Irene Montalá: «Cuando tuve a mi hija me arriesgué a desaparecer»

Irene vive en una intriga constante. A la segunda temporada de «La verdad», donde es la inspectora que investiga junto a Jon Kortajarena, se le une ahora «Presunto culpable», en la que se siente atraída por otro Jon, el que encarna Miguel Ángel Muñoz. «Kortajarena es un regalo y Muñoz, un gran capitán», asegura


Irene Montalá (Barcelona, 1976) encadena un enigma con otro. Del de La verdad, que pronto estrenará su segunda temporada, ha enlazado con el de Presunto culpable, donde hace tándem con Miguel Ángel Muñoz dando vida a un personaje que se siente fuera de lugar. «Cuando empecé a trabajar en Francia también me sentí así», confiesa. A día de hoy elige bien sus batallas para no perderse demasiado de su hija.

-Últimamente no sales de tramas de desaparición.

-Sí, hija, no sé que pasa. ¿Qué significa? Ja, ja. No lo sé.

-Pero esta vez no eres policía como en «La Verdad», sino psicóloga infantil.

-Sí, además las series son muy distintas, no tienen nada que ver, ni los personajes.

-Te vamos a ver más sensible.

-Son dos formas de hacer, de sentir, de vivir, de moverse. Hasta físicamente, ¿sabes? Desde donde lo he construido no tiene que ver. Más que como psicóloga infantil, sobre todo mi personaje se siente extranjero donde está. Es madre, eso también me da mucho material, me lo acerca, porque yo soy mamá. Hay toda una parte de mí que puedo aportar. Y sobre todo, los psicólogos, sean infantiles o no, lo que saben es escuchar.

-Tú llegas al pueblo y te sientes fuera de lugar, como Jon [Miguel Ángel Muñoz], el presunto culpable.

-Sí, es algo que tenemos en común y que a mí me hace conectar con él. Esta sensación de estar fuera de lugar, ¿no?

-¿La has sentido alguna vez en la vida real?

-Bueno, yo he trabajado mucho fuera, en Francia, y recuerdo la primera vez que trabajé allí que era muy jovencita y hasta que no conocí a la gente y me hice un poco, me acuerdo de que no hablaba el idioma y que me sentía fuera de lugar. Pero bueno, pienso que esto nos pasa a todos los profesionales, sean del sector que sean, que nos tenemos que mover por trabajo y salir de la zona de confort.

-La serie es pura intriga.

-Sí, mucho. A partir de la desaparición de Anne y del regreso de Jon al pueblo hay un periplo en el que él se enfrenta a la sombra de la duda. Bueno, para unos la duda y para otros está clarísimo que ha sido él. El espectador sabrá lo mismo que saben los personajes en ese momento. No es que vayamos cambiando, es que es una serie de intriga, de género puro y duro.

-Pero al margen de esa intriga, creo que el rodaje ha sido bastante divertido. Por las noches siempre tocaba juego de mesa con Miguel Ángel Muñoz.

-Sí, él ha sido realmente un gran capitán de este barco, se traía su maletita llena de juegos y cada noche nos íbamos a una taberna y nos quedábamos jugando después de cenar. Y eso te da la vida. Mira, yo llevo muchísimos años trabajando y he vivido rodajes de todo tipo, y este ha sido uno de los más guais, uno de los chulos, de los que siempre recordaré con mucho cariño.

-«La verdad» volverá en breve.

- Ya... no lo sé. Los actores sabemos menos que vosotros muchas veces y nos vamos enterando a medida que vosotros os vais enterando. Sí he visto que anuncian la segunda temporada, que es muy potente, es una pasada. Ya veréis cómo se resuelve todo. A ver, espero no competir contra mí misma el mismo día, ja, ja.

-Son cuestiones ajenas a vosotros, pero que os afectan mucho.

-Para mí sí, yo personalmente nunca me lo tomo mal, te lo digo de verdad. Porque tengo tan claro dónde termina mi trabajo... Yo tengo que esforzarme y dar lo mejor de mí en el rodaje. Eso es lo que yo sé hacer, y creo que también tenemos que confiar en las cadenas y en que ellos saben hacer las partes que les tocan, y si ellos retrasan o adelantan, por algo será. Tienen sus motivos, que muchas veces se nos escapan. Entonces coincido plenamente en que lo que decidan será lo mejor siempre. Es algo en lo que yo nunca me rebelo.

