Pedro Armas: «Los chicos de 18 años deberían estudiar lo que les gusta»

Está acostumbrado a aconsejar a los jóvenes antes de iniciar la Universidad. Para este profesor lo importante es la vocación, y asegura que no hay carreras más importantes que otras. Las de Letras -insiste- son igual de fundamentales en la formación. No todo pasa por hacer Informática, Matemáticas o Medicina


Pedro Armas es profesor de Humanidades de la Universidade da Coruña, pero también vicepresidente de la CIUG (Comisión Interuniversitaria de Galicia), por eso está muy acostumbrado a tratar con jóvenes que no tienen clara su vocación cuando inician la carrera y está habituado a aconsejarlos cuando van a decidirse por unos estudios; y también a abrirles un horizonte en caso de que estén debatiéndose en la duda.

-Hay mucha obsesión con enfocar a los alumnos hacia el mercado laboral. ¿Pero un chico o una chica debería elegir estudiar lo que le gusta? ¿Seguir su vocación?

-Mi consejo es: estudia lo que quieras y puedas. Es fundamental el apartado vocacional, «haz lo que te guste», «déjate llevar por tu vocación». Pero también es verdad que a estas edades la vocación no siempre está muy definida. La otra parte es «lo que puedas», que implica la variable de las notas que has sacado y la parte económica, claro.

-Vale, esas son variables. ¿Pero tú como experto estás a favor de que se dejen llevar por su pasión?

-Sí, sí, claro. Lo primero es que se dejen llevar por su vocación. ¿Qué sucede? Ellos tienen un plazo para pensar a qué carreras ir, tienen muchas opciones: pueden poner hasta cinco carreras distintas y hasta diez si están repetidas en distintos campus. Por ejemplo, si hay Enfermería en Ferrol, A Coruña y Santiago pueden repetirla como opción. Por eso les insistimos en las charlas de orientación en que tienen que colocarlas en su orden de preferencia, eso es vital. La aplicación informática los va a convocar (hay hasta ocho convocatorias) siempre atendiendo a sus órdenes de preferencia y a su nota. Y ahí observamos que a veces el alumno no tiene las cosas tan claras. En ocasiones ponen primero Medicina, luego Derecho, Periodismo... Con 18 años no siempre está clara la vocación.

-Pero luego está la presión familiar: «Muy bien, te gusta la literatura, pero esto no tiene futuro laboral». ¿Qué deben hacer los padres?

-La familia debe primero conocer bien a su hijo. Eso se da por supuesto. Es importante saber las capacidades que tiene, porque a veces él puede querer algo y después tener una frustración el primer año porque no es lo que pensaba...

-La familia puede influir mucho...

-Es recomendable que los dejen elegir; ahora bien, pueden aconsejar. La clave es no presionar. Lo ideal es que se informen realmente sobre las carreras, que no se dejen llevar solo por un nombre, o por que unos amigos les dicen no sé qué, o por que el título les llama la atención, o las salidas... Lo mejor es que los chicos entren en los planes de estudio. Te pongo un ejemplo: Psicología desde hace unos años tiene una fuerte carga de ciencias, una parte clínica. Antes era más Psicología social, pues si no hay una buena información, un alumno puede elegir sin saber dónde se mete. Lo bueno es que husmeen, que se acerquen a las facultades, que hablen con los alumnos que están estudiando la carrera y que les pregunten cómo es.

-Los dobles grados, que ahora hay tantos, esas dobles licenciaturas, ¿cómo los ves tú? ¿Son combinaciones lógicas?

-Algunas, pensando en el mercado laboral, tienen cierta lógica, como ADE (Administración de empresas) y Derecho. A veces te quieres dedicar a la empresa, pero a la parte de legislación. O Empresariales y Turismo, si vas al doble grado, te diriges al ámbito turístico con criterio empresarial... Pero la gente que va a los dobles grados normalmente ya está muy enfocada.

