Este gallego tiene el mejor trabajo del mundo

TIENE 31 AÑOS Y UN PASAPORTE INFINITO Ha visitado 53 países y trabajado en 7. Este ferrolano quiere vivir en Galicia, pero no lo consigue. La última propuesta era irrechazable: dar la vuelta al mundo por 2.500 euros al mes. Como para decir que no.

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Hugo quiere vivir en Valdoviño, su tierra natal, pero no lo consigue. Cada vez que lo intenta le surge una oportunidad laboral: la última irrechazable. Se presentó a un concurso con otros 45.000 aspirantes para 12 puestos, y como no podía ser de otra manera, uno de ellos fue a caer en manos de un gallego. El cometido despierta envidia: recorrer muchos países durante un año con un sueldo de 2.500 euros al mes y vacaciones. Pero acérquense a la letra pequeña, porque también trabajan, como se puede ver en las redes sociales, que sirven de cuaderno de bitácora. Los 12 elegidos se integran en oenegés locales con un doble objetivo: crear impacto en las comunidades, porque tienen que acoger a un grupo de gente de diferentes culturas, y concienciar de otras realidades trabajando en lo mismo que hacen ellos durante unos días.

Hugo se encuentra en el ecuador del proyecto, y ha aprovechado las «vacaciones» para pisar su casa y cambiar la maleta, porque pasará del frío del hemisferio norte al calor de la mitad sur. «Viajar puede viajar cualquiera, si tiene tiempo y dinero o ambas. Pero esta manera de viajar que no es la típica del turista, que llega a un sitio, come en el restaurante de Tripadvisor, se hace fotos y se va. Vivimos con la gente, nos vamos a tomar algo a los sitios locales, conversamos sobre sus vidas. Para mí es la mejor manera de viajar», explica.

De su boca no sale un pero a la experiencia aunque a base de insistir afloja: «La gente se queja de la falta de intimidad, pero yo lo que peor llevo es hacer y deshacer la maleta cada cinco días». La convivencia entre los 12 integrantes de la expedición -a día de hoy quedan diez, uno tuvo que abandonar porque fue seleccionado para GH Brasil y otro por motivos familiares- es «intensa». Desde que partieron el pasado 8 de enero de Lisboa apenas se han separado. Viajan, trabajan, duermen y comen sin despegarse, y aun así se quedan con ganas de más. En sus días libres organizan salidas juntos, algo que no sorprende ya que se encuentran solos y lejos de casa, pero lo que sí llama la atención es que después de seis meses pegados se junten en vacaciones. «Estoy en mi casa en Valdoviño y mi compañera Gemma de Asturias se ha venido unos días», comenta.

Fue su padre el que le informó de la convocatoria cuando la vio en el periódico. Y no fueron pocos los conocidos que le advirtieron de que «esto era para él». Hugo estaba trabajando en Polonia, en Google, pero no fue un obstáculo. Con un test de personalidad seleccionaron a 84 entre los 45.000 participantes; en la siguiente ronda, con las pruebas de inglés quedaron 30, que grabaron un vídeo explicando por qué tenían que ser elegidos, como paso previo al último round, una entrevista personal. «Nunca jamás en mi vida pensé que me iban a coger, y menos cuando vi que se presentaron 45.000 personas. No le di importancia, pasé la primera prueba ‘de casualidad’, pero cuando quedábamos 17 me lo empecé a creer».

Sin duda, la experiencia que traía en la mochila le abrió las puertas. Antes de empezar el proyecto Hugo había visitado 41 países y trabajado en siete. «Los de Europa, menos Rumanía, fueron países repetidos, pero aproveché los días libres para visitar los que no había visto: Moldavia, Kosovo...». La lista actualizada asciende a 53 y todavía crecerá más en los próximos meses porque «de Latinoamérica casi no visité ninguno». ¿Y cuál elegirías para vivir? «Galicia, sin duda».

Su paso por Ferrol estos días de relax es la mejor prueba de que a este joven la tierra le tira. Y mucho. «Es el sitio en el que estoy más tranquilo, más en paz, que me gusta más el paisaje... Mis compañeros me vacilan un montón porque no paro de hablar de Galicia. Todos los amigos que he hecho por el mundo los he traído aquí unos días», comenta.

Siempre emigró con fecha de vuelta: que si un Erasmus, una beca Leonardo, un verano en Irlanda o el proyecto de fin de carrera en Escocia, y cuando había logrado su objetivo de conseguir trabajo aquí su jefe lo mandó pa´Francia. «Si me das mil euros me quedo, -le dije- cuando en Francia me pagaban más del doble, porque yo me quería quedar. Me costó mucho irme», explica. Después de dos años regresó para quedarse, pero tampoco pudo ser.

El mejor trabajo que le ofrecieron estaba a miles de kilómetros, en Polonia, en Google. El tercer intento para asentarse fue el pasado mes noviembre y entonces lo llamaron del World Life Experience: «el mejor trabajo del mundo», y a la vista está en su Instagram (@hugao_7) A finales de año Hugo intentará asentarse de nuevo en Galicia, -«pero las mejores oportunidades siempre vienen de fuera, es una pena porque el Estado se ha gastado mucho dinero en mí»- y el puesto quedará libre. La siguiente edición ya está en marcha. Los interesados ya puede echar el currículo, sobre todo si quieren cobrar a fin de mes, porque la principal fuente de financiación de la iniciativa son las inscripciones.

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