El móvil ya no se pone en la oreja

¿Y ESTO ES BUENO O MALO? Como diría Pau, «depende». Porque el contexto es fundamental para dar una respuesta. Lo cierto es que es una realidad, y esta imagen cada vez se ve más por la calle y en la tele. Nicole Kidman and company apuestan por esta tendencia. Solo hay que ver «Big Little Lies». Por esto y por algo más.

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Escucha bien lo que te voy a contar. Y me da lo mismo dónde pongas el móvil, si en la oreja o en la mano, pero es importante que sepas que si eres el que da el mensaje la mano gana fuerza.

Cada vez se ve a más gente por la calle con el teléfono delante de la boca, una imagen que puede parecer un poco pija, a priori, pero que no siempre responde a una cuestión de postureo. Recientemente WhatsApp actualizó una función que transcribe el audio, por lo que de esta manera no tienes que estar tecleando sin parar, porque, reconócelo, escribes tanto como hablas. Gracias a este nuevo servicio, basta con que tengas muy claro lo que quieras decir para que se lo cuentes al microfóno. ¿Cuál es el problema de no tenerlo claro? Que WhatsApp es muy sensible, y si tartamudeas o rectificas sobre la marcha, a él le da lo mismo porque se queda con todo. Un consejo de usuaria, si eliges esta opción también es recomendable que partas el mensaje, y vayas enviando poco a poco, porque de lo contrario con el parrafazo que te has largado, y en vista de que este lápiz automático no pone comas ni puntos, puedes llevar a equívoco al destinatario.

Si eres de los que graba audios no te queda otra que poner el móvil delante de la boca, por una cuestión de sonido. Sobre todo si estás en espacios abiertos. Y ya rizando el rizo, aunque es lo último que se está viendo por la calle, es ir hablando en esta postura, sabiendo que al otro también se le está escuchando. Este precisamente es uno de los inconvenientes que Mar Castro, experta en comunicación, le ve al asunto. «Es una manera más invasiva, llamamos más la atención, porque nos está mirando todo el mundo si lo hacemos por la calle, y perdemos privacidad, porque estamos dando información a los que están alrededor. Esas son las pegas que le veo», asegura.

Recomienda solamente hablar de esta manera cuando el contexto es informal, y evitar aquellas situaciones donde no proceda, por ejemplo, una reunión de trabajo. Ahí un mensaje escrito no molesta a nadie, sin embargo, que abras la boca sí (y mucho). Incluso puede rozar la falta de respeto. Castro invita a ponerse el móvil delante siempre y cuando se den las condiciones oportunas. Por ejemplo, en casa. Como Nicole Kidman en Big Little Lies. En realidad cualquiera de las protagonistas de la serie es la de opción mano. O incluso mesa. Porque mientras es fácil imaginar a nuestras madres (o padres) batiendo huevos y haciendo equilibrios para sujetar el móvil con la cabeza pegada al hombro, Nicole and company lo apoyan en la repisa de la cocina con el altavoz puesto. A la vista está que la manera de relacionarnos está cambiando. «Sí. Si antes el teléfono era una extensión más de nuestro cuerpo, ahora con más razón. Sin él, muchas veces como que nos cuesta relacionarnos», matiza Mar.

Más allá de valorar si está bien o mal, hay que mirar si es oportuno, porque no todo es válido en todo momento. Pero más allá de esto, todo lo que sea facilitarnos la vida, siempre es bienvenido.

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