Miriam de «OT»: «En mi cabeza tenía claro que Alfred quedaría de tercero»

La gallega prepara su nuevo trabajo inmersa en la gira de «OT» con la que están recorriendo toda España. «Es una época complicada para centrarse, pero a veces cojo el móvil y escribo». Como firmará también uno de los temas de «Vis a Vis» de la tercera temporada

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Sorprendió a todos con su tercer puesto en Operación Triunfo. Pero no por inesperado fue desmerecido. En su paso por la academia, Miriam Rodríguez (Pontedeume, 1996) se ganó los calificativos de la alumna perfecta. Nunca estuvo en la cuerda floja, y cuando peligró sus compañeros la rescataron. Su garra y su fuerza sobre el escenario la acercan a Malú, una artista a la que admira y que es un referente para ella de cara a su nuevo disco. Ya se ha puesto con él, y aunque es una etapa complicada para concentrarse, algo ya ha escrito en su móvil. Como su destino: a los 3 años empezó a cantar, a los 12 daba sus primeros conciertos y la primera vez que se presentó a OT, el único programa en el que quería concursar, llegó a la final.

-Increíble el recibimiento en tu tierra.

-Sí. No me lo esperaba.

-¿Alguien que te sorprendiera?

-Bueno, mucha gente de Pontedeume, que en mi mente no me hubiera esperado. En el Ayuntamiento en Pontedeume también tuve una gran acogida, la gente estuvo muy bien conmigo, fue un gustazo.

-¿Has podido pasear como antes?

-Por el pueblo no paseé mucho, un día o dos, no te creas que salí mucho de casa, pero las veces que salí sin problema ninguno.

-Has estado unos días de perfil bajo. ¿Era una necesidad?

-Fue algo circunstancial, pero también me ha ayudado a estabilizarme. Aproveché para relajarme, porque no había podido hacerlo. La primera semana que volví casi no tuve tiempo ni de deshacer la maleta, pero ahora hasta he tenido tiempo para empezar a componer.

-¿Qué es lo primero que has hecho al llegar a casa?

-Me fui a dar una vuelta, estaba todo nevado, pero me aireé y me relajé al aire libre para no tener esa sensación de presión o de estar encerrado, que me hacía mucha falta.

-No te imaginabas quedar de tercera. Fue toda una sorpresa, como si le «robaras» el tercer puesto a Alfred.

-Es el pensamiento de mucha gente, pero yo no considero que le haya robado el puesto a nadie. Creo que si llegué ahí es porque el público me posicionó ahí por mi trabajo, mi constancia y la valoración del trabajo. Es verdad que yo no me lo esperaba y que en mi cabeza tenía claro que iba a ser Alfred, pero el público hizo que fuese así, y el jurado decidió que yo tenía que estar al mismo tiempo que Alfred en la final. Es algo que se comentó pero nunca le di importancia porque creo que no la tiene que tener.

-Noemí decía de ti que eras la alumna perfecta, lo cierto es que nunca fallaste, nunca estuviste en la cuerda floja. ¿Tú te sentías fuerte?

-No, no es que me viese fuerte, me veía que tenía que trabajar mucho y ser constante, no flojear porque el nivel era muy alto y el estar en una academia de alto rendimiento requiere que tengas que estar al 100 % cada lunes. Todas las semanas te presentabas a un examen en donde aprobabas o no. Tuve la suerte de no estar nunca nominada, y que las veces que me propusieron para abandonar la academia mis compañeros me salvaron, y esto también me reforzó para seguir currando y tomármelo con más seriedad si cabe. Son circunstancias, estás en un programa de televisión donde sabes que tanto puedes llegar a la final como te puedes ir antes, independientemente de si eres más fuerte o no. Sí me considero una persona fuerte, pero también creo que el nivel de los 16 era muy alto, y me podía haber ido mucho antes.

-Eras una de las mejores en coreografía. ¿Te gusta bailar fuera del escenario?

