Papá Noel, solo debes traer 4 regalos

QUE BRILLE LA ILUSIÓN Para evitar la fiebre del niño sobrerregalado, apunta: más no es mejor. Ojo también al chantaje del tipo «Si no te portas bien, no van a venir los Reyes». Más allá de los catálogos, hay juegos con diez utilidades, y sin pilas ni botones. La imaginación del niño es el motor.


Acelerar es fácil, lo difícil es plantarle cara con ganas a la inercia y echar el freno. La carta de un padre dando un toque al Ratón Pérez se ha hecho viral con razón: el roedor, en lugar de dejar una moneda bajo la almohada, se atrevió a soltar 100 euros por un diente. ¿No se nos está yendo de las manos?, plantea al ratón loco el padre cuerdo. ¿Pero de qué pasta creemos que es la ilusión? Me da a mí que al ratón Pérez, en algún caso, le está pillando el cargo el Tío Gilito. Y no. El arte del regalo, ese deseo de agradar que tan agradecido es con los pequeños, porque da el privilegio de asistir al espectáculo de su sorpresa, puede hacer descarrilar las mejores intenciones. Ante la inminente llegada real, por si el trineo se sale de pista o los zurrones aprietan, hay psicólogos que aconsejan aplicar la regla de los 4 regalos: uno que los niños deseen, uno para leer, uno que puedan llevar puesto y uno que realmente necesiten. ¿Razonable? «Más que como receta, la pauta está bien como actitud frente al exceso -advierte la psicóloga y entrenadora de padres en Disciplina Positiva Bibiana Infante-. Cuantas más cosas damos a un niño, más quiere. Hay que evitar al niño sobrerregalado, que no valora lo que tiene porque no tiene esa capacidad». «No existe un número mágico, pero un niño que tiene pocas cosas, las necesarias, sabe esperar antes de tener, valorar lo que tiene y siente más ilusión ante un regalo, por muy pequeño que sea», apunta Catherine L’Ecuyer, autora del bestseller Educar en el asombro.

Más no es mejor, pero a veces es difícil traer a los Reyes a un terreno moderado. Aunque solo sea por recuperar la ilusión de dar a cada regalo su tiempo, conviene intentar marcarse un slow life por Navidad. «Es importante la coherencia. No tiene sentido limitar los regalos a cuatro el día 6 solo en una casa, y no en las de los abuelos, o si el resto del año a los niños se les compra todo lo que quieren», dice María Soto, fundadora de Educa Bonito. Como L’Ecuyer y Bibiana Infante, da una pauta para guiar a los Reyes en la elección: cuanto menos botón, menos pilas y menos instrucciones, mejor. Que el motor sea la creatividad. «Un juguete que causa furor entre los niños pequeños es La Tabla Curva. Ofrece muchas posibilidades», apunta Soto.

Aunque es bueno que los niños pidan en su carta todos sus deseos, a ellos hay que hacerles ver, coinciden las tres expertas, que los Reyes deben tener en cuenta el criterio de los padres y además repartir entre todos los niños del mundo, y no tienen un presupuesto ilimitado.

Conviene ahorrarse el chantaje por Navidad, las frases del tipo: «Si no haces lo que te pido y te portas mal, ¡no van a venir los Reyes!». Yo en mi carta voy a pedir (entre otras tres cosas) aplicarme un poco el cuento.

1. Algo que necesiten: ¿Una mochila o un nuevo estuche para pinturas por qué no puede ser un acierto? Los Reyes son Magos también porque le ven el fondo a los deseos. «A veces lo que necesitan coincide con lo que quieren. No tienen por qué estar reñidos. Un ejemplo podrían ser unas botas de fútbol», plantea María Soto, fundadora de Educa Bonito, que recomienda poner el valor, sobre todo, en mantener esas tradiciones que invitan a compartir momentos. 

2. Algo que deseen: Los Reyes deben examinar la carta, leerla con criterio y elegir. «No hay juguetes neutros. Mejor una bicicleta, un juego de mesa, una caña de pesca o un kit de pintura que unos videojuegos violentos, unos tanques de guerra o un libro que habla», orienta la experta Catherine L’Ecuyer. En esta línea, María Soto y Bibiana Infante, entrenadoras en Disciplina Positiva, recomiendan juegos que estimulen la creatividad. Uno que pega fuerte, La Tabla Curva. «Si tiene 10 utilidades, es un buen juego», afirma María Soto.

3. Algo para leer: «Los catálogos de juguetes en mi casa pasan del buzón a la basura ?revela Catherine L’Ecuyer?. No hay como llevarles a una tienda de manualidades o a una librería para fomentar en ellos el gusto por la lectura y por las manualidades». De ahí saldrán buenas ideas de regalos para pedir. Los libros, mejor de papel. Un atlas, bienvenido. Una biografía en cuento o un libro de ciencia, también. Isadora Moon y «O gato Pete» pisan fuerte entre los peques. Entre los «teen» suena la autora Sally Green.

4. Algo para llevar puesto: Unos playeros, un jersey, un abrigo, una bufanda o los clásicos calcetines son un digno regalo de Papá Noel, Sus Majestades de Oriente o quien quiera que se acerque al hogar por Navidad... más si es difícil contener la avalancha juguetera. En plena fiebre ¡melopido!, conviene llevarse puesto el sentido común, al que apela la psicóloga Bibiana Infante.

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