Sara Casasnovas: «Este es mi momento de lucha, renovación y resurgimiento»

La actriz ourensana asegura estar inmersa en un máster de cine y vida. Después de ocho años de oscuridad, el arte le está recompensando. El causante de esta plenitud es su cortometraje «Escarabana», con gran aceptación en todo tipo de festivales.

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Sara Casasnovas (Ourense, 1984) es una de esas personas que paladea las palabras cuando habla, como si estuviese reflexionando sobre el texto de su próximo proyecto. Siempre le acompaña la sonrisa. La misma que lució con alivio cuando hace menos de un año se plantó ante la prensa para contar su verdad. Todo lo que había vivido y sufrido. «Soy afortunada. He vencido. Vencer es ver a los míos celebrar la victoria». Así resumía por primera vez ocho años de oscuridad. Una eternidad que empezó cuando el 7 de junio del 2009 el alemán Arndt Meyer le disparó con una ballesta a su salida del Teatro Reina Victoria de Madrid. Con esa rueda de prensa, empezaba su nueva etapa después de que su agresor fuese deportado. En aquel momento ya decía que estaba dispuesta «a seguir trabajando, a seguir sonriendo y a seguir bailando». En esas está ocho meses después. Y no lo está haciendo nada mal. La recordada Mónica Triáns de Serramoura, Carol de A miña sogra e mais eu o Alicia Peña de Amar es para siempre es ahora la flamante directora del cortometraje Escarabana. Del terrorífico capítulo al que ha cerrado la puerta en las narices, no piensa volver a hablar.

-En esta nueva etapa, en este volver a empezar, ¿podrías decirnos en qué momento vital te encuentras?

-Lo definiría como un momento de lucha, de renovación y de resurgimiento. Estoy muy contenta por la buena acogida de Escarabana en los festivales que ha recorrido hasta el momento y los que están por llegar. También de lucha: la industria requiere estar en continua búsqueda de nuevos proyectos y oportunidades para continuar en primera línea.

-«El hambre, la bruma, la huida. Una pareja atrapada en la eternidad», desde luego «Escarabana» parece algo complejo, con muchísimos matices. A eso hay que sumarle que es tu primer proyecto como directora.

-Escarabana es la decisión de crear desde otro lugar asumiendo las riendas en la dirección, de mi ópera prima, que compagino con mi carrera como actriz. En este proyecto estoy tras la cámara, pero también delante de ella.

-Actriz y directora a la vez. ¿No es demasiado para una ópera prima? ¿Para una primera experiencia?

-A mí ambas facetas me parece que se complementan estupendamente. Cuantos más conocimientos de cada ámbito, mejor. Siempre suma. Tengo más herramientas para crear. Ser actriz y directora de la misma pieza es algo muy personal. Y el pilar es el equipo. La verdad es que la experiencia ha sido muy intensa, comprometida y de continuo aprendizaje. Me he implicado mucho, de forma intensa y total en cada detalle. La profesión, como la vida, siempre te ofrece nuevas miradas.

-En «Escarabana» compartes pantalla con Iván Marcos y Ana Oca, pero ¿ha sido el primer paso para descubrir que la dirección es ahora tu camino? ¿Podría quedar en un segundo plano tu carrera como actriz?

-La verdad es que me gustaría seguir compaginando ambas facetas, pero dando prioridad a la Sara Casasnovas actriz. De todas formas, como directora o actriz, mi grado de implicación siempre es el mismo. Este proyecto me ha enseñado que cada historia encuentra su camino para ser contada. Siempre he tenido la oportunidad de crearla desde el personaje, y ahora sumo la visión desde la perspectiva global. Lo más importante para un director es lo mismo que para un actor: saber escuchar y confiar en el proceso y en el equipo como compañeros de viaje.

-Este cortometraje empezó su vida en la Sección Oficial del Festival de Sitges, después llegó el Monster Fest de Australia, Donosti, Uppsala, Abycine, la reciente selección en Guanajuato o la nominación al Mestre Mateo. No sé si esto es mucho más de lo esperado. ¡Y con un corto!

-La verdad es que está siendo un máster completo de cine y vida. Ahora se consume y se realiza más cortometraje que nunca. El tamaño no determina la calidad. Otra cosa son los medios con los que uno cuenta, los apoyos o la industria. Pero sin duda los cortos muestran la buena salud de los cineastas en nuestro país, pero también fuera de nuestras fronteras. En este caso, estrenar en la Sección Oficial del Festival de Sitges fue muy especial. Todo un orgullo que la prensa hablase de mí como la única figura femenina que representa la selección española en esa sección.

-Una mujer puesta en valor, cuando en el cine estamos experimentando la auténtica revolución de las mujeres. ¿Cómo lo estás viviendo? ¿Compartes este auténtico «basta» global?

-El feminismo es un movimiento de liberación. Quien procura el sometimiento de la mujer pone en evidencia sus carencias. La femenina es una sensibilidad tan hermosa y necesaria como la masculina, y el entendimiento de los universos y las benditas diferencias que nos hacen iguales es una riqueza que tiene su reflejo también en el terreno artístico. En cuanto al abuso de poder y al acoso, es algo despreciable en cualquier caso y ámbito.

-Aquí ya sabes que siempre tiramos hacia la tierra. ¿Cuándo te volveremos a ver en Galicia? ¿Te apetecería regresar en este momento vital y profesional que estás disfrutando?

-Volver a casa siempre es algo que me apetece. Deseo tener proyectos en Galicia, como en cualquier otra parte.

-Llevas muchos años en Madrid. ¿Haces eso de coger la maleta y desintoxicarte en la «terriña». Con la distancia, ¿se valora más ese tiempo que se pasa en casa?

-La esencia de Galicia me va en el carácter, y por ello volver a mi tierra siempre es importante. Me permite mantener ese vínculo con mi raíz.

-En el 2013 llegaba a tu vida Alicia Peña, ese papel de «Amar en tiempos revueltos» que los fans de la serie siguen recordando. No sé si lo notas en tu día a día. ¿Te traslada la gente su cariño? ¿Es un personaje que te ha dejado huella?

-La verdad es que me sigue alegrando cómo el personaje de Alicia sigue siendo querido y reconocido tanto tiempo después. De hecho, mi compañero Carlos García (que interpretaba a Fernando) y yo volvimos a la serie por petición de la audiencia. Esas son circunstancias que te hacen estar muy agradecida.

-Entiendo que a lo largo de 15 años de carrera son varios los personajes y trabajos que se quedan anclados en el corazón. No necesariamente el más popular. ¿Puedes elegir alguno? ¿O no se acumulan de esa forma las experiencias?

-Es muy difícil quedarte solo con algo. Creo que cada proyecto en el que entras te enseña y te aporta. Si tuviese que destacar algún trabajo especial, quizás me quedaría con la gira de Electra, lo vivido en el Teatro Español de Madrid y, sobre todo, en Mérida. Interpretar el personaje de Julieta también me marcó profundamente. Una Julieta indómita, rebelde e independiente que me llevó al entendimiento del silencio y la muerte en la tragedia. Fue muy especial.

-¿Y ahora? ¿Qué es lo próximo? ¿En esta doble faceta de directora y actriz quién es la ganadora?

-Pues tengo varios proyectos en marcha. Ahora mismo estoy con A Xustiza pola man. Y la verdad es que otra vez dirijo e interpreto, en este caso, una mirada sobre Rosalía de Castro. Aquella escritora y poeta a la que, los mismos que la despreciaron, levantaron después un altar.

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