Las mejores frases tienen abuela

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JOSE MANUEL CASAL

LA REAL ACADEMIA de la vida les debe un sillón. Va por los abuelos que le dan a la lengua a su manera para entendernos mejor. Por los que comen «mondarinas», usan «pantalón piquillo», tienen mesas de «fornica» o van al gym a hacer «Nairobi» y mantenerse en forma en todo el mundo mundial. La abuelengua sabe que alimenta, no es «pataca minuta».

10 mar 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

En lo de darle a la lengua con gracia, la edad es un grado. Cumplimos años y somos más como somos, más yo lo digo y a mi «pis», más libres para derrapar con gusto al hablar. Aparquemos los coches y las cochas, los conos y las conas políticas, para celebrar el patrimonio universal de la lengua abueril. Tan buena que le crecen los nietos. Los que crecimos comiendo «mondarinas», bistés, «espadetes» y, de merienda, «pitufís»; los que nos mondamos con el «Francamente querida, me importa un bledo» de «Cargable» en Lo que el viento se llevó («el bolsillo me dolió y el culo se cansó», decían en los cines de aquí) sabemos que el tuit que ha generado el «gran diccionario de la abuela» no es «pataca minuta». El genio de la lámpara salió a lo grande por un post de la periodista Noemí López Trujillo: «Mi abuela llama Nairobi al aeróbic y el mundo me parece algo mejor». ¡Anda, y a mí! Puestos a hacer ejercicio, que cuente de aquí a Kenia, que bien merece una mayúscula mundial ir al gym a correr contra la edad. Ese Nairobi aliado en la lucha por el tono muscular fue el palo que rompió la piñata infinita de las joyas del lenguaje de los sénior.

Como nieta que soy de Horentina y Esther (que fueron Dorinda y Estérea por dictamen popular) me niego a comulgar con esos pluscuamperfectos que pronuncian «Maraia Carí». Prefiero la música familiar de mi compañera Mónica, a la que su abuela, dice, llamó Armónica «ata que morreu».

«Hai que ir morrendo» era una de las máximas vitales de mi abuela materna. Y esto me lleva directa a las «aguas terminales» que toman los abuelos que se salen de lo termal. Ríete tú de ese spa, promete descanso eterno.