Berto Romero: «¿Ser padre? Espérate que te atropellen y si solo es una patada... mejor»

Dice que en esto de la paternidad hay mucho postureo. Quizás porque lleva muchas noches en vela, no se cree demasiado a los padres cuando le dicen: «Pues mi hijo duerme toda la noche». Otra de las cosas que más le flipan de ser padre es como todo el mundo te juzga. Lo sabe bien: tiene tres.


Tiene experiencia de sobra para hablar de paternidad, sin embargo, dice que el guion de Mira lo que has hecho tiene mucho de ficción. La serie de Movistar está conquistando al público, especialmente a los que son padres, porque es imposible no sentirse identificado con alguna de las situaciones que presentan: noches sin dormir, grupos de WhatsApp... Berto Romero (Cardona, 1974) asegura que no pretende convertirse en colaborador de una tertulia de padres, ni mostrar su faceta en este sentido, sino poner sobre la mesa a lo que se enfrenta una pareja cuando tiene un hijo.

-Estás triunfando como padre. En la ficción por lo menos.

-La verdad que sí, estoy muy contento, la serie ha funcionado muy bien, ha gustado mucho. Qué quieres que te diga, estoy muy orgulloso, es un proyecto en el que hemos puesto mucho cariño y esto no siempre se corresponde con cómo acaba funcionando.

-Hay escenas que dices: «Tal cual».

-Es muy bonito que esté pasando eso, porque gran parte de los comentarios que me llegan van en ese sentido: «Esto me ha pasado tal cual o esto lo he vivido exactamente así». Esto solo ocurre cuando no intentas hacerlo, cuando intentas hablar de tu propia experiencia o de algo íntimo. Entonces se convierte en algo universal y te das cuenta de que a todo el mundo le ha pasado algo parecido, y es guay cuando pasa algo así.

-No hay solución, a pesar de que pasa en todas las casas.

-La cuestión no está en encontrar la solución, está en identificar lo que pasa, los problemas. Lo interesante es que no sepas cómo se hacen las cosas, que por otra parte es lo lógico, porque criar a un niño es muy difícil. No solo criar a un niño, la serie también habla de hacerse mayor, que es muy jodido, por eso nunca va a haber respuestas ni soluciones, porque tampoco es un problema.

-Me refería a cuando lloran, no duermen...

-No hay cuórum absoluto en eso. Es una de las cosas que más me fascina, que vivimos en una época en la que nos parece que hay un libro de instrucciones para todo. Nos da la sensación de que todo está estudiado, reglamentado, y en esto que es una de las cosas más básicas, no hay cuórum. Estamos sumergidos en la niebla.

-En esto de los padres ¿hay un poco de postureo?

-Yo creo que sí. Pero te diré que como en todo. Hables con quien hables sobre cualquier tema siempre tiene la solución. «Esto es clarísimo, hay que enfocarlo así, así y se acabó el problema». Ya, las narices, todos somos entrenadores de fútbol sin tener ni idea de cómo salir al campo. Por ejemplo, nuestros niños no han dormido nunca, no sé que les pasa, duermen muy mal, la vivencia que tienes cuando un niño no duerme es muy distinta a cuando duerme. Mi visión tiene ese tinte pesadillesco de cuando no duermen. Es verdad que yo cuando me encuentro con padres que dicen: «No, pues el niño duerme perfecto», no puedo evitar pensar que me están engañando. También es porque yo me he quedado medio p´allá con este asunto. De nuevo no hay leyes.

-¿Crees que más de uno después de ver la serie se pensará lo de ser padre?

-Quien base su decisión de tener hijos en una serie de televisión, casi es mejor que no los tenga.

-Una frase muy recurrente es: «Esto no me lo habían contado».