-Ahí tu personaje es una mujer muy de raza. ¿Eres un poco así? Tienes pinta de tener carácter.

-Sí, Alicia no es reflexiva. Y yo sí que tengo carácter, pero no tanto, ja, ja. Yo puedo ser mucho más reflexiva que ella. Es cierto que soy una persona que me rebelo ante la injusticia y no lo puedo evitar, porque me posiciono. Pero no tengo ese pronto tan bestia.

-¿Lo mejor de trabajar con Jon Kortajarena?

-Él ha sido para mí, porque yo casi toda la serie he estado mano a mano con él, un regalo y un descubrimiento. No lo conocía como actor, lo conocía como modelo. Creo que todos hemos descubierto un actor, y además me llevo un compañero y un amigo. Nos seguimos viendo y es una persona de mi familia ya.

-Hace tiempo que no te vemos estrenando algo en el cine.

-No tengo nada a la vista en el cine. Estoy esperando noticias, a ver qué pasa con estos estrenos. Gracias a Dios, lo de diferenciar entre actores de cine y de tele desapareció, creo que era una actitud esnob que se ha diluido. Parecía que la televisión era la hermana... no sé cómo decirlo, qué palabra ponerle. Pero creo que siempre he sido una gran defensora de las series, me gusta muchísimo hacer televisión y hoy tenemos unas series increíbles y pelis increíbles, todo cuenta.

-Tú misma comentaste que, de momento, tienes más suerte que otras actrices que van cumpliendo años y para las que no escriben papeles.

-Hombre, a ver... Seguramente yo estaba mucho más presente antes profesionalmente y públicamente que ahora, es evidente que afecta. Pero no solamente la maternidad, también afecta la edad. Las actrices tenemos hándicaps muy fuertes para conciliar nuestra vida familiar y personal con la profesional, y además parece como que a partir de cierta edad hay una parte que dejamos de interesar. No siempre, porque hay personajes, pero cada vez hay menos personajes. Parece como si muchas veces nos midieran por nuestra sexualidad desde un prisma masculino completamente. Claro que me ha afectado, te mentiría si te dijera que no, pero también voy trabajando.

-¿Es difícil compaginarlo todo?

-Es verdad que afortunadamente me salen proyectos que me gustan, y a veces es que directamente no puedo coger según qué porque tengo una vida familiar en la que quiero estar presente. También es una decisión, ¿eh? Quiero trabajar, y trabajo, y fíjate, que los dos rodajes de los que estamos hablando han sido en Mundaka y en Santander, uno de un año y el otro de cinco meses, es decir, elijo mis batallas, ¿sabes? Pero evidentemente que lo he notado, claro que lo he notado. Yo no sé en tu sector, pero en el mío es así.

-También fuiste una afortunada en el sentido de que pudiste dedicarle un tiempo a tu bebé cuando nació.

-Es que al final no es una situación de poder o no poder. En mi caso, yo decidí parar. Nunca había parado. Los últimos años han sido de muchísimo trabajo, pero literalmente de encadenar una cosa con la otra. Ahí decidí parar. Mucha gente me decía que me estaba arriesgando a desaparecer, porque en esta profesión ahora estás, pero cuando dejas de salir en antena es que desapareces realmente. Yo decidí eso porque yo quería vivir esa experiencia. Si no paraba en ese momento, ¿cuándo iba a parar?

-Y te salió bien.

-Fue una decisión de la que me siento muy contenta porque me ha salido bien, pero me podría haber salido mal. Es una experiencia que me llevo conmigo, seguramente una mujer nunca está más cerca de su hijo que el primer año de su vida, y por desgracia la mayoría no tienen la oportunidad de hacer esto que hice yo, por sus profesiones se ven forzadas a los cuatro meses. Y luego seguramente habrá mujeres a las que les apetezca reincorporarse a sus trabajos lo antes posible. Es decir, cualquier opinión es fantástica, pero la mía en ese momento fue esa.

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