«Yo no soy un poeta, soy una persona que escribe cosas»

«El poeta que conquistó un país entero en menos de diez minutos», como dice su libro, revive la final de «Got Talent» con emoción a pesar de haberse olvidado de la mitad del poema de la victoria: «Me quedé en blanco. Es imposible que un hijo no se dé cuenta de la presencia de su madre»


Lo primero que le confesó César Brandon a su madre después de más de un año sin verla fue el error que acababa de cometer sobre el escenario de Got Talent. Al soltarse de sus brazos, todavía en shock porque su asistencia al programa era una sorpresa, su mirada seguía yéndose inevitablemente hacia ella. «La miraba todo el rato porque estaba viendo ese ‘no pasa nada, no pasa nada’ en sus ojos», recuerda el flamante ganador. Tiene 24 años, pero lleva toda su vida soñando con su libro, escribiendo poesías que no entienden de métrica y que solo responden a una norma: «Ser sincero conmigo mismo». Ya en España, donde se graduó en Trabajo Social gracias a una beca que le trajo de Guinea Ecuatorial, se lanzó. Espasa acaba de recoger todas sus historias y de hacer su sueño realidad en Las almas de Brandon.

-¡Enhorabuena!

-Gracias, estoy muy, muy contento.

-¿Qué se te pasó por la cabeza cuando dijeron que tú eras el ganador?

-Pues en principio estaba completamente en blanco, era como si no estuviese escuchando nada, y no fue hasta un día y medio después cuando empecé a darme cuenta de que había ganado el programa.

-Lo ganaste por la forma en que recitas tus poemas, como si estuvieses dando el alma en cada verso.

-No es algo que controle, por eso siempre que recito algún poema es diferente cada vez, y depende también del momento, de la situación... Pero sí, ya que son relatos que están basados en cosas reales o en problemas sociales que de verdad me importan, la emoción está ahí y es algo que no se puede evitar.

-¿Qué te pasó con tu último poema, «Mamá», que se te olvidó la mitad del texto en cuanto viste a tu madre?

-Sí, sí, pasó eso con el último relato. Yo ya tenía controlado todo lo que son las cámaras, el escenario y dónde está el público. Entonces, claro, salgo ahí delante y lo primero que hago es que la veo, y ya me quedo completamente en blanco. Pero bueno, consigo juntar algunos textos, improvisar un poquito y sacarlo adelante. Es que mi madre nunca me había visto recitar, nunca lo había hecho delante de ella, el relato era para ella...

-Y se te juntó todo. ¡La que te liaron en el programa!

-Pues sí, ja, ja.

-¿Cómo la viste tan rápido? ¿Sentiste que estaba ahí o fue una casualidad?

-No fue casualidad, estaba sentada muy cerca. Creo que intentaron disimularla entre el público, pero es que es imposible que un hijo no se dé cuenta de la presencia de su madre.

-En ese último relato, «Mamá», jugaste con las opciones predeterminadas del Word 2016 y dijiste que a tu madre la quieres a doble espacio y a Times New Roman. ¿Por qué?

-Sí, de hecho es una de las partes que quizás no se entendió mucho porque hay que coger el principio y después una de las partes que no pude decir en el poema, que es la parte de que por más veces que la tumben, ella siente que la cursiva se sigue viendo hermosa, y por eso dije la parte final de quererla recta.

-Cuando te dejaron ir a abrazarla estabas como contenido, y eso que llevabas año y pico sin verla. Era como si no fueses capaz de expresar lo que sentías.

-Definitivamente, era eso. Y ella lo sabía. Ya después cuando hablamos rompí todas las emociones que tenía, pero en ese momento sabía que estaban ahí todas las cámaras y estaba aguantando muchas cosas.

-Pero después no podías dejar de mirarla, hasta te costaba mirar al jurado.

-Sí, sí, es que es eso. Primero que ella estaba ahí, y segundo, lo que le digo nada más acabar el poema, lo de que se me ha olvidado. Y ella me contesta ‘no pasa nada’. Le estoy mirando a ella todo el rato porque estoy recordando ese ‘no pasa nada, no pasa nada’ en sus ojos.

