Jorge Esteban , de «MasterChef»: «Me dieron mucha caña por llamar huevo sin sal a Samantha»

Lo vimos en «Mi madre cocina mejor que la tuya» y revolucionó «Masterchef 6» incluso antes de entrar. Ha sido uno de los concursantes más alegres del reality, ha cabreado al jurado, pero también les ha hecho reír (y mucho). Él tiene claro su ganador

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S. F.

Jorge Esteban (La Rábita, Granada, 1990) no pasa desapercibido, aunque quiera. Periodista de formación, con salero hasta la médula y apasionado de la cocina, se ha ganado el corazón del público, que empezó odiándolo por sus comentarios contra el jurado, pero después acabó siendo uno de los grandes favoritos por su simpatía. Su vida dio un giro de 360 grados el día que entró a las cocinas de Masterchef , y tiene claro que su prioridad es invertir en su formación. «Un cocinero no se hace en tres meses», afirma. El programa le ha abierto muchas puertas y ahora solo le toca disfrutar de su momento. Se lo merece.

-¿De dónde te viene tu pasión por la cocina?

-Cocino desde que tengo 8 años, entre mi madre y mi abuela me han enseñado casi todo. Mi abuela cocinaba en el colegio donde estudiaba y siempre me fijé en todo lo que hacía. Quemé una olla en el primer intento de cocinar. Quién me iba a decir que acabaría aquí...

-¿Cómo fue dejar tu vida de un día para otro y entrar en un programa sin saber cuándo saldrías?

-No lo pensé, creía que no me iban a coger. De hecho no avisé a nadie, porque me imaginaba que después de hacer el casting me volvería a mi casa. En cambio, me dijeron que entraba en el programa al día siguiente. Suelo hacer las cosas sin pensar, a la aventura. Al principio fue muy raro, me tuve que adaptar a algo muy diferente a lo que estaba acostumbrado.

-¿Qué sentías cada vez que expulsaban a un compañero tuyo?

-Era una sensación muy rara, solo teníamos nuestro apoyo: al estar desde que te levantas hasta que te acuestas juntos se crea una unión muy fuerte. Yo no soy de llorar, pero ahí dentro me hinchaba. Cada vez que se iba alguien lo llevaba fatal porque te quitaban un apoyo muy importante. 

-¿Cuál fue tu invitado favorito?

-Como pudo ver todo el mundo, cuando vino Pablo Alborán casi me da algo, es un cantante que me encanta y nos dio un miniconcierto privado, pudimos hablar con él... no se puede explicar con palabras, para mí fue inolvidable. Aunque cuando vinieron Amaia y Alfred, y en otro programa Bibiana, tengo que reconocer que también me puse en modo fan.

-¿Cuál fue el día más difícil de «Masterchef»?

-El día que nos quitaron la luz, porque cocinar sin ver nada me mató, me quitó todas las ideas. Acabé cocinando unas judías con chispas, un desastre. 

-¿Y el más divertido?

-Cuando hicimos la prueba de mímica en la que nuestros compañeros tenían que adivinar los ingredientes. Me tocó con Víctor, y entre lo que hice yo y lo que veía de mis compañeros, es que me moría de risa. Ver hacer el cerdo, la vaca y todo tipo de fauna a mis compañeros no tiene precio.

-¿De dónde salió lo de chupipandi?

-Jon empezó a llamarnos así a Fabio, Ketty, Marina, Tony, Marta y a mí a modo despectivo, pero nos lo apropiamos y estamos muy orgullosos de la familia que hemos formado. Tenemos un grupo de WhatsApp que también se llama así, «la chupipandi», y estamos todo el rato escribiéndonos. Necesitamos hablar entre nosotros todos los días.

-¿Qué supuso llamarle huevo sin sal a Samantha?

-Yo veía muy difícil entrar en el programa con la competencia que había, lo que hice fue disfrutar desde el primer momento con mis cosas buenas y mis cosas malas. Lo de llamar a Samantha huevo sin sal no lo hice por faltar al respeto, lo hice de broma, pero cuando vi la caña que me dio el jurado me di cuenta de lo que había hecho. A partir de ese momento tuve que cambiar mi actitud, por mí, porque quería hacerlo lo mejor posible y por toda la gente que se presentó al casting y no pudo entrar.

-Y ahora... ¿os lleváis bien?

-Claro, nos hemos ido conociendo; eso fue en el primer programa. Conforme fue pasando el tiempo nos cogimos cariño.

-¿Os habéis enfadado alguna vez en el programa?

-Las peleas no eran por salir en la televisión, sino porque estas compitiendo realmente. Todos queremos ganar. La pelea más grande que tuve fue con Jon, pero se quedó ahí. En las competiciones de equipo me alteraba bastante pero luego se me pasaba, eran tonterías. Como digo siempre, agua pasada no mueve molinos.

-¿Entonces el odio a Jon era real?

-No, no era odio ni muchísimo menos, sino que cada persona se adaptaba de una forma diferente al programa y él iba por libre. No vino a hacer amigos, y al llevarnos tan bien entre los otros pues acabábamos siempre robándole los ingredientes a él.

-¿Cuál fue tu parte favorita del programa?

-Cuando grabábamos en exteriores, porque pudimos conocer sitios preciosos de España. Nunca había estado en Galicia, y mi mejor experiencia fue en Baiona, tanto la comida como el lugar me parecieron increíbles. Tengo ganas de volver, pero por mi cuenta.

-¿Qué te llevas de esos tres meses?

-Me he podido centrar solo en la cocina, que me encanta, desde por la mañana hasta por la noche. He hecho amigos de verdad, creamos una auténtica familia. También se me han abierto puertas y he tenido oportunidades que no habría podido tener de otro modo.

-Hablando de cocina, ¿cuál es tu comida favorita?

-El potaje de mi madre sin ninguna duda, y lo que mejor cocino es la tarta de chocolate. No suele durar nada.

-¿Y el plato que más te ha costado cocinar en el programa?

-El plato de Dani García. Era un plato de tres estrellas Michelin y ni con la receta fuimos capaces de sacarlo.

-¿Cuánto tiempo duró el rodaje?

-Estuve 8 semanas. Cuando me echaron, volví a casa y no me dio tiempo ni a deshacer la maleta, me llamaron al día siguiente para ir a la repesca, que se celebraba en Zaragoza.

-¿Te habría gustado volver a entrar?

-Sí, la verdad es que quería entrar para mejorar, porque estaba aprendiendo mucho de cocina, y porque echaba mucho de menos a mis compañeros. Solo tengo palabras buenas para ellos, en mi vida nunca había pasado tanto tiempo con tantas personas, fue algo extraordinario.

-A ver si te mojas, ¿cuál es tu favorita para ganar el programa?

-La favoritísima es Marta, además he estado trabajando en el restaurante Masterchef y el 25 % de las personas me decían que era su clara ganadora. Es la que más seguidores tiene en redes.

-¿Qué habrías hecho con el dinero del premio si hubieras ganado?

-Lo habría invertido en formación porque un cocinero no se hace en tres meses. Y más adelante habría montado algo, un cátering, un restaurante o algo relacionado con la gastronomía, y a poder ser con alguno de mis compañeros.

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