No busques más, las mejores vistas las tienes aquí

NO SON MIRADORES PERO PODRÍAN... Aunque se acaba el verano, resisten las terracitas. Tomarse una copa con las mejores vistas es de los mayores placeres que tenemos en Galicia. Por eso, YES hace un recorrido especial para descubrirte algunas de las más espectaculares y relajantes. Acompáñanos a disfrutarlas. Siéntate con tiempo

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N. S.

Vistas al puerto de Vigo, al faro de Fisterra, a la ciudad de A Coruña o a los cañones del Sil. Galicia tiene una variedad infinita de paisajes y estos miradores lo reflejan. Hemos encontrado muchas vistas diferentes, pero todas coinciden en algo: son impresionantes. Tomarse una copa, un vinito o comer se vuelven aquí una experiencia «vistosa».

TODA LA RIBEIRA SACRA

¿Quieres ver todo el cañón del Sil tomándote una buena cerveza? Entonces vente hasta A Teixeira (Ourense), a la Casa Grande de Cristosende, donde ya lleva 18 años Mar Vázquez, regente de este establecimiento especial. Hace solo dos, consiguió comprar la parcela para ampliar su terreno y se hizo así con una de las mejores vistas de la Ribeira Sacra. «Desde aquí se puede ver el cañón del Sil, la zona de viñedos de Lugo y Ourense y todas las poblaciones que se encuentran cerca del río y la montaña», apunta Mar.

En los alrededores hay poca población, por lo que la mayoría de la clientela que podemos encontrarnos son huéspedes del hotel o gente de paso. Relax garantizado. «Si vienes a visitar la Ribeira Sacra pasas por aquí, esa es la razón por la que vienen tantos turistas», detalla. Aparte del entorno caracterizado por la naturaleza y una buena bebida fresquita, también podrás «olvidarte» de tus niños, porque tienen un jardín para entretenerse y jugar mientras tú disfrutas de la tranquilidad que te ofrece este lugar. «El sitio se presta a un vinito», dice Isabel Somoza una clienta, y la caja del bar lo refleja: «el 90 % de la gente que viene pide tres tipos de bebidas, o un combinado, o un vino de la zona o una cerveza», confirma. Y es que estas increíbles vistas con algo en la mano se ven y se sienten mucho mejor. «La primera vez que fui no me esperaba ver esto, y la segunda dije: ¡Aquí tengo que traer a mis amigos!», exclama Isabel. La mejor hora para visitar este enclave con vistas de lujo es al final del día para tener ese momento impagable que es la puesta de sol.

Si eres nocturno, la terraza se encuentra abierta hasta la una durante el verano. «Lo que más me gusta de las vistas es el río, es increíble ver los catamaranes navegar desde aquí», cuenta Mar. ¿Con qué vista te quedas tú?

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LO MEJOR DE LA DOMUS

Llevan regentando dos años el restaurante, desde que recibieron la concesión. «Es un enclave perfecto, el restaurante no puede estar en mejor sitio porque es un edificio muy cultural», afirma Ana Carballal, gerente del local. Aparte de la buena ubicación, el restaurante va acompañado de armonía y un fantástico trato a los comensales. «Mucha gente viene por las vistas, pero también por el trato con el cliente», relata Ana.

El local lo vale, ya que las vistas a la ciudad de A Coruña y a toda la playa de Riazor solo se pueden encontrar aquí. «Se parecen a las vistas del monte de San Pedro pero estas aún me gustan más...», afirma Isabel, clienta habitual del restaurante. Desde esta vista se puede apreciar hasta el último rayo de sol. «El atardecer es maravilloso desde aquí, te sientes sobre el mar pero a la vez lejos, es algo impagable», dice Isabel. Esta asidua de la Domus vive al otro extremo de la ciudad pero viene a este local a menudo para disfrutar del menú del día que ofrecen. «Descubrí este sitio de rebote, buscaba un lugar para una celebración familiar y una persona me lo recomendó y me quedé», indica.

La Domus es una casa abierta a todo el mundo: «El tipo de público que viene es de nivel medio-alto y en torno a los 50 años», detallan. En este restaurante se puede ir a comer o a cenar, pero solo abren de noche los fines de semana. Su especialidad es el arroz con bogavante y los pescados. «Solemos escoger los que son poco habituales, como el salmonete o la cabra», explica Ana. «Cuando más gente viene es cuando hay temporal», cuenta, pero no esperes al invierno, que las vistas a Riazor y el Orzán son siempre buenas.

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VISTAS AL MARÍTIMO

El Marina Davila se lleva la palma en lo que se refiere a vistas del Skyline vigués. Desde el otro lado de la ciudad, en el muelle de Bouza, se encuentra este exclusivo restaurante que tiene dos terrazas con poderío, la delantera para degustar sus platos en las horas de la comida y la cena, y la posterior para tomarse una copa. Solo tienes que elegir qué quieres tomar hoy y escoger en el menú de vistas si prefieres Vigo o las Cíes. Carlos Fernández fue maître en diferentes hoteles, y a día de hoy es el gerente de este restaurante. «Todo es maravilloso hasta que viene el viento del norte», admite Carlos riéndose. «Entre semana hay muchos empresarios por la tranquilidad que tienen aquí - explica Carlos- y el fin de semana suele haber turistas, gente que nos encuentra por Internet». La hora para visitarlo da un poco igual, ya que tiene un amplio horario, aunque la gente prefiere ir sobre todo cuando acaba la tarde. «Hay más gente por la noche que por el día», sostiene Carlos. «Estás en Vigo pero parece que sea cualquier otro sitio, ves el bullicio de la ciudad a lo lejos», relata el gerente. «No queremos masificarlo, nos gusta que sea así de relajante», afirma. Si quieres coger el mejor sitio ¡date prisa!, el aforo es de 40 personas.

EL FIN ES EL PRINCIPIO

Por esta terraza nos vamos hasta el fin del mundo, y nunca mejor dicho. O Semáforo tiene las mejores vistas al faro y al infinito, y si nos coincide con la puesta de sol no podemos pedir más. «La gente nos llama para reservar mesa a las 20 horas, para llegar justo a tiempo y poder ver el atardecer», cuenta Jacinto Picallo, responsable del establecimiento. Mucha clientela viene directamente hasta aquí por el hotel, pero otros son turistas o peregrinos que están de paso y no quieren perderse las vistas que ofrece. Dolores Rivas vive en A Coruña pero tiene su segunda residencia en Fisterra.

«Voy por las vistas, me encanta disfrutar del entorno», asegura. El entorno es inmejorable, aquel que visita la Costa da Morte viene hasta aquí. «Algunos vienen a dar un paseo, pero la mayoría de la gente se queda a cenar», dice Jacinto. «Tomarte un vino blanco con tus amigos o la familia es algo incomparable», concluye Dolores. Aunque si quieres disfrutar de este mágico sitio en soledad, tendrás que evitar las horas clave. «De 14 a 14.30 horas y de 20 a 22.00 es cuando más gente hay».

Aquí no hay hora de cierre, apunta Jacinto. «Cerramos la terraza cuando se va la gente». No tenemos prisa...

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