-Toda la vida hubo carreras que se pusieron de moda. Hace 30 años era Telecomunicaciones, antes Ingeniería de Caminos, ahora están Matemáticas e Informática... ¿Esto no es una burbuja?

-Hay ciclos que tienen explicación lógica por el mercado de trabajo. Hace años los aparejadores o arquitectos eran demandados, llegó la crisis y el ciclo cayó.

-Pero si todo el mundo quiere hacer Matemáticas, o los dirigimos a Informática, puede haber saturación y en cinco años tal vez no tengan trabajo.

-Los informáticos siguen con una demanda alta, y siempre habrá médicos. Sí es verdad que muchos telecos de aquella generación trabajaron después de informáticos. Por eso hay que estudiar lo que te apetece, porque el mercado laboral va por otro lado. Ahí están las carreras de Letras, que son fundamentales también, y muchas veces vemos que altos ejecutivos de grandes empresas son licenciados en Humanidades o en una Filología.

-Tú hiciste Historia, ¿volverías a matricularte en lo mismo?

-Sí, sí. Claro, lo mío eran los mapas desde pequeñito. Yo sabía que quería hacer Geografía o algo vinculado a los mapas. Yo lo volvería a hacer. Porque si hay un momento en la vida en que puedes tomar esas decisiones es con esa edad. Al final, son años de tu vida que tienes que esforzarte, pero hay que disfrutarlos, y no me refiero solo a la vida universitaria, sino a aprender y apasionarte con lo que estudias. Así darás bien empleada tu formación, luego que te abra más o menos puertas laborales, eso ya son las circunstancias. Pero en la formación, un joven debe tirar por aquello que le llena, que le gusta.

-Luego están esas carreras con nombres modernos, que no sabes muy bien qué son.

-Yo siempre digo que las carreras deben tener nombre de carrera [risas]. Están las novedades que a veces funcionan, como Criminoloxía, Biotecnoloxía, Xestión Industrial de Moda son nuevas, pero la denominación es clara.

-Eso es distinto.

-Pero Paisaxe este año es una licenciatura novedosa (son cuatro cursos), que se ofrece en Lugo, y bueno, acabamos de abrir la primera convocatoria, y a ver. Hay carreras que tienen claramente competencias profesionales (Arquitectura, Derecho, Medicina...), pero la Universidad debe tener otro tipo de carreras, es el templo del saber.

-La formación cultural debe ser apreciada en cualquier ámbito, ¿no?

-Claro, claro. Nadie estudia Humanidades pensando en que hay una plaza de humanista en ningún sitio. Hay gente que ha hecho una carrera de Letras y luego está en un departamento de Google, en una gran empresa...

-Al final puede pesar mucho más la personalidad, la actitud... para que te escojan en un trabajo. Ahora que todo el mundo está preocupado por el inglés, ¿cómo le dices a alguien que saber galego le puede abrir puertas?

-Claro, claro, al final importan tus aptitudes, tu capacidad de trabajo y además se puede ser analfabeto en ocho idiomas [risas]. Hay cuestiones que no son automáticas. No hay una línea directa entre estudiar una carrera y tener un trabajo. En cualquier caso, no hay carreras más importantes que otras, unas pueden tener una aplicación más clara, pero nada más.

-Necesitamos la Filosofía.

-Efectivamente, y no está tan mal en cuanto a demanda. Por ejemplo, en Santiago ahora mismo se ofrecen 65 plazas y hay 56 personas que la tienen de primera preferencia, y la han pedido más de 70. Ahí está.

-Yo me quedo con esa idea de que un chico o una chica debe estudiar lo que le gusta.

-Sí, son años de tu vida para disfrutar de la carrera, de esa formación. Y solo vas a disfrutar si haces algo que te satisface. Y que nadie considere un paso atrás equivocarse y cambiar de estudios; porque también hay otras personas que han descubierto después algo que les encantó.

FOTO: ÁNGEL MANSO

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