-Ella te enseñó que hay que pedir disculpas, dar las gracias y decir por favor.

-Sí, claro, eso fue una de las enseñanzas básicas que me transmitió mi madre, una mujer humilde. Para mí, al fin y al cabo, la vida se resume así. Si eres capaz de dar las gracias, de disculparte y de pedir por favor las cosas tienes ganada esta pequeña existencia.

-Te emocionaste sobre el escenario varias veces, pero sobre todo después de que Risto te entregase tu primer libro. ¿No te lo esperabas?

-La verdad es que no, ya sabía que había estado en contacto con Espasa, que iban a sacar el libro, pero no sabía la historia que había detrás, la parte de Risto. El libro tenía que haberlo recibido hace semanas y no lo tenía. Para mí las cosas no son reales hasta que no las veo, y el ver el libro ahí lo hizo real.

-Contigo Risto fue bueno, ¿no?

-Eso dicen. No lo sé, no sé si fue bueno o no fue bueno, pero lo que sí sé es que fue sincero consigo mismo, con lo que sintió, y eso es lo más importante para mí.

-¿Cómo definirías tu forma de escribir poesía? Da la sensación de que es muy libre, no atiende demasiado a la métrica ni se ajusta a nada en concreto.

-No. La forma de la escritura es como si fuese narrativa, pero al mismo tiempo poesía. La verdad es que no sigo ni una sola norma más que la norma de intentar ser sincero conmigo y con lo que quiero transmitir.

-Que ya es mucho.

-¡Ooooh! ¡Gracias!

-¿Cuánto tiempo llevas escribiendo? ¿Cómo empezaste?

-Empecé a escribir entre el 2012 y el 2013, pero pensando en hacerlo llevaba muchísimo más tiempo. Las historias las llevo creando desde que soy muy, muy pequeño, aunque como ponerme a escribir en serio e intentar tomar la carrera de escritor, desde el 2013 más o menos.

-Cuéntame tu historia. Llegas a España y...

-Llego a Ceuta porque salgo desde Guinea con una beca que nos ganamos después de participar en la selectividad y ahí es donde empieza todo, ja, ja. No hay mucho secreto en eso. Estudié el grado de Educación Social allí y ahora estoy acabando el máster en Investigación e Innovación Educativa en Ciudad Real.

-Estás desempleado, pero «Got Talent» te ha dado un impulso para ganarte la vida con esto.

-Espero vivir de esto, ojalá. Bueno, más que decir ojalá espero trabajar para que sea así, para poder vivir de esto.

-Tu libro te presenta como «el poeta que conquistó un país entero en menos de tres minutos».

-Sí, ja ja.

-¿Y qué dices ante eso?

-Pues no lo sé, porque en principio a mí mismo no me defino como poeta, pero no sé. Creo que es un poco real, porque pasó eso. Lo noto cuando salgo a la calle en el cariño de la gente que ha visto el programa, o en las firmas. Pero no creo que haya sido en menos de tres minutos. Creo que ha sido en tres minutos y en los años que llevo detrás también.

-No te defines como poeta. ¿Cómo te defines entonces?

-Como una persona que escribe cosas, ¡ja, ja! Es raro, pero es así.

-He leído por ahí que te encantaría cantar con Cepeda.

-Son tuits que nos hemos mandado el uno al otro, pero yo no sé cantar, no tengo voz. Yo escribo y recito, y él sí que canta, así que nos mandamos unos cuantos tuits y se creó el revuelo, aunque no hay nada. Pero claro que me gustaría.

-¿Y cómo te gustaría que continuase esto? Creo que te encantaría hacer el piloto de alguna serie o el guion de una película.

-Yo me veo escribiendo de todo, teatro, cine, series... Para mí llevar mi carrera a eso sería llegar adonde quiero llegar.

-A ti no te impone nada, ni siquiera el formato.

-Exactamente, el formato no importa. Yo lo que quiero es seguir escribiendo.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

«Yo no soy un poeta, soy una persona que escribe cosas»