Aitor Luna: «No mataría por encontrar al amor de mi vida»

Sincero como pocos, Aitor se muestra cada vez menos conforme con el engranaje y la «dictadura de los seguidores». Luchador y cabezón, estrenó ayer «El Aviso» y está pendiente de la emisión de «La catedral del mar». «A mí me cuesta mucho mentir», dice.


Las lentejas son, confiesa Aitor Luna, su primer imprescindible. Por detrás, pero muy de cerca, le siguen las series, la música y, por supuesto, su moto. La misma sobre la que casi se mata hace unos años, pero de la que no se baja. De su perseverancia y de su esfuerzo no solo ha salido su carrera, sino también la de su hermano, Yon González: «Es un buenazo, ¿sabes? Es todo corazón», dice.

-«El Aviso» está ahí. ¿Cuál es tu papel en esta historia?

-Sí, eso parece, a ver qué pasa con el estreno. Mi personaje es el hermano del amigo de Raúl Arévalo, que es el prota, y es por donde comienza el conflicto. Disparan en una gasolinera a Sergio Mur, que hace de mi hermano, y ahí comienza todo. De alguna manera apoyo un poco la trama de la búsqueda de Raúl y toda esta intriga.

-Supongo que te lo habrán dicho muchas veces, pero te pareces muchísimo a tu hermano hablando.

-Bueno, en realidad es un poco al revés, pero sí, ja, ja.

-En la peli el niño recibe una nota que anuncia su muerte.

-Eso es, como dice el título de la peli, El Aviso, en un aviso de que puede que algún día en algún sitio muera. La trama tampoco se puede contar mucho, pero todo es un misterio.

-¿Has recibido algún aviso así chungo, algún anónimo?

-No, el Twitter no lo uso nada.

-No te gusta nada el tema de las redes sociales...

-Al final se ha convertido, sobre todo Instagram, en una nueva dictadura. En los cástings, ven a gente conocida y no tan conocida que tiene igual 20.000 seguidores en Instagram, y de repente dicen: «Pues nos vale». Pero a mí todo eso me cuesta, voy poco a poco. Ahora estoy intentando darme de baja de Twitter, vacié todo y dije: «Pues a ver si me echan ellos», porque yo no soy capaz. Lo dejé todo vacío, y a ver qué pasa.

-La tuya es una carrera de largo recorrido. Has luchado por esto siempre, desde el principio y desde abajo.

-Sí, la verdad es que sí. Ahora a ver si la cosa cambia, porque como he dicho antes, esto funciona con nuevas maneras. Así que ahí estamos, seguimos ubicándonos y peleando otra vez.

-«Los hombres de Paco» marcaron un antes y un después, «Gran Reserva» otro... ¿y ahora? ¿Qué esperas?

-La verdad es que lo he hablado con mi representante también, y es que no espero nada ¡ja, ja! Por salud mental. Es como lo de los cástings, que digo: cásting hecho, cásting olvidado, porque si no al final no vives. Y yo, desgraciadamente, no he tenido tanta fortuna. Llegó Alatriste, que fue una maravilla hacerlo pero fue una pena el resultado. Así que no espero nada y me quedo con todo lo que disfruté con mis compañeros. Sí me gustaría pasar página, y que sea lo que tenga que ser.

-Tu hermano siempre dice que realmente el que se merece toda la visibilidad que tiene él eres tú, que eres el que le introdujo en todo esto.

-Mi hermano es que es un buenazo, ¿sabes? Es que es todo corazón, supergeneroso. Como al final todo depende un poco del aire, que no está en manos de uno... es muy surrealista. Por eso conviene quedarse con el proceso, la emoción. Y luego el resultado puede ser más dulce o más amargo, que espero que sea dulce, por favor... porque ya está bien ¡ja, ja!

-¿Y qué pasa con «La catedral del mar»? ¿Se estrenará pronto?

-Yo creo que ya este semestre la pondrán, pero no lo tengo confirmado. Como también está Netflix por el medio no sé si será mayo, septiembre... pero lo tendrán que estrenar en Antena 3 antes. Si no sería ya año y medio desde el rodaje... pero es lo que hay. Tengo muchas ganas de verla ya.

-Creo que siempre necesitas tener cerca tus series, tu moto, tus lentejas y tus auriculares. ¿Es así, por ese orden?

-Ja, ja, ja. Pues la verdad es que las lentejas sí, es la primera en la lista ¡ja, ja! Las series me gustan. La moto cada vez me gusta más, disfruto mogollón con ella, pero también cada vez que oyes algo o pasa algo me dan más ganas de venderla, ¿sabes? Y es que desgraciadamente pasan cosas como la que me pasó a mí en el 2010, que casi me matan con la moto. El auricular también lo llevo, pero ahora voy mucho con el altavoz portátil, porque la música es importante para mí.

-Bueno, pero a pesar del susto que te llevaste te volviste a subir a ella y ahí sigues. ¿Eres más luchador o cabezón?

-Pues las dos cosas, ja, ja. Más la segunda, lo que pasa que la segunda conlleva la primera, porque cabezonería, mucha. Para estar en esta profesión hace falta mucha lucha.

-¿Y qué no soportas?

-La falta de escucha, que noto que hay cada día más. Eso no lo soporto, y tanta doble moral y tanta hipocresía. Estamos jodidos con el individualismo que vivimos hoy en día. A mí me cuesta mucho mentir.

-Eres un romántico, no te identificas con esta época.

-Pues no lo sé, podría ser...

-¿Y tu mayor deseo? ¿Encontrar al amor de tu vida?

-Bueno, eso así lo dije, sí, pero tampoco mataría por encontrar al amor de mi vida. Es difícil, pero no creo que haya que agobiarse si no nos llega. Que al final todos estamos ahí como: «Tengo que encontrar a la persona...». Y hay para todos. Si llega, llega, y si no... pues a vivir a gusto y tranquilo.

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