-Hacía una temporada larga que no bailaba. Pero intermitentemente a lo largo de mi vida intenté tomar clases de baile y de muchos estilos para complementarme, y cuando estuve en Arte Dramático también teníamos baile. Es algo que me gusta mucho y lo vivo un montón, no me pude dedicar profesionalmente porque no nos podemos dedicar a todo y es muy complicado compaginarlo, pero lo tengo como un complemento que suma a nivel de presencia escénica encima de un escenario. No me gustaría dejarlo de lado, cuando me vuelva a estabilizar después de la gira, me gustaría seguir con ello. Pero también con la técnica vocal, en definitiva con el proceso de aprendizaje, porque creo que nunca se debe dejar de lado.

-¡Cuánta exigencia!

-Creo que para conseguir las cosas o te exiges a ti mismo o tienes mucha suerte, y no sé hasta qué punto, o es complicado. Además es un ámbito en el que hay mucha gente que se quiere dedicar a lo mismo que tú, el nivel es alto y si quieres hacerte un hueco, si no trabajas o te exiges a ti misma no creo que seas capaz.

-¿Por qué llorabas al terminar las galas? ¿Era una forma de liberar tensión?

-Sí, íbamos a la gala con mucha presión porque no sabíamos lo que iba a pasar. Era un poco eso, la incertidumbre, los nervios acumulados, encima durante una etapa del programa yo tuve laringitis y se me colapsó un poco todo porque son muchas cosas, los nervios, estás encerrado, incomunicado, y cada lunes tienes que estar al cien por cien.

-Esa garra, esa fuerza que le pones encima del escenario ¿nunca se te ha vuelto en contra?

-No, yo creo que todo lo contrario. El estar seguro al subir a un escenario no quiere decir que te vaya a salir bien, pero una tiene que creer en sí misma y apostar por lo que hace, a veces saldrá bien y otras no tanto. Siempre hay que intentar hacer las cosas bien aunque luego salgan regular. Nunca se me vino en contra, es verdad que a veces me puse más nerviosa o menos, pero siempre intento evadirme de los nervios, aunque puedan jugar malas pasadas.

-Te identificas mucho con Malú, ¿por qué?

-Precisamente por eso que dices de la garra y de la fuerza encima del escenario. Me identifico con ella a nivel artístico, es una persona a la que admiro como artista, yo personalmente no la conozco de nada y no sé cómo es ella. Pero me gusta cómo trabaja, cómo se defiende en un escenario, su fuerza, su seguridad, cómo pisa el escenario, cómo interpreta y cómo vive sus canciones. Además de que estilísticamente es una persona con la que me identifico muchísimo.

-Pensando el nuevo disco, ¿la tendrás en mente?

-Sí claro, es uno de mis referentes. Igual que Pink o Vanesa Martín.

-Me decías que habías empezado a componer. ¿Cómo lo llevas?

-Bien, es verdad que es una época complicada para centrarse o encontrar un momento de calma y tranquilidad para pensar. Pero yo creo que siempre salen cosas, incluso cuando estás haciendo algo, yo a veces cojo el móvil y escribo ideas que se me vienen a la cabeza y luego las ordeno. Esto es un trabajo constante, una carrera de fondo que no hay que dejar de trabajar y no hay que relajarse.

-¿Siempre quisiste cantar?

-Tengo una foto con tres años cantando en el festival de mi colegio. Siempre tuve claro que quería estudiar Arte Dramático y me quería dedicar a la música. Desde los 6 años toco la guitarra, a los 12 hacía conciertos sola en los bares, pequeños, pero conciertos.

-¿Recuerdas el primer «OT»?

-Tenía 3 años para cumplir 4. Me acuerdo de pocas cosas, pero tengo grabada una imagen del día que se fue Álex. Yo les decía a mis padres que quería ir a ese programa, no a otros. De hecho, cuando se terminó me llevé un disgusto importante y antes de saber que volvería, me hicisteis una entrevista donde ya os dije que el único programa de televisión al que me presentaría sería OT.

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