Estas gallegas son mejores que Chicote

QUE NADA FASTIDIE TU COMIDA en verano. Ese es el lema de Cristina y Patricia, dos asesoras gastronómicas que recorren los restaurantes de Galicia para solucionar todos los problemas que tienen. «Lo primero en que me fijo es en el cuarto de baño», dice una de ellas

S. F.

«Camarero, ¿las croquetas de qué son?», «¡congeladas!». Por suerte este diálogo no suele reproducirse en los restaurantes gallegos actualmente, pero aún hay mucho que hacer, sobre todo en la atención a los clientes. «Acabar con el mantra de que en Galicia hay un mal servicio» es el objetivo de Cristina y Patricia, las protagonistas de este reportaje, que no dudarían en batirse con el mismísimo Chicote si hiciera falta, porque su trabajo consiste en revitalizar el negocio de los hosteleros para mejorar la imagen de los restaurantes. «Lo de Chicote es un show, lo nuestro sí es de verdad», apunta Cristina, que lleva 20 años dedicándose a la restauración y ahora es la responsable de 5th Avenue, una asesoría gastronómica especializada en atender a los locales. Su compañera es Patricia, una arquitecta que actualmente tiene una empresa de gestión de eventos -Eventuali- que formó a raíz de su boda, cuando se dio cuenta de que su pasión era organizar. «Para mí cualquier cambio en restauración es como una obra efímera», asegura. La cultura de transformar las cosas en la hostelería hizo que Patricia y Cristina unieran fuerzas para realizar novedosos eventos y mejorar la calidad de los restaurantes en Galicia.

Se necesitaban la una a la otra para poder llevar a cabo su proyecto y ahora ya no hace falta ni mucho menos que venga Chicote, porque ellas se encargan de hacer mucho mejor su trabajo. Las dos ven todos esos detalles que a veces a los hosteleros se les escapan: que si una cucharilla del café está sucia, que si un trozo de cáscara de huevo se ha colado en tu tortilla, que si no le han puesto hielo a tu bebida, que si las almejas tienen arena, que si te han traído un plato que no es el tuyo, que si tardan media hora en atenderte en la terraza...

Todo esto sucede más a menudo de lo que creemos, para pesar de mucha gente que cuando se sienta en una cafetería o en un restaurante sufre alguno de todos estos inconvenientes. «No solo vale recurrir a que en Galicia nos salva el buen producto», defienden Patricia y Cristina. Para ellas, aparte de la preparación y el cuidado, al lado de un riquísimo plato tiene que haber también un buen entorno. Las dos consideran que todos los restaurantes deben ofrecerle un 10 al cliente en experiencia gastronómica. La música, la cubertería, el mantel de la mesa, la silla, la iluminación y hasta el cuarto de baño tienen que estar en sintonía. «El cuarto de baño es lo primero que visito al entrar a un restaurante, si no es higiénico ya no me fío del local», dice Cristina.

ORGULLO DE CAMAREROS

¿Por dónde se empieza a analizar un restaurante? En primer lugar, valoran por qué creen que la empresa va mal. «Atendemos tanto la opinión del dueño como la del resto de la gente que trabaja en el local para poder partir desde cero. Después, observamos el servicio, uno de los factores más importantes y también el que más falla», indican. «Hay que darse cuenta de que el cliente lo primero que ve es a quién le atiende, por eso el servicio es lo que más debe cuidarse», aseguran Patricia y Cristina.

Para ellas, otra de las grandes dificultades es la poca implicación que los dueños de los locales tienen con sus empleados y el abuso que en ocasiones sufren estos últimos: «Muchas veces no basta con una subida de sueldo a un camarero o un cocinero, es necesario que se les reconozcan las horas que hacen, que tengan días libres y lo más importante es que se sientan parte de ese negocio, que lo sientan como suyo propio». «Tienen que sentirse orgullosos de ser camareros», afirman las dos. Para ambas la experiencia de visitar un restaurante «hay que vivirla con los cinco sentidos». Además de la mejora de la gastronomía, también asesoran y crean eventos para potenciar aún más los restaurantes. «Es tan importante la sonrisa del camarero como el primer sorbo del vino», dicen las dos. El buen rollo y la empatía tienen que estar presentes desde el principio en un sector en el que se trabaja muy duro y muchas horas. «Hay ocasiones en que los camareros no saben lo que sirven y te atienden mal, eso no debería ocurrir nunca, es muy importante la formación y la actitud, sobre todo», comentan. Por eso Cristina y Patricia recalcan que ellas no son como Chicote, ellas no están en un show de la televisión, sino que viven la transformación real y verdadera de los restaurantes día a día. «Un restaurante no se arregla en una semana ni redecorándolo; hay que estudiarlo, ver qué quiere transmitir su dueño y hacer que todos los trabajadores se sientan un equipo».

Ellas están convencidas de que puede haber un parón por tanta creatividad mal hecha, y apuntan que la cocina tradicional bien elaborada con un toque de originalidad es el futuro. «Aquí queremos tomar una centolla de verdad, no una mousse de centolla, tenemos la materia prima y solo nos hace falta acompañarla con un buen servicio», concluyen.

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