Yo cociné para la reina de Inglaterra

CONOCIÓ A DIANA, A HARRY... Y puso muchas cazuelas en los fogones del Castillo de Windsor. El gallego Julio Alonso conoce los gustos de Isabel II y asegura que aún le manda «un dinero» y lo felicita en Navidad. Yeeesss!

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Hoy tengo ceremonia. No, no es la boda de Meghan y Harry. Tengo bautizo. No, no es el del tercer hijo de Kate y Guillermo. Lo más cerca que he estado de la corona británica fue hace un año. Yo era una turista apretujada contra la verja del Buckingham Palace a la espera del cambio de la Guardia Real. Esta semana volví a tener angloconexión. Con Julio Alonso Maragoto (Loiba, 1944). Él, yes, cocinó para la reina de Inglaterra and family. Recuerda a Harry «de pequeniño; era un pouco torbellino». ¿Torbellino?: «Enredoso, en cambio seu irmán Guillermo era un santo».

Entre fogones comenzó a los 15 en una cocina, literalmente, muy movida. No me refiero al ajetreo hostelero habitual, sino más bien porque preparaba platos en alta mar. Las ollas al ritmo de las olas, nunca mejor dicho. Después puso rumbo al Reino Unido, comenzando su formación en una escuela de hostelería y realizando prácticas. Primero en The Wood House Hotel. Era 1967: «Sí, exactamente, fun no tempo deles, dos Beatles. Era cando empezaba Tom Jones. Estaban en apoxeo». «Eu era un chaval de 21 anos; xa fun casado [con una sevillana] e pasei a lúa de mel alá», comenta. Sin embargo, su destino inglés aún le depararía algo más.

Pasó medio año en Windsor, adonde llegó a través de una agencia que primero le había contratado con motivo de las famosas carreras de Ascot. La jornada laboral en el castillo, explica, era de ocho de la mañana a cinco de la tarde, de lunes a viernes: «E se facía falta o fin de semana, tamén; e se facía falta toda a noite, tamén. Había horario para entrar pero nunca para saír». «Alí ás veces xuntabámonos 300 de persoal», añade. Su especialidad fueron carnes y salsas, aunque confiesa que en «casa» de Isabel (II, no la de las conservas) suegra y nuera eran más de pescado: «Gustáballes moito o salmón, e o afumado tamén». «A princesa Diana preocupábase, dicíache se a comida estaba ben feita. Isabel... era doutra forma», dice. «Aínda despois de que marchei de alí volvín ver á raíña, paseando os cans, varias veces, pois a miña muller traballou 16 anos no castelo de Windsor, no servizo de asistencia doméstica». Describe así a Lady Di: «Era moi guapa, moi guapa».

«O SOLDO ERA PEQUENO»

Puede parecer contradictorio que en un ambiente como el que experimentó Julio Alonso, las nóminas fueran más bien... Dejamos que nos lo cuente: «Aquela época foi marabillosa para min. Estiven 42 anos en Inglaterra e eses 6 meses [año 1989], sacando que o diñeiro era pequeno, o demais foi marabilloso. O trato, mellor imposible». Como un rey. Casi. «Alí traballaba toda a vida, si», suspira. «Os soldos eran para todos pequenos, pero danche moitas vantaxes. A miña muller viña todos os anos dúas veces a España, por Nadal tiña 17 días de vacacións e por agosto cinco semanas. Polo clube que teñen eles para os empregados, por 10 euros viña a España. Iso si, había que solicitalo tres meses antes. As nóminas eran pequenas pero compensábanche por outro lado». Así visto, me vuelvo monárquica.

Los momentos en los que Julio Alonso pudo conversar con la Reina de Inglaterra eran dignos de ser grabados. Pero a falta de documento sonoro, el testigo nos cuenta la experiencia, real real: «Crucei palabras con Isabel. Ela preguntoume de onde era e por que estaba alí. Díxenlle polo que, que era de España... Ai, coñecíache ben España! Tíñache noción. Díxenlle de Galicia e preguntoume se era do norte ou do sur... de Galicia. Tiña noción, tiña. Controlaba!». «Vin a todos da familia pero só falei con Isabel e con Diana. Con Diana dúas veces. ‘Buenos días’, ‘buenas tardes’ (...) Para min, foron bos. Aínda estou cobrando hoxe deles». Pues sí que ya me parece más maja su Majestad: «Cando morreu a miña muller, ela seguiume mandando un cheque todos os meses, de Buckingham Palace. É pouco, que son 50 euros nada máis, pero bueno... E todos os anos, por Nadal e sen fallar un, mándanme a felicitación firmada pola Casa Real».

Tras esa etapa, Julio abrió con un catalán un restaurante a las puertas del hipódromo de Ascot: Ciao 90’s. Ya tenía sombrero: «O meu era branco todos os días». Le pregunto si le invitaron a la boda de hoy: «Non fun tan afortunado como para iso, non, non». Y sonríe.

FOTO: PEPA LOSADA

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