«Tengo tres hermanos, pero nunca fui la niña consentida»

Alejandra Onieva es la protagonista de «Presunto culpable», donde interpreta un enigmático papel. Pero en la vida real no tiene nada de misteriosa. Disfrutona, de sol y de aire, la actriz sueña con trabajar en el extranjero, aunque de momento vive feliz con su madre en su zoo particular: «Cuantos más animales en casa, mejor»


Alejandra nos tiene en vilo. La chica desaparecida de Presunto culpable a la que nadie tiene calada está, en la vida real, más presente que nunca tras hacerse conocida en El secreto de Puente Viejo. Lanzada y siempre dispuesta a apostar por lo que quiere, la actriz está acostumbrada a apostar y, de momento, a ganar. «No me he arrepentido nunca de dejar los estudios con 18 años para dedicarme a esto, aunque en ese momento en casa fue horrible», confiesa. Hoy puede decir que ha sido la mejor decisión de su vida.

-En «Presunto culpable» eres doña «flashbacks»

-Sí, la chica flashbacks, ja, ja. Bueno, en el rodaje no me llamaban así, pero viendo un poco la serie me puse ese mote. Es verdad que siempre salgo en ellos, que están muy bien integrados, pero sí, soy la chica flashbacks.

-Se sospecha de todos, hasta del que era tu pareja en el momento de la desaparición, Jon [Miguel Ángel Muñoz].

-Sí, en realidad yo creo que lo chulo es que haciendo un recorrido por todos los capítulos, viendo que como al final nadie tiene del todo calada o no conoce realmente a Anne, acaban siendo todos sospechosos de quién ha sido capaz de participar en su desaparición.

-Creo que Megan Montaner, Miguel Ángel y tú sois el trío calavera.

-Sí. Megan es muy amiga mía y yo nunca había trabajado con Miguel Ángel, aunque tenía muchas referencias. Normalmente no hago caso de eso, porque al final hay gente que tiene experiencias distintas y cada persona es un mundo con otros, ¿no? Pero obviamente, dices Miguel Ángel y todo el mundo te comenta: ‘Buah, te lo vas a pasar increíble, es muy buen compañero’. Y así ha sido, me he llevado un gran compañero y me ha hecho el rodaje muy divertido. A ver, rodábamos muy centrados, pero entre toma y toma nos lo pasábamos muy bien. Hemos podido disfrutar mucho de hacer juegos todos juntos con el equipo, porque él es un anfitrión maravilloso y se encargaba, a pesar de la carga de secuencias que tenía, de preparárnoslos para organizar esa piña y que todos estuviéramos más volcados en el proyecto.

-Con Megan todo surgió en «El secreto de Puente Viejo», ¿no?

-Sí, todo surgió en Puente Viejo y es la amistad que me he llevado de ahí. Aunque me he llevado muy bien con otros compañeros, al final a nosotros nos llamaban Pili y Mili, y tenemos muchísimo contacto y nos vemos bastante. No todo lo que nos gustaría, pero es una amistad que está ahí.

-¿«Puente Viejo» fue tu mejor decisión? Aparcaste los estudios de Publicidad y parece que la apuesta te salió bien.

-Pues la verdad es que sí. Obviamente, cuando termino el colegio y me sale esta oportunidad, lo que siempre había soñado, realmente acababa de cumplir 18 años y no sabía si realmente estaba preparada o si eso que había estado soñando toda mi vida, que era ser actriz, quería hacerlo, ni sabía si yo valía para ello. Me surgieron un montón de dudas, pero al final estuve tres años y pico en esa serie. Ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida. No me he arrepentido nunca.

-Pero con 18 años tuvo que ser difícil.