-Sí, yo creo que está bien tener toda la información, que te cuenten un poquito todo, ¿no? Creo que es una mala jugada explicar que la maternidad y la paternidad son un camino de rosas, que es muy bonito, y que tienes a tu hijo agarrado en brazos frente a la hoguera mientras el viento ulula en el exterior.... porque no es verdad. Tampoco es tan heavy y tan intenso como aparece en nuestra serie, seguramente, porque es una serie de ficción y la parte bonita no hemos querido enseñarla porque ya se ha visto. A mí no me gusta dar consejos, pero si alguien me lo pide, siempre digo lo mismo: «Espérate que te va a atropellar un camión y luego si lo único que recibes es una patada en la entre pierna pues mejor será para ti». Pero estate preparado para cualquier cosa: para no dormir, para estar agotado, para poner a tu pareja en una situación de muchísima tensión...

-Dicen que del primero al segundo apenas hay diferencia, pero en tu caso te vinieron dos de golpe.

-Sí, yo tuve gemelos la segunda vez, fue una experiencia interesante.

-Cuatro manos para tres criaturas...

-Sí, pero yo tampoco tengo muchas ganas de hablar de paternidad, ya lo he hecho a través de la serie, además es una cosa bastante privada. Lo que se ve en la serie es una mezcla de experiencia y de ficción, pero no es para nada un retrato exacto de mi experiencia, ni tengo ganas de convertirme en un tertuliano sobre paternidad, porque no tengo verdades absolutas. Además mi vida privada con mis hijos es mi vida privada con mis hijos. Pero obviamente cuatro manos tienen que dar para tres, para cinco y para siete. Es que no hay otra. Cuando nos quedamos embarazados de los gemelos, se lo comenté a un padre de la guardería, se puso tan nervioso cuando le di la noticia que me dijo: «¿Qué vais a hacer?». Le dije: «Nada, es que no se puede hacer nada. No puedes pedir que sacrifiquen a uno, vamos a tenerlos y ya está».

-Es muy importante la comprensión entre la pareja, como se ve en la serie ¿no?

-Queríamos enseñar a un pareja sólida, que se quiere y no tiene problemas. A mí me parece más interesante y menos explicado una pareja sólida que el problema que tienen es que han tenido un hijo y se les ha puesto toda la presión encima. Berto y Sandra son un poco el mismo personaje, que se enfrenta a los mismos problemas desde aproximaciones diferentes, pero se complementan mucho. Eso es guay, porque a veces a uno le da como vergüenza explicar historias de amor que funcionan.

-¿Tantas noches sin dormir te permitieron darle vueltas a este proyecto?

-La verdad es que no nació de mí, ha venido siempre motivado por terceros y yo me he ido enganchando. Empezó con un libro que escribieron unos guionistas de Buenafuente, Padre, el último mono, que es un manual de paternidad. Me pidieron hacer el prólogo y me impliqué bastante. A partir de ahí a un productor de El Terrat se le ocurrió hacer la serie. El proyecto tomó forma, pero yo estaba medio al margen. Al final me fui metiendo poco a poco y me impliqué tanto, que lo convertí en algo muy personal.

-Hay situaciones de toda la vida y otras muy de hoy, como los grupos de WhatsApp.

-Sí, pero aunque nos parezca que son muy modernas siguen siendo las mismas de siempre. El grupo de WhatsApp es el corrillo de madres de antes. La presión era la misma. Porque seguramente nuestras madres tenían a la suegra metida en casa continuamente ordenándoles las cosas. Es un reflejo adaptado a nuestro tiempo de la presión social, que es muy interesante. Una de las cosas que más me flipan de ser padre es cómo se te echa todo el mundo encima. Todo el mundo te juzga. A mí me ha pasado, yo tengo tres hijos, tres grupos de WhatsApp en marcha, todavía tengo el de la guardería, que a veces también quieren quedar... Seis o siete grupos con cientos de personas que a veces dan un problema, porque uno se ha equivocado, porque escribe algo inadecuado o por lo que sea. Escribimos el capítulo de los grupos de WhatsApp con algo inventado y no me había pasado algo parecido, pero se estrenó la serie y me pasa algo parecido con un padre que metió la pata hasta el fondo, porque puso una foto muy inadecuada.

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