Jordi Cruz: «Me llevaría a mi cocina a Saúl Craviotto y a Silvia Abril»

Con su mirada felina y palabras tan afiladas como los cuchillos de los aspirantes a MasterChef, el cocinero más guapo de la tele no se corta a la hora de juzgar un plato. Sus juicios, un desafío del que todos quieren salir con nota, valen su peso en estrellas Michelin.


Nos encanta verle en la pantalla, poniendo nota y juicios de valor a los platos de los aspirantes a MasterChef. Pero Jordi Cruz (Manresa, 1978) que, con 24 años recibió su primera Michelin, dice que aunque el programa les ha permitido «acercar la cocina a muchísima gente» y, como persona, «ser más social», él donde se ve en un futuro es en la cocina. Y es que en noviembre del 2017, Cruz recibió su tercera estrella Michelin para su restaurante ABaC, el buque insignia del pequeño emporio gastronómico que capitanea en Barcelona. Para él la sorpresa fue mayúscula, a pesar del trabajo que hay detrás de un restaurante de su talla, y aún le cuesta imaginarse un día en la lista de los 50 mejores restaurantes del mundo.

-Estás que no paras. Acabamos de verte en «MasterChef Junior». ¿Te relaja más trabajar con niños?

-Tanto yo como el resto del equipo trabajamos igual y con la misma ilusión. Es verdad que, al tratarse de niños, es más divertido y tenemos menos presión. A los niños hay que enseñarles y están en edad de equivocarse. Además te sorprenden siempre en positivo.

-¿Cómo llevas cada temporada de «MasterChef»? ¿Te pueden los datos de audiencia?

-No, yo intento hacerlo siempre lo mejor posible. Me preocupo de lo que controlo, a partir de ahí intento no preocuparme. Es una satisfacción ver cómo, temporada tras temporada, la gente nos sigue apoyando con el mismo cariño del primer día.

-¿En qué te has aplicado este año para conseguir la tercera estrella Michelin?

-En lo mismo que en años anteriores. Siempre he intentado hacer las cosas lo mejor posible, mantener el equipo afilado y tener una oferta novedosa.

-¿Os disteis cuenta en ABaC de que un inspector había ido de incógnito a evaluaros?

-No, no nos dimos cuenta. Además, no me esperaba que nos la dieran. Yo pensaba que no darían tres estrellas en la misma ciudad dos años consecutivos. Estuvimos como siempre, atentos a dar un buen servicio, pero no a las inspecciones. Nosotros no sabemos cuántas visitas tenemos al año. A veces nos da la sensación de que pueden ser o puedes llegar a reconocer a algún inspector porque hace muchos años que estoy en la guía, pero siempre intentamos mantener el respeto a esa persona que es imparcial y que viene a hacer su trabajo.

-¿Cómo viste con 24 años la vida al recibir tu primera estrella?

-La vi con responsabilidad. Acababa de recibir un reconocimiento muy importante que me situaba en un mapa gastronómico, por lo que tendría que hacerlo muy bien, ya que a partir de ahí, de alguna manera, las cosas cambiaban. Ahora llevo las estrellas con la misma responsabilidad y entendiendo que no se puede bajar el listón en ningún momento, porque la gente viene a ABaC con muchas expectativas.

-¿Te ves en la lista de los 50 The Best?

-Ni me veo ni me dejo de ver. Yo creo un poquito más en la guía Michelin que en la 50 The Best porque entiendo cuáles son los baremos para juzgar. No entiendo cómo un equipo de personas puede tener tanto criterio para juzgar tantos restaurantes del mundo. No es nuestra máxima estar en esta lista. Nos encantaría y sería maravilloso, pero lo veo tan complicado…

-¿Qué es lo que te ayuda a no perder el norte?

-Tener los pies en el suelo aunque la cabeza la tenga en las nubes, si quieres, porque soy creativo. Hay que ser realista y dar a las cosas la importancia real que tienen sin dejarse llevar por tonterías.

-Cuentas que antes de «MasterChef» nunca te habían dicho «guapo». ¡No puede ser!

-Pues es verdad, es así. Es un hecho.

-¿De qué te privas para cuidarte y mantenerte en forma?

-Intento tener una dieta sana y hacer deporte cada dos días, no hay otra forma.

-Después del «Reto Men’s Health 2014», ¿a qué otros retos te has enfrentado?

-A todos los retos del trabajo y a hacerlos todos con excelencia, una tarea muy complicada. Y en medio de ese ajetreo, intentar tener una vida saludable, dormir cinco horas diarias…

-¿A cuál de los VIP de la edición «MasterChef Celebrity 2017» contratarías?

-Me llevaría, seguramente, a Saúl Craviotto (ganador de esta edición) o a Silvia Abril porque son los más tiquismiquis y ordenados. Los demás son muy divertidos pero un poquito más caóticos.

-¿Sueles echarte el freno a la hora de juzgar los platos?

-No echamos el freno. Tenemos un criterio diferente dependiendo de si estamos en MasterChef, MasterChef Celebrity o MasterChef Junior. Cada uno necesita un baremo de veredicto diferente e intento aplicarlo. Hay que tener en cuenta si son niños -que lo que quieren es aprender a cocinar-, si les estás enseñando la base profesional o si se quieren dedicar a este mundo, como los adultos de MasterChef.

-¿No se aplica nunca en la cocina esto de «menos es más» a la hora de juzgar a los demás?

-Si yo no puedo aplicar eso en mi restaurante, no puedo decírselo a un aspirante de MasterChef. El plató no es una cocina profesional, pero les enseña la base de cómo se trabaja en una. Además, los aspirantes quieren tener la exigencia que conlleva trabajar en una cocina profesional. El jurado tenemos que enseñarles, dar criterio, presión, hacer de clientes… Cuanta más información tengan con nuestra valoración, más aprenderán.

-¿Qué habría que cambiar en las altas cocinas?

-La cocina no tiene que cambiar, sino evolucionar, seguir su camino y no pretender inventar la pólvora en dos días. Esto es un maratón y no hay que pretender hacer grandes revoluciones. Las puede haber, pero son fruto del trabajo del día a día.

-Atempo es tu nuevo restaurante, y sigues publicando libros…

-He publicado dos libros de cocina de mis restaurantes, uno del Angle y otro del Ten’s, y ahora estamos intentando hacer el del ABaC para reflejar el trabajo de cada restaurante. Tenemos información que compartir. ¿De qué nos sirve guardada en un cajón? Me gusta difundir las cosas que hago y no mantenerlas en una libreta cerrada.

-¿Cuál de tus platos te gustaría que pasara a la historia?

-Cada plato tiene su gracia y también su historia. Y si dentro de cien años hay algún plato mío que se considera tradicional, será todo un placer. Pero tengo cariño a todos. Escoger uno sería como elegir entre uno de mis cocineros o uno de los niños de MasterChef Junior.

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