Hoy cenamos en el iglú

ESTO SÍ QUE ES CENAR BAJO LAS ESTRELLAS En Londres se puede cenar en miles de sitios diferentes, pero la nueva incorporación a la oferta de la ciudad es difícil de superar y no ha dejado a nadie indiferente: iglús transparentes a las orillas del Támesis. Con razón llevan varias semanas con el cartel de completo.


Una vista inmejorable y una oferta gastronómica a un precio razonable para la cartera del londinense o del turista que pone un pie en Londres. Con esta combinación, no es una gran sorpresa que los iglús de Snow Globes se hayan convertido en uno de los lugares más deseados y fotografiados en Londres de esta Navidad.

La vista es para quitar el sentido, entre dos de los puentes que cruzan el río Támesis y en pleno paseo del Southbank. Con su transparencia también permite contemplar las múltiples luces navideñas de la ciudad, en la que todo está iluminado pasadas las cuatro de la tarde, cuando ya empieza a oscurecer la mayor parte de los días.

Cada iglú acoge de seis a diez personas alrededor de una mesa redonda, en algunos casos son todos del mismo grupo de amigos o de la misma empresa, en otros casos no queda más remedio que compartir con desconocidos el deseado lugar. Para los que quieran tener el iglú solo para ellos, los organizadores no les quitan el capricho y piden como condición que el gasto mínimo de la reserva sea de 600 libras (unos 680 euros).

Para los que tienen miedo al frío, o incluso a la nieve londinense, mejor tirar de una de las mantas porque la calefacción no siempre cumple las expectativas. No es de extrañar que muchos comensales prefieran pasar la velada con el abrigo puesto a ritmo de jazz.

En el menú hay una selección de entrantes que incluye peras escalfadas, crema de limón, mermelada de ciruelas, cuajada de cabra ahumada, calabaza asada, remolacha en vinagre o avellanas tostadas. En el plato principal, una fondue alpina tradicional, acompañada de una selección de embutidos artesanales, patatas nuevas, pan y ensalada. Y en la selección de postres, creme brulée, condimentada con canela y nuez moscada.

Detrás del concepto está el chef londinense Jimmy García, que describe los iglús como «un trozo de los Alpes en Londres». Apodado como el rey de las pop-up, García reconoce que se inspiró en sus viajes de esquí y lo que implica tener que comer y beber a varios grados bajo cero.

Para Nochevieja hay un evento especial que garantiza un acceso único al increíble despliegue de los fuegos artificiales de Londres para recibir el año 2018, aunque a un precio más alto. Esa noche, reservar cada iglú cuesta 3.000 libras (unos 3.500 euros) si queremos alquilarlo al completo para diez personas, con un menú de cinco platos, cóctel de llegada, cerveza y vino toda la noche y champán a medianoche. Los que podrán disfrutarlo serán muy pocos, pero seguro que se emocionan por la mayoría.

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