Juana Acosta: «Me gusta hacer de Celestina con mis amigos»

Tras el exitazo de «Perfectos desconocidos», la actriz colombiana regresa con «El jefe», un filme que refleja el mundo de abusos y de estrés de una oficina. «Yo afortunadamente no he pasado por eso», asegura Juana, que siente que está en una buena racha profesional, aunque en un momento de cambio personal: «Ernesto y yo hemos roto después de 15 años»

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Juana Acosta (Cali, 1976) se define como una mujer de fuego, impulsiva y vital. Ahora llega a las pantallas con una nueva película, en la que interpreta a una mujer colombiana, encargada de la limpieza de una oficina, que es capaz de transformar la vida de su jefe, ahogado en la vorágine del estrés diario. «Yo soy de las que disfruta de las pequeñas cosas», afirma Juana, quien después del éxito de Perfectos desconocidos y del estreno de este filme siente que está en un buen momento en su carrera, aunque en una etapa de cambio en lo personal, tras la separación de su marido, Ernesto Alterio.

 -No sé si alguna vez has tenido un jefe tan abusón como en la película. ¿Alguna vez has sentido que tu vida estaba tan fuera de control como el protagonista?

- Sí, el personaje de él está fuera de sí, pero el personaje de Ariana, que hago yo, es casi como un hada madrina, es el contrapunto para ayudar al protagonista, a César, a aprender que la vida es mucho más sencilla de lo que uno piensa. Ella es una mujer vitalista, entusiasta, alegre, que a pesar de las circunstancias complejas que tiene, con su hijo en Colombia, al que le pasa dinero mes a mes, no deja de disfrutar. La primera vez que aparece en la película se la ve aprovechando esos primeros rayos de sol, escuchando música, con los pies en la hierba. Aunque luego entra en la oficina y ya casi se enfrenta a un abuso laboral desagradable que marca el accionar de ella a partir de ese momento.

 -¿Tú has hecho muchas veces de hada madrina? ¿Ves el placer de las cosas pequeñas?

-Yo sí soy una mujer a la que le gusta disfrutar de las pequeñas cosas de la vida, esa es la realidad. Y como hada madrina, bueno, puede ser. Soy bastante generadora de encuentros, me gusta juntar a las mujeres, a mis amigas, generar que se hagan amigas entre ellas. Soy bastante Celestina, me gusta juntar a amigos que pueden pegar [risas], provocar encuentros amorosos. Sí, soy una persona que valora lo positivo de la vida, y Ariana, mi personaje también, y ahí nos encontramos las dos.

 -La peli también reflexiona sobre el descontrol que tenemos.

-Sí, es una manera de decirnos ‘hay que parar’. Y también habla de las segundas oportunidades de la vida, que eso me gusta. Me gusta que mi personaje colabora en la posibilidad de reinventar, lo reinventa a él, al jefe, pero también a sí misma. Decide regresar a su país y lo acepta como viene, no como algo terrible. Ya sabe que está lista para volver con su hijo. Acepta lo que viene de manera natural, sin pelearse por ello.

-¿Tú también aceptas lo que viene de de tan buen grado? ¿O peleas?

-Yo creo que es un aprendizaje de vida. Yo con los años cada vez voy aceptando más las cosas que vienen, me gusten o no. Cada vez me peleo menos, la edad me ha ido dando la posibilidad de tomar más distancia y relativizar todo más.

 -Es bonito cuando decimos que ya no queremos tener razón, ¿no? Ya da igual.

-Sí, ya dices: ‘Bueno, todo el mundo tiene sus razones’. Y no es que me dé igual, pero acepto las cosas más como vienen, es un paso a la madurez interesante.

 -Te hemos visto en «Perfectos desconocidos», ahora también estrenas. ¿Sientes que estás en racha? ¿En tu mejor momento profesional?

-Yo sí siento que estoy atravesando un gran momento profesional, ya desde hace unos años, donde me han ido llegando proyectos cada vez más interesantes, con personajes femeninos más fuertes, mujeres empoderadas... Sí siento que estoy en un buen momento, pero también que tiene que ver con que soy una mujer muy trabajadora. Llevo muchos años en este oficio, yo soy como una hormiguita trabajadora, y cuando una hace las cosas con amor, con respeto, con determinación y con paciencia, sale. Y yo paciencia la he tenido; arrancar una carrera en un país que no era el mío no ha sido fácil, tener que salir de tu zona de confort... Sí siento que ha sido poco a poco,y que pasito a pasito me he hecho un hueco. Me siento afortunada porque España es un país que amo profundamente. Madrid es la ciudad que elegí para vivir, porque yo soy una exiliada voluntaria [risas]. Este país me ha acogido, me ha querido, y siento que vivo un buen momento.

 -Es muy tierno en la peli ese momento en que sale tu raíz colombiana y tu personaje llama a su hijo. ¿Tú eres capaz de vernos a los españoles desde fuera o ya no?

-Sí, es en ese momento donde ves la vulnerabilidad que hay, su emoción, porque te hace empatizar con ella. Yo tengo el corazón dividido, siento que soy una latina muy europeizada, estoy españolizada, amo a mi país, pero vivo muy feliz aquí. Ya me siento una más. Y sí, este personaje te hace ver la realidad de muchas latinoamericanas que vienen aquí en otras circunstancias, que dejan a sus hijos allá, que trabajan por muy poco dinero, pero que es mucho más que el que ganarían en su tierra. Mis circunstancias son otras, me he ido integrando muy bien, tengo una familia aquí, una hija española.

