«Atención, el GPS engaña»


Casi todas las semanas un autobús o un camión quedan atrapados en una calle del centro de A Coruña. Pero en otros muchos lugares también sucede. No es la primera vez que un tráiler aparece en medio de una corredoira de Cedeira o Lugo. Se fían del GPS y pasa lo que pasa. «Gire a la derecha y a 50 metros está su destino», dice la voz que sale del móvil. Miras a la derecha y lo que ves es un tramo de carretera-precipicio del que, si te metes, no sales a no ser que tengas experiencia en el Dakar. ¿Qué hago? Por lógica era imposible que aquel descenso al infierno pudiese ser el único acceso a la playa de Liméns, pero por otra parte la vocecita del aparato no paraba de decir su mensaje de «baja, baja que ya verás lo bien que lo pasas». De repente, levanté la cabeza y me reencontré con el valor del papel y con el buen corazón de un vecino o vecinos de esta zona del Morrazo pegada a Aldán y perteneciente al municipio de Cangas. El aviso pegado a una verja dice: ¡¡Atención!!! ¡No girar a la derecha! ¡Curva peligrosísima! Te quedas bloqueado. El GPS engaña. Para la playa, seguir recto y la primera a la derecha.

¿QUIÉN ES EL AUTOR?

«Debió de ponerlo alguien que vive allí y que está harto de tener que sacar coches. Y hubo veces que tuvieron que ayudar a conductores», me comenta uno de los camareros del bar-restaurante Cámping Cangas. Uno de esos locales en los que una legión de amables camareros intentan cumplir a la máxima velocidad posible con los pedidos de los playeros clientes. «Los bocatas son así», dice uno de ellos mientras señala la mitad de una barra de pan. Imponente. «Por esos caminos solo va la gente que vive en la zona y los que manda el GPS», asegura Ana, del coqueto Chiringuito de Ana, que también afirma que la temporada ha llegado a su fin y habrá que esperar al próximo verano. Ojalá que para el siguiente ya no haga falta que los vecinos se dediquen a pegar carteles informativos y que la aplicación del móvil te mande por donde te debe mandar. Liméns no se merece un GPS que engañe.

BERBERECHOS DE NOIA

Probé los primeros de la temporada en el Mesón de Herves, un negocio de siempre que hace unos meses abrió en el centro de A Coruña, en la calle Fontán. Se percibe el oficio y la apuesta por lo auténtico. «Los berberechos son de Noia. Tenemos calamares de potera y una lubina para compartir (éramos tres) fantástica», aconseja el dueño. En estos tiempos de gastrobares y cocina fusión se agradece que alguien ofrezca productos de aquí. Si lo buscan en el GPS tengan cuidado de que el aparato no los mande a Herves, Carral.

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