! [Risas] No hay una estrofa que se repita, todas tienen mucha carga, pero ese disco es mi disco.

-¿Y un programa de «Cachitos»?

-Uno que llamamos Canciones Gourmet, que salivas todo el rato por los grandes artistas que salían: Nina Simone, Ramones, Kiko Veneno... Era para quedarse con la boca abierta. Y esta temporada hay uno que es genial: lo llamamos Cachitos Indie, para borrar de una vez ese adjetivo que lo único que ha hecho es poner barreras. No me gusta nada lo de indie, si alguna vez lo uso, es porque se me ha escapado. No sé qué significa, y lo único que hace es levantar prejuicios, al igual que mainstream. Yo solo quiero diferenciar música de calidad y música que no tiene calidad, y a partir de ahí caminemos juntos.

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