 -¿Y el ramalazo colombiano cuándo te sale?

-Lo tengo constantemente [risas]. Son mis referentes, es mi ser, y una de las cosas que me gustó fue volver a trabajar el acento colombiano, que me genera mucha libertad expresiva. Aunque también te reconozco que hoy por hoy me siento muy libre trabajando con el acento español, que lo tengo superincorporado. Para preparar mi personaje hablé con una limpiadora colombiana, que es de Medellín, que también tiene a su hijo allá... Eso es otra mentalidad, otro tipo de cabeza, te tienes que preparar, ella me ayudó mucho a la hora de expresar cómo es trabajar sin tener a tu hijo cerca todas esas horas, las desilusiones, me dio muchas ideas. Y por el trabajo que hice con ella, decidí que no le iba a dar mi acento propio, yo soy de Cali, sino el de ella, el de Medellín. Es un acento más marcado que cualquier colombiano detecta.

 -Tú eres una mujer que estalla, ¿te reconoces en el impulso?

-Yo soy muy, muy impulsiva, a veces un poquito demasiado, y bueno, yo soy Sagitario, que es fuego, con ascendente Sagitario, y en el horóscopo chino soy Dragón de fuego. Hay mucho fuego en mi vida.

 -En «Perfectos desconocidos» os la jugáis poniendo los teléfonos sobre la mesa. ¿Serías capaz de hacerlo en la vida real?

-¡De ninguna manera!, ja, ja. Me parece el juego más peligroso del mundo, yo no entraría en ese juego.

 -¿Y eres de fisgar o curiosear?

-Bueeeno, a lo mejor de fisgar un poquito más. No, no, mentira. Soy bastante respetuosa, jamás en mi vida le he cogido el móvil a nadie, soy muy respetuosa en la privacidad de la gente. Incluso en esta película, cuando mi personaje se pone a curiosear en lo que tiene la gente en el cajón de la oficina, me parecía un poquito demasiado, pero luego también pensaba que la justificaba a ella, con ese abuso laboral que sufre. Ella no se siente valorada, tiene que pasar por situaciones duras, y de repente fisga, abre los cajones y eso se vuelve un juego entre los personajes, el jefe y ella.

 -¿Le has tenido que parar alguna vez los pies a alguien?

-No, a mí nunca me ha pasado. En los 23 años que llevo trabajando nunca me he visto en una situación de abuso, afortunadamente.

 -Te tengo que preguntar por Ernesto [Alterio]. Ha saltado la noticia de que habéis roto.

-Sí, nos hemos separado después de 15 años, tenemos una historia de amor increíble. Y ahora seguimos manteniendo una relación extraordinaria, y solo te puedo decir que estamos muy bien los tres, él, nuestra hija y yo.

 -Hablabas antes de las segundas oportunidades, ¿eres vitalista?

-Yo sí, así soy. Yo me considero una mujer muy echada para adelante, como dicen en mi tierra. Muy positiva, gracias a la educación que he recibido de mi madre, que es una mujer muy, muy positiva. Ella siempre me ha inyectado que confiara en mi talento, que confiara en mis posibilidades, en volar alto y lejos, y eso es algo por lo que me siento muy afortunada.

 -A los hijos también cuesta echarlos a volar.

-Sí, mi hija ya es ahora preadolescente, y es un momento especial. Estamos dejando atrás a la niña y está viniendo ya la señorita, yo la acompaño en ese proceso de la manera más amorosa posible.

 -Esta peli también reivindica a las mujeres.

-Sí, es el momento de hablar de esto. Es una mujer que está empoderada y no se pone nunca por debajo de él, sí que es verdad que la labor que hace tiene que ver con la transformación con su jefe, pero es una mujer que se hace respetar, no genera un encuentro light, incluso se ríe de esa manera tan torpe que él tiene de relacionarse. Le produce ternura esa mirada machista que tiene el personaje y que ni siquiera él sabe que la tiene. Ese es el gran problema que hay y que ahora estamos visibilizando gracias a este movimiento que es fundamental. Yo lo estoy notando en muchas cosas. Yo tengo amigos que me dicen: «Yo soy machista, pero no lo sabía», porque está tan instalado en nuestro vocabulario, en nuestras frases hechas, en comportamientos... Y este alzar la voz que ha partido precisamente de nuestro gremio, aunque los abusos se dan en todos los ámbitos de poder, ha generado una unión por parte de nosotras a la que yo me sumo.

 -A veces las mujeres hemos sido muy duras con nosotras...

-Sí, sí, hay que cambiar el chip: ayudémonos y dejémonos de historias. Eso es lo que estamos generando y es maravilloso. Por lo menos yo estoy recibiendo cada vez más proyectos que dirigen mujeres, que escriben mujeres, los personajes son cada vez de mujeres más fuertes, más contundentes. Estamos en el camino.

 -¿Dirías que ahora estás feliz?

-Diría que estoy en un momento profesional muy bueno, y en un momento personal de cambio, que también espero que sea para bien. Estoy convencida de ello, que será para bien.

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