«Yo con Cristina Pedroche voy a todas partes»

Enfadarse no es lo suyo, dice que prefiere las bromas, hacer el tonto o molestar a Frank Blanco, que por cierto le ha dado un par de consejos antes de dejarla al frente de «Zapeando». Ha superado el reto con nota, aunque ya tiene otro en mente: presentar un concurso

M.V.

Nos hace reír cada sobremesa con sus bromas, sin embargo, dice llevar una vida aburrida. Anna Simón (Barcelona, 1982), periodista, colaboradora de Zapeando, y presentadora en ausencia de Frank Blanco, se ha convertido en una de las caras más conocidas de la pequeña pantalla, aunque si se lo hubiesen dicho cuando terminó la carrera, habría dicho: «Estás loco».

-Otro verano como presentadora...

-Yo estoy encantada. Que confíen en mí para llevar el programa cuando Frank está de vacaciones es un regalo. Lo disfruto muchísimo, me lo paso muy bien y estoy rodeada de un equipo que es fantástico y me pone las cosas muy fáciles.

-Si te digo el momento más divertido de «Zapeando»...

-Yo creo que eso es imposible de contestar, porque ha habido muchísimos y además no se salva ninguno. Todos hemos tenido algún momento de no poder parar de reír. Debido al guion o a caídas... muchísimos momentos.

-¿Con qué compañero te ríes más?

-Buff... esto va quedar muy de bienqueda, ¿no?... Pero es que con todos, todos tienen su toque. Ya sea el chiste, la forma de hablar... Todos tienen su magia. Hay momentos que Miki hace un personaje y te quedas alucinando y dices: ‘pero, ¿qué cara está poniendo?’. Te hace reír mucho. O de repente Cristina Pedroche empieza a imitar un acento mexicano, se va al gallego, al catalán, al andaluz... y es un despiporre. Tienen momentos de decir ‘pero, ¿qué estás haciendo?’.

-Con Miki parece que siempre estás de broma, ¿alguna vez os enfadasteis de verdad?

-No, jamás. Miki siempre está de broma, tanto en plató como fuera de él. Últimamente, antes de irse de vacaciones, le dio por darnos sustos. Se escondía dentro del camerino, o en una esquina, ponía el móvil grabando y cuando pasábamos pegaba un grito y nos asustaba. Y nada, lo típico que le dices ‘¡gilipollas!‘. Pero es todo de broma. Es imposible enfadarse con Miki Nadal, de verdad.

-¿Frank te suele dar algún consejo?

-Grabamos un vídeo antes de que él se fuera dándome consejos. Diciéndome: ‘Hazle la merienda a Miki’, ‘Chenoa que no beba café después de las cuatro...’. Pero vamos que es todo de cachondeo, porque al fin y al cabo somos dos personas distintas y cada uno lleva el programa a su manera. Además, a lo largo de todos estos años he aprendido mucho de Frank.

-Si Cristina Pedroche te dice ven... ¿Tú lo dejarías todo?

-Por supuesto. Cristina es fantástica, ya no hablo profesionalmente, que también y ya lo ha demostrado. Como compañera es que es un 10. Es generosa, es divertida... Yo con Cristina voy a todas partes.

-¿Cuál ha sido el programa en el que has estado más cómoda?

-Ahora me pillas en un momento que te diría Zapeando porque llevamos ya muchos años. Es como estar en casa. Te lo conoces todo, es llegar ahí y estar en familia. Yo ahora mismo estoy comodísima.

-¿Qué programa te hubiera gustado presentar?

-No sé decirte ninguno en concreto. Quizás sí que me gustaría presentar un concurso, porque es algo que nunca he hecho y me gustaría ver cómo me desenvuelvo y si me siento tan cómoda.

-¿Presentadora o colaboradora?

