La investigación que está a las órdenes de la salud

Han convertido en crónicas enfermedades mortales; han curado patologías que eran irreversibles; y han mejorado las expectativas de los pacientes. Los nuevos fármacos son responsables en buena medida del aumento de la esperanza de vida.


Hace muy pocos años los enfermos de hepatitis C sufrían una patología irreversible que acababa matándolos. Hoy pueden curarse con un fármaco que elimina el virus. Hace unas décadas el sida era una sentencia de muerte. Hoy es una enfermedad crónica. Hace un tiempo el cáncer hacía temblar a cualquier paciente. Hoy, pese a sus devastadoras consecuencias, son muchos los que le han dicho adiós. La prevención, el diagnóstico y la cirugía han logrado grandes avances, pero los medicamentos innovadores han tenido mucho que ver. Investigadores, médicos, pacientes e industria abordaron la I+D biomédica en un encuentro organizado por Farmaindustria. Y en él se aportaron datos muy curiosos. Por ejemplo, dos terceras partes del aumento de la esperanza de vida en la última década se debe a los nuevos tratamientos. A nadie le resulta extraño ya oír hablar de la genómica, quizás más de la proteómica funcional, pero ambas implican una revolución que lleva a la medicina de precisión, es decir, aquella en la que se diseñan tratamientos específicos para pacientes concretos, reduciendo los temidos efectos secundarios y optimizando los resultados. El presidente de Farmaindustria, Jesús Acebillo, recordaba que todos estos logros son la mejor prueba de la validez del actual modelo de I+D biomédica, que es el resultado de los ingentes esfuerzos realizados en investigación en las últimas décadas. 

Europa, 35.000 millones

Solo en Europa la industria farmacéutica invierte al año 35.000 millones de euros en I+D, y dedica al 17 % de su plantilla. Y es que un nuevo fármaco requiere entre diez y doce años y un coste superior a 2.400 millones. Y solo tres de cada diez son capaces de recuperar lo invertido. La mayoría de este esfuerzo, además, se encuadra en la colaboración público-privada, por lo que los asistentes a este encuentro insistieron en que un modelo de éxito como el de la investigación biomédica no puede ponerse en peligro.

Acebillo recordó que ya existen soluciones para enfrentarse a uno de los grandes retos de los sistemas sanitarios, hacer compatible el precio de algunos tratamientos muy específicos, y por lo tanto muy costosos, con el derecho de los pacientes a recibirlos. Para ello hay que medir el resultado en salud que implican estas innovaciones y los ahorros que generan a medio y largo plazo. «Es precisamente al tener en cuenta todas estas variables cuando resulta evidente que la incorporación de la innovación, si responde a criterios de eficiencia, no es un gasto sino una inversión». Será, por lo tanto, la solución a la sostenibilidad, y no el problema como piensan algunos.

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