Lo que el Combo Dominicano ha unido...

Tamara y Jaume no se separan desde que se conocieron hace 7 años en la verbena de Muxía, mientras que la chispa entre Noelia e Isaac surgió en el campo da festa de Santa María de Vigo y ya llevan dos años casados


Amor de verano, amor fugaz. Esa es la creencia popular, sin embargo las estadísticas demuestran que más de la mitad de los españoles, en concreto el 56 %, ha conocido al amor de su vida durante los meses estivales. Dentro de ese porcentaje se incluyen Tamara y Jaume, y Noelia e Isaac, las dos parejas se conocieron en fiestas veraniegas y a día de hoy continúan caminando de la mano. En concreto, a los cuatro les unió la verbena, ya que se vieron por primera vez en el campo da festa. «Coñécemonos nas festas da Virxe da Barca en Muxía. Fomos cada un por separado, pero tiñamos amigos en común e presentáronnos alí», explica Tamara Blanco, de 32 años, que añade: «Ao dicirme o nome, Jaume, xa souben que non era de aquí e intrigada polo que facía un mallorquino en Galicia comecei a preguntarlle e a interrogalo».

De Mallorca a Galicia

Lo que descubrió Tamara esa noche es que la mudanza de Jaume Martorell desde Palma de Mallorca, su ciudad natal, hasta A Coruña respondía a fines profesionales. «Me vine a vivir a A Coruña para estudiar INEF. Decidí venir a Galicia porque unos años antes había hecho con unos familiares el Camino de Santiago y me encantó todo. La comida, el paisaje, la gente... Además yo hago surf y aquí hay muy buenas playas». Después, cuando conoció a Tamara tuvo claro que no se había equivocado al trasladarse a la ciudad herculina y que su sitio estaba aquí. «Cuando nos conocimos me pareció muy guapa y, además, como era muy simpática y habladora me llamó mucho la atención», indica el mallorquín de 33 años. Tamara también lo tiene clarísimo: «Gustoume dende o primeiro momento, ademais de por guapo porque me pareceu moi interesante. Tiña algo que me chamou moito a atención».

Ahora, siete años después, continúan viviendo un romance que creen durará toda la vida. «Acabamos de estar de aniversario. Coñecémonos hai sete anos e aos dous anos fomos vivir xuntos. Estivemos tamén unha temporada en Mallorca, pero a morriña gañou e decidimos volver a Galicia, e agora vivimos na Coruña». De momento, pasar por el altar no entra en sus planes. «Non cremos que sexa necesario casar, vivimos xuntos dende hai moito e estamos ben así. Moi namorados e felices», comentan.

La que sí se vistió de blanco para jurar amor para toda la vida a su pareja ha sido Noelia Gestal. La coruñesa de 30 años se casó con Isaac López hace poco más de dos años en una «gran verbena», como indicaban en las invitaciones de boda que repartieron entre sus amigos y familiares. En su caso, la chispa saltó el 13 de agosto del 2013. «Me sacó a bailar en la verbena de Santa María de Vigo, en Cambre, en la que tocaba El Combo Dominicano. En ese momento estaban cantando la canción Ojalá que llueva café de Juan Luis Guerra, que a los dos nos encanta», comenta Noelia, que afirma sin ninguna duda que: «Cuando bailé con él por primera vez ya supe que no quería bailar con nadie más. Fue un flechazo total». Lo mismo sintió Isaac, que confiesa que había hablado con una chica para verla allí, «pero cuando vi a Noe y bailamos juntos me enamoré desde el primer minuto de ella y ya no me fijé en nadie más, ni me preocupé en saber si la otra chica había ido o no».

Tanto fue lo que sintieron en esa verbena que a los ocho meses ya compartían vivienda en Cambre. «Desde que nos conocimos no nos separamos. Empezamos a quedar muy frecuentemente y nos fuimos a vivir juntos muy pronto, y al año de estar juntos nos prometimos». A pesar de que Noelia confiesa que a priori «Isaac no era mi prototipo. Igual en otro momento de mi vida no me hubiera fijado en él, pero esa noche en Santa María de Vigo supe que era nuestra noche». Concretamente, Noelia se acababa de quedar soltera hacía muy poco, por lo que enamorarse no entraba en sus planes. «Le decía a mis amigas que no quería novios. Acababa de salir de una relación y quería disfrutar soltera, pero apareció él. Nos presentó mi amiga Iria y siempre le estaré agradecida», comenta.

Desde que salieron a darlo todo al campo da festa de la parroquia cambresa han bailado juntos en incontables verbenas, incluidas muchas de la orquesta canaria que actuaba el día en que se conocieron. «A los dos nos encanta bailar, nos gustan mucho las fiestas y siempre que tenemos oportunidad nos escapamos a alguna verbena cercana. La verdad es que somos muy fiesteros», comentan. Prueba de ello es que Isaac ejerce como disyóquey en diferentes festejos de Cambre, en donde viven, y también participa a veces en otros eventos fuera del municipio. De hecho, todos los veranos desde hace varios años acude a la popular fiesta del Albariño en Cambados en donde, con la ayuda de sus amigos, monta una carpa en la zona del paseo para ofrecer música a los miles de jóvenes que se congregan en la zona. «Me lo paso muy bien y me encanta ver como la gente disfruta con la música», dice. Entre esas personas que bailan al son de sus canciones está siempre Noelia.

Ya lo ven, los amores de verano no tienen por qué acabar cuando se va el calor. Algunos no tienen fecha de caducidad.

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