-Me gustan las dos cosas. Cuando estoy de colaboradora quizá tengo un poco más de libertad para improvisar, para hacer más el payaso, para hacer más el tonto, molestar a Frank... De presentadora te lo pasas muy bien porque repartes el bacalao, introduces los temas, das paso a los compañeros y te ríes mucho con los chistes que dicen ellos... Es que todo tiene su lado bueno.

-¿Hay algún reto profesional que hace años no aceptarías y hoy en día sí?

-Sí que es verdad que cuando terminé la carrera me veía en prensa o en radio. Cuando terminas envías currículos a todas partes y el único sitio del que me llamaron fue de una televisión local. Luego me fueron surgiendo otros programas. Pero no fue algo que yo buscara. A mí me dices entonces que iba a estar hoy en día presentando un programa en la sobremesa en La Sexta, y te hubiese dicho que estás loca, que no me lo creo. Me siento súper afortunada.

-¿Cómo fue la primera vez que te pusiste delante de una cámara?

-Fue a los 22 años. Y la primera vez, yo creo que como casi todas las primeras veces, fue horrorosa. Muchos nervios e inseguridad. Recuerdo que hablaba superlento, en voz baja, me daba vergüenza... La primera vez de todos en la televisión ha sido un poco para olvidar. Pero también es bonito recordarlo y ver cómo has ido aprendiendo y evolucionando.

-¿Con qué periodista te habría gustado trabajar?

-A mí me encanta Matías Prats. Ha estado algunas veces en el plató de Zapeando y, a parte de ser un profesional como la copa de un pino, es tan cercano, tan campechano... Es una persona con los pies en la tierra, te cuenta chistes, te ríes con él... Sería un placer estar a su lado.

-El tener tanto trabajo últimamente, ¿te agobia o eres de las que le va la marcha?

-No, a mí me encanta trabajar, aunque sean muchísimas horas, prefiero mil veces hacer eso que vivir una época de no tener nada. En este mundo cuando hay trabajo lo tienes que aprovechar, porque no sabes qué va a pasar mañana.

-Al principio el periodismo no fue vocacional, ¿crees que sin querer acertaste con la elección?

-Sí, ahora mirando atrás creo que acerté. No tenía muy claro lo que quería hacer así que dije: ‘Periodismo, que creo que me puede gustar’. Y la verdad es que ahora aplaudo esa decisión que tomé.

-Salir a la calle, como una persona anónima, ¿puedes hacerlo o cada vez se hace más difícil?

-No, no, ningún problema. Cuando salimos en la tele vamos muy bien vestidas, peinadas, maquilladas... Y eso cuando te levantas por la mañana no es así. Así que yo cambio bastante y hay gente que no me reconoce por la calle. Y si alguien me reconoce pues oye ningún problema... Es bienvenido.

-¿Cómo consigues seguir guardando tu privacidad después de tantos años en televisión?

-No sé... yo creo que si hay que hablar de mí que sea por el trabajo que hago, no me gusta enseñar mi vida privada. Creo que eso es algo mío y me gusta mantenerlo un poco guardadito. Me encanta vivir tranquila, llevo una vida bastante aburrida y soy muy feliz así.

-Se intuye que tienes mucho carácter...

-La verdad es que a mí me cuesta muchísimo enfadarme. Tampoco soy una persona que sepa todo lo que quiero. Pero sí que tengo bastante claro lo que quiero hacer y lo que no quiero hacer.

-¿Eres una persona independiente o familiar?

-A ver, la soledad cuando uno mismo la escoge está bien, porque es muy bueno tener un rato para ti y para no hacer nada. Pero sí es verdad que se disfruta muchísimo rodeado de la gente que quieres. Yo creo que esos son los momentos impagables.

-El lugar que más te gusta en el mundo...

-Me gusta mucho mi casa. Porque yo soy de Barcelona, trabajo de lunes a viernes en Madrid y estar en casa es algo que solo puedo hacer los fines de semana, y disfruto muchísimo el estar allí con mis perros y la gente que quiero.

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