¿Qué heredan los gallegos?

No tener hijos ni dinero es lo mejor para evitar problemas en las herencias, pero si no, lo ideal es hacer un buen testamento que deje todo clarito. No hay que tener miedo a poner por escrito las últimas voluntades, porque alivia otros papeleos y sobre todo muy malos rollos. Los gallegos de clase media tienden a recibir lo mismo. ¿Adivinan qué?


Lo primero que nos viene a la cabeza si pensamos en qué es lo que heredan los gallegos son, seguramente, problemas. Así que la única manera de evitarlos es «no tener hijos y no tener un chavo». Eso es al menos lo que comenta Inés Rey, de Gigirey Abogados, por su experiencia cuando ha tratado con algunas herencias complicadas. «Yo he estado sorteando en la sala de una notaría acuarelas que no tenían ningún valor económico porque los herederos no se ponían de acuerdo», explica. Pero no todo tiene que ver con el dinero, la parte emocional hace sacar los peores instintos cuando llega el momento de recibir lo que siempre nos habían prometido. «Yo he visto a hermanos litigar por la tetera de la tía Enriqueta, porque en vida había dicho que sería para la hermana Pepita, pero al final se la dejó a Mariquita, que encima no toma té». Para que eso no suceda lo ideal es hacer siempre, siempre, testamento, comunicar abiertamente a los familiares cuáles son las últimas voluntades y explicitar lo máximo posible cómo queremos que se cumplan.

 De esa opinión es María del Mar, oficiala de una notaría gallega, que no tiene dudas a la hora de responder a la pregunta que da origen a este reportaje. «Los gallegos heredamos normalmente el piso de nuestros padres, si vivimos en la ciudad, y la casa y la finca, en caso de que residamos en el campo», indica María del Mar, que aclara que las personas que ahora mismo tienen ya cierta edad han comprado su piso a tocateja, porque fue en su mayoría una generación que emigró a las ciudades gallegas en los años 60 y 70 y entonces no dudaban en comprar así, si podían. «Las hipotecas llegaron después, y por supuesto, ahora existen, pero ha aumentado la tendencia entre los más jóvenes al alquiler», añade. Su experiencia y las estadísticas que maneja apuntan a que los gallegos de clase media (hablamos siempre de gente sin grandes fortunas) suelen dejarles a los hijos el piso y hacer un reparto equitativo. «Sí que es cierto -dice Inés Rey, que coincide en este tema con María del Mar, en que si uno de los hijos (pongamos que hay cuatro hermanos) es el que se ha quedado cuidando de los padres suele recibir algo más en el reparto». «Cuando hay un piso normalito y son cuatro o cinco a repartir, y la mayoría tienen su vida hecha y son bien llevados, no suelen tener problema en que uno de los hermanos se quede a vivir, porque saben que esa quinta parte del pisiño tampoco les va a arreglar la vida», apunta Inés, quien no obstante advierte de que cuando las relaciones son tensas, uno puede pelear hasta por la dichosa tetera.

Más que dinero y otros bienes, los gallegos heredan viviendas

«Más que dinero y otros bienes, los gallegos heredan viviendas», señala María del Mar, para explicitar que en estos dos últimos años lo que se ha visto es un aumento enorme de las herencias en vida, gracias a la figura del pacto de mejora, que permite en Galicia que no se pague ningún impuesto. «Puedes heredar hasta 400.000 euros por parte de tu madre y otro tanto por parte de tu padre sin ningún tributo, eso ha hecho que muchos matrimonios hayan decidido ayudar a sus hijos. Muchos vienen a la notaría a adelantarles la herencia, por ejemplo, del piso, reservándose ellos el usufructo que también se calcula económicamente. Pero así ya dejan claro qué herederos tiene».

Las claves para un buen reparto

De esta forma consiguen que sus hijos el día de mañana no tengan que verse obligados a pagar porque el piso ya es suyo, son los herederos, y los padres se reservan el derecho al disfrute de ese piso, es decir, nadie los puede echar de ahí», apunta María del Mar, que además ha observado que esto sucede también con dinero contante y sonante. «Hay poca gente que herede más de 400.000 euros por cada parte, pero el que puede ayuda a sus hijos con 20.000 o 30.000 euros, o alguna cantidad menor evitándoles en el futuro el pago de una herencia. Además, en caso de que haya un cambio de Gobierno no se sabe si esto se modificará».

De todas maneras, lo mejor -y esto lo tienen claro las dos expertas- es hacer el testamento, donde todo puede quedar muy clarito con diversas cláusulas. Las parejas con hijos pueden explicitar que en el futuro esa vivienda que les ha quedado a los descendientes se venda, y en caso de que uno de ellos se niegue, pueden favorecer a otro con la legítima (tendría la mayor parte) y podría forzar para cumplir esa voluntad de venta y reparto. ¿Cuándo se suele hacer el testamento? «Cuando se tienen hijos, para que en caso de fallecimiento se sepa con quién se quedarán, y cuando uno se siente mayor», dice María del Mar, que insiste: «Es lo mejor siempre».

Tres consejos

 1. Vivienda

La mayoría de los gallegos de clase media heredan o un piso, si viven en la ciudad, o una casa, si residen en el campo. 

2. Pacto de mejora

Desde que existe esta figura han aumentado las herencias en vida porque los herederos no pagan impuestos hasta 400.000 euros por parte de la madre y otro tanto del padre.

3. Testamento

Se recomienda hacerlo siempre, evita disputas, permite poner las cláusulas necesarias y así se deja todo bien registrado.

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