¿Qué tiene esta furgoneta que los novios se la rifan?

DESDE QUE ESTE CLÁSICO LLEGÓ A SUS VIDAS... Se puede decir que lo han disfrutado más otros que ellos. No les importa, esta Volkswagen les ha dado la vida y el trabajo. Ellos no tienen un fin de semana libre en todo el verano. Dicen que de una boda sale otra, pero en el caso de Lorena y Santi hasta tres.


Hace un año que se casaron, y Lorena ya le está dando vueltas a cómo será la celebración del décimo aniversario. Sonará un tema de Guns & Roses en directo, de eso se encargará Santi; sin embargo, la decoración será cosa de los dos. Como lo llevan haciendo desde hace casi un año cuando se embarcaron en The Old Van. Una furgo del mítico modelo de Volkswagen que tiene cincuenta años y que se compraron con la idea viajar de con ella. Pero literalmente se la han quitado de las manos. Al poco de hacerse con ella se la empezaron a pedir para el traslado de novios en bodas, para photocalls, para decoración... ¡y hasta hace de atrezo para montar la coctelería al aire libre en algunos eventos! «No, no tenemos miedo a que le pase nada, siempre vuelve en buen estado, cuando se la llevan para un cátering a una determinada hora les pedimos en el pazo que la cierren, no es plan de que la zona chill out sea dentro de la furgo», explica Lorena Castro, la mitad de Old Van.

Esta joven coruñesa es diseñadora de moda así que la creatividad la trae de serie. Esto, sumado al tiempo libre del que disponía Santi a raíz de quedarse sin trabajo, favoreció esta aventura empresarial que va viento en popa. Dicen que de cada boda sale por lo menos otra, y en su caso a veces hasta tres. «Siempre superamos las expectativas de los novios. Me dicen: ‘Me esperaba algo bonito, pero no así’», cuenta Lorena, que le da vuelta a cuanto detalle se le pone por delante. Hace poco en una boda la mesa dulce dejaba al descubierto una pata de hierro. Cuando lo vio el día anterior al enlace, no se quedó nada convencida, y no paró hasta que no encontró una idea para disimularlo. Pues allá fue Santi con un puñado de globos blancos y algo de vegetación artificial para ocultar el metal en vista de que no querían colocar ningún mantel.

La sorpresa de los novios, que se conformaban con el resultado anterior, no pudo ser mayor. Y este es el principal objetivo: buscar el factor sorpresa. Para encontrarlo hay que cuidar sobre todo tres aspectos: «Las flores, la luz, no solo las del restaurante o del jardín, sino las que puedas poner tú con velas pequeñitas alumbrando rincones para darle encanto, y la música», explica. Toman como referencia los gustos de los novios, que para eso son los protagonistas, y a partir de ahí tiran millas. Hay que visualizar el decorado con los más de cien artículos que guardan en su showroom. En el inventario figuran: un columpio, sillones, alfombras, mesas de centro, sillas, jarrones, cestas, velas... podría seguir, pero en caso de que no tenga exactamente lo que necesita no tiene problema, siempre que se ajuste al presupuesto, en ampliar la lista. De hecho, ya está pensando en comprar vajillas para poder vestir mesas, un tema que ya estaría cubierto por el cátering, pero que a ellos les gustaría ir más allá para ofrecer algo especial.

ESTRELLA DE INSTAGRAM

Con tantos kilómetros recorridos en el mundo de la decoración de eventos, Lorena piensa en poner pronto un stop a su carrera como diseñadora. En estos últimos meses de trabajo, ya se le ha escapado un ojo a algún escaparate de grandes firmas como fuente de inspiración y está visualizando, también, un futuro cada vez más cercano. «A mí no me gusta hacer lo que hace todo el mundo y ser una más, pero me pasa lo mismo con la moda, a mí me gusta que la gente diga: ¡ Guau!», comenta Lorena.

Está de acuerdo con que casarse no es suficiente hoy en día. Hay que decorar, crear rincones, atmósferas, sorprender a los invitados... «Es que, si no, es muy aburrido. A mí entrar en modo confort y hacerlo siempre igual no me vale». Oportunidades tendrá.

Tienen completo julio, agosto y septiembre. Todos los fines hay algún evento en la agenda, menos mal que durante la semana dispondrán de algo de tiempo libre para coger aire, y si quieren, disfrutar de su furgo, que para eso la compraron. «A ver, tiene 50 años tampoco está para mucho trote, pero un día sí que podemos ir por ahí. Eso sí, siempre que la sacamos es muy gracioso, porque todo el mundo se quiere hacer fotos y subirlas a Instagram. Es como un juguete». Igual este verano se convierte en trending topic...

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