¿Dónde se toma la mejor sangría?

CON HIELO, CARGADA, suave, de vino, de sidra... Las variedades son infinitas, solo cambia la persona que la pida. Hemos ido en busca de la mejor sangría por Galicia, y estamos seguros de que la hemos encontrado

S.F.

Vino tinto, azúcar, limón o naranja, fruta picada, un chorrito de un licor y mucho hielo. No cabe duda de que la sangría se ha posicionada con fuerza como una de las bebidas del verano y, de unos años a esta parte, se ha ido quitando el sambenito de ser solo para guiris. Buena parte de la culpa de esta transición se encuentra en las variaciones introducidas sobre la receta original, algo que ha permitido, incluso, que aparezca en la carta de algunos restaurantes Michelin, tanto de España como de Portugal, los dos únicos países que, según la normativa europea, tienen la exclusividad a la hora de emplear esta denominación. En el resto de estados, desde hace cuatro años, se tienen que contentar con ofrecer una «bebida aromatizada a base de vino».

Pero, ¿dónde se degusta la mejor sangría de Galicia? YES recorre algunos de los espacios más destacados a la hora de ofrecer este clásico estival.

TRES TIPOS EN PONTEVEDRA

En el caso de la crepería Cre-Cottê, enclavada en pleno corazón del casco histórico, no solo ofrecen una versión, sino tres: la tradicional de vino, la alternativa asturiana con base de sidra o la innovadora de cava. El resto de ingredientes son comunes -coñac, un poco de gaseosa, fruta y azúcar-, así como la técnica a la hora de combinarlos. «Las tres tienen igual demanda, porque todo depende de los gustos de cada uno», apunta Raúl Facciola Moreira, quien gestiona este negocio junto con su homólogo de Santiago de Compostela. Eso sí, reconoce que «la de cava es distinta a lo que se puede encontrar habitualmente, aunque empiezan a proliferar mucho las que se hacen con bebidas espirituosas, caso del albariño, que ya las propias bodegas la embotellan y comercializan».

Frente a esta realidad Raúl revela que el principal secreto es «hacerla nosotros mismos, es casera. La hacemos desde siempre. En el caso de la de vino, empleamos un tinto bueno, mientras que en las otras un cava brut o una sidra dulce»

Si bien es cierto que la sangría se ha venido asociando con la época estival, la realidad es que ahora no es raro que se consuma en otros períodos del año. Es algo similar a lo que ocurre con los helados, que hasta hace no muchos años prácticamente estaban desterrados al verano, pero hoy cada vez extraña menos que se consuman en otoño o, incluso, en invierno, estaciones en las que las heladerías permanecen abiertas.

En todo caso, no cabe duda de que la característica que mejor define a esta bebida es la de ser «fresquita», algo que la convierte en una apuesta ideal «de cara al verano. Entra muy bien».

De igual modo, en los últimos tiempos, Raúl Facciola ha podido observar cómo su demanda por parte de la clientela del Cre-Cottê ha ido paulatinamente incrementándose hasta el punto de que se ha terminado por convertir en «un producto estrella. Llevo veinte años con las crepes y veinte años que llevamos haciendo sangría. Desde siempre ha tenido muchísima salida».

NO ES BENDITA PERO CASI

«Afrutada, fresquita y fácil de compartir», así es como vende Alfonso, el dueño de Gloria Bendita, su sangría. Llevan ya cinco años preparándola y es una de las más especiales de A Coruña. El sabor es diferente porque la realizan con un vino de Mencía, y es la uva tinta lo que le da ese toque especial y diferente al resto de los sitios, algo que solo apreciaréis si os animáis y vais a probarla. Además del vino, añaden unos toques de destilados, normalmente ron o ginebra, y para no dejarnos secos, tienen piedad de nosotros y suelen añadir manzana, naranja y limón. «A los que son más afrutados también les damos la posibilidad de añadir un poco de fresa», afirma el dueño. Con todos estos ingredientes, no nos extraña que se haya convertido en una de las mejores sangrías de la ciudad.

«La sangría embotellada no tiene nada que ver con la hecha al momento», nos cuenta. Ellos creen que su elaboración es un proceso que tiene que estar totalmente calculado, y para que siempre les quede en su punto exacto tienen todas las medidas bien marcadas. No todo el mundo puede hacerlo.

La sangría, odiada y amada a partes iguales, es una bebida que tiene su punto, y cuanta más maña y práctica para hacerla, mejor. En Gloria Bendita intentan que sea muy suave y afrutada. «A la gente le gusta que sea ligerita, así les permite beber mucho más», cuenta Javier, el camarero que la prepara. ¿A quién no le gusta gritar en verano: ‘tráeme otra y que esté fresquita’? «La hacemos durante todo el año, pero en verano apetece mucho más, venderemos 450 sangrías desde ahora hasta final de agosto, 5 más o menos cada día», dice consciente de que engancha.

De hecho, ya tienen clientes de sangría. «Hay gente que viene solo para probarla», afirma Alfonso. Suelen vender el formato de un litro, porque a la gente le gusta compartir, pero también tienen una versión de medio litro para los que vienen solos. Acompañado o en solitario, qué más da, lo importante es disfrutar de esta bebida refrescante.

LA RECETA BAJO LLAVE

La familia Méndez Bugallo lleva 13 años en hostelería, pero solo han pasado dos desde que abrieron A Casa Pequena. La ubicación acompaña, están solamente a siete kilómetros de Sanxenxo, aunque por esta sangría estaríamos dispuestos a hacer los kilómetros que hicieran falta. «La sangría es como una tortilla o una empanada, siempre es diferente», apunta Esther, dueña del establecimiento, y es que dependiendo de la fruta que le pongan, del vino, o simplemente quién la haga, su increíble sabor varía. En A Casa Pequena solo tocan la jarra dos personas, los encargados de crear diariamente esta maravilla. «La receta solo la sabemos mi padre y yo, por eso es tan especial», afirma Pedro. Su padre fue el que creó la receta, y desde ese día no han parado de cautivar a todos los paladares que pasan por aquí y la prueban. No nos quieren dar pistas de la receta, es un secreto guardado bajo llave, pero sí sabemos que lo hacen con un vino tinto joven y que les encantan los toques de cítricos. Algo es algo. «Todo lo que podemos hacer lo hacemos nosotros, el 95% de los productos que vendemos son nuestros». Este sí que es un secreto a voces, ya que todos los vecinos de la zona saben que la comida lo peta, y la sangría todavía más. «Si unos piden refrescos y otros vino, siempre les ofrezco la sangría y acaban encantados, esta bebida acaba uniéndolos a todos», cuenta Pedro. En esto de la hostelería cada uno tiene sus trucos, algunos prefieren prepararla en el momento para que no se le vayan la gracia chispeante y otros son mucho más previsores. «A mí me gusta dejarla preparada por la mañana -dice Pedro- creo que el vino tiene que macerar, así que ya la tengo lista para servirla cuando me la piden».

También son de dejar la sangría hecha los del bar Milongas. La prepara al punto de la mañana Mariano, el encargado de este establecimiento. «Al mediodía vendemos muchísimas, está muy fresquita y a la gente le encanta que sea tan refrescante», apunta. Nadie sale de este establecimiento deshidratado, pero mucho menos triste. «Si prueban nuestra sangría salen más alegres del bar, eso seguro», afirma Mariano. Y es que esta bebida se vende todo el año, a sus fans les encantan todas sus variantes y nosotros ya no sabemos con cuál quedarnos. ¿Qué más se puede pedir? Marchando una jarra.

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