-Claro, fue horrible. Mi familia decía: ‘¿Pero vas a dejar la carrera? ¿Te vas a meter en esto? ¿Y si la serie al final no funciona?’. El tiempo fue poniendo todo en su sitio y vieron que yo no podía ser más feliz haciendo otra cosa que no fuese siendo actriz, y que al final todos los proyectos acabaron saliendo. Me tranquilicé a mí misma y también tranquilicé mucho a mi familia.

-Ahora tienes 26 y ahí sigues.

-Es que lo tuve claro y fui a por ello. Me considero bastante afortunada porque es una profesión muy difícil y he podido trabajar bastante y, obviamente, me gustaría trabajar mucho más. Pero aquí hay una inestabilidad brutal y yo he sabido más o menos estar estable.

-Y ahora, en «Presunto Culpable», te has vuelto a encontrar con Carlos Serrano.

-Sí, porque además con Carlos en Puente Viejo yo hacía de su madrastra, y él es mayor que yo en la realidad. Y en la serie me pasaba mucho eso, porque yo entré tan pequeña y de repente hubo un pase de tiempo de 16 años o una cosa así, que yo no dejaba de tener 18 o 19. Entonces todos los actores que entraban para hacer de mis sobrinos, de mis hijastros... tenían bastantes más años que yo. Yo siempre decía: ‘Un respeto, que yo soy tu madrastra’. Y decían: ‘Pero si eres una canija’, ja, ja. Y ahora volver a encontrarnos en esta serie ha sido una maravilla, porque con él me llevaba muy bien y fue muy gracioso, no me lo esperaba para nada.

-¿Te pasa un poco eso en la vida real al haber empezado más joven?

-Es verdad que en aquel momento veías a todas tus amigas que estaban estudiando en la universidad, que se hacían sus viajes, que salían un montón... Pues yo eso me lo perdí, pero tampoco me arrepiento, en absoluto. Sí que hubo un momento en que necesitaba irme porque lo consideraba como una etapa que tenía que cerrar para abrirme otras, y me apetecía mucho hacer teatro y salir un poco de la tele, de la serie diaria... quería vivir un poco. Viajar, meterme en teatro. Mi padre además coincidía que vivía fuera, y en ese momento que decidí dejarla, pude vivir un poco todo eso.

-«Ella es tu padre» casi llega a emitirse al completo, pero no pudo ser. ¿Qué se te pasa por la cabeza cuando ocurre algo así?

-Me pareció muy injusto, porque a mí personalmente me encantaba, y tenía unas ganas de hacer comedia brutales. Me dio rabia porque nunca se llegaron a emitir todos los capítulos, creo que faltaban como tres o cuatro. Yo pensaba que cuando tú firmas y haces una temporada, cuando ves que no les funciona o que prefieren emitir otra cosa, podría ser que no renovasen o que prefiriesen meter eso otro. Pero cuando has estado tantas horas, tantos madrugones, con tantas horas de maquillaje que se tiró Carlos Santos para esa caracterización... dices, ¿por qué no emitir esos cuatros capítulos? Aunque sea en otro canal, o algo. Nunca sabes en qué se basan, cuál es la fórmula para que una serie funcione. Ese es el miedo, que la quiten y nunca vean tu trabajo o que tarde años en salir.

-Conociste la otra cara de la moneda.

-Sí, pero siempre digo que estaba deseando hacer una serie actual, salirme un poco de la serie de época, y venía de Italia y como había estado rodando casi un año una serie allí, me encantó. Pero me daba miedo, porque pensaba: ‘A ver si al estar fuera me estoy desconectando mucho de aquí y me va a costar volver y enlazar con otra serie’. Y tuve la casualidad de que mientras rodaba en Italia me surgió este cásting, me vine y me salió. Me salió redondo. Y claro, después de mafia, drama y demás pasé a hacer comedia y a estar pasándomelo bomba con mis compañeros.

-Tienes tres hermanos. ¿Primera, segunda, tercera o cuarta?

-Tengo mi hermano mayor, que tiene 29 años; luego otro de 23 y otro de 12 añitos que es el que vive en México con mi padre y con su mujer.

-Fuiste la segunda, pero ¿te sientes segunda?

-¡Naaaada! Yo tengo hermanos, hermanastros, medio hermanos y de todo, pero todos chicos. Entonces todo el mundo me dice: ‘Hala, eres la mimada’. Pero no soy naaada la mimada, de hecho al relacionarme tanto con hermanos he salido un poco no chico, pero sí que me adapto muy bien con el lado masculino. No soy la niña consentida para nada. ¡Ojalá!

-Menudo verano te pegaste. Ibiza, Mykonos... Eres de sol.

-Yo soy de sol, y además es que cuando estaba rodando Presunto culpable dije que me iba a pegar EL verano. Además, empezaba a rodar ahora otra cosa, y dije: ‘Buah, en qué momento me voy a ver en esta situación que termino una serie de rodar en mayo y que tengo en septiembre, como en la vuelta al cole, otra cosa, y que entre medias no da tiempo a hacer nada’. Fue como: ‘Vamos, me voy a pegar el verano’. Y ha sido el mejor verano de mi vida, tal cual.

-Y también eres de aire, como buena géminis, ¿tienes dualidad? Porque te vemos siempre con una sonrisa muy abierta.

-Lo de géminis, cuando dicen lo de la dualidad, yo la interpreto así, y es que nos sabemos adaptar muy bien. Me adapto muy bien con todo tipo de personas, piensen lo que piensen. Creo que la dualidad es como que me camuflo muy bien con todo tipo de personas y en todo tipo de situaciones. No estoy siempre con un mismo tipo de gente o en el mismo tipo de ambiente. Puedo pegarme un viaje increíble, pero también ir de mochilera con cuatro cosas.

-¿Eres de llevar la iniciativa?

-Sí, yo si me apetece algo, lo hago, ja, ja. Soy así, pero también me dejo llevar mucho. Si alguien me propone algo y le apetece mucho, yo me dejo llevar. Aunque al mismo tiempo, si nadie toma la decisión de hacer algo, yo digo: ‘Oye, ¿y si hacemos esto?’.

-¿Qué llevas siempre contigo?

-La verdad es que no soy de llevar algo siempre, ni soy nada de llevar bolso, soy muy desastre. Si salgo me meto el dinero en el bolsillo y el móvil también. Además, como en los rodajes siempre te tienes que quitar los pendientes, los collares y tal... De ropa me encantan los petos, me siento muy yo, y las chupas de cuero.

-Creo que estás muy bien acompañada en casa. Tienes a Julito, ¿cómo llegó un loro a tu vida?

-Nosotros somos muy, muy de animales, nos encantan. Y cuantos más en casa, mejor. Mis amigos me dicen: ‘A ver, parece un zoo’. Y totalmente, además todos tienen mucha personalidad. Julito no es un loro cualquiera, entró de repente porque a mi madre le encantaban de siempre los loros, y dijo: ‘Vamos a traer un loro’. Y mi padre es un loco de Julio Iglesias, así que le pusimos Julito. Al principio no dábamos crédito, pero como lleva escuchando música de Julio Iglesias desde bebé, el loro si no le pones música de Julio Iglesias se pone... Empieza a gritar como diciendo: tururú. Llama a los perros... Es bastante gracioso.

-Viendo que te surgen cada vez más proyectos, ¿cómo te ves?

-Pues ojalá siguiera así. Tengo la sensación de que estoy en un momento que me están saliendo cosas muy chulas. Si continúo así muchos años, genial. Y como tuve la experiencia de estar en Italia rodando y me gustó tanto, como ahora todo se ve por Netflix, Amazon... y el mundo entero puede ver las series cuando quiere, pues me encantaría volver a trabajar fuera. Estar trabajando, que me den personajes, que se me abrieran puertas a poder trabajar en otro idioma y hacer más mundo fuera.

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