Me llamo Lorenzo Lorenzo Lorenzo

YES lo ha encontrado. Vive en Burela y tiene mucho que contar.

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BURELA / LA VOZ

En ocasiones una se pregunta si no habrá una mano mágica meciendo el mundo. He de decir que llegué al primer protagonista de este reportaje de pura, pura casualidad, descubriendo por una amiga el nombre impreso en una esquela, en la parte de los familiares de un fallecido. Llegar a él tampoco fue tarea fácil, pero el destino hizo que justo cuando preparaba este reportaje de gente con apellidos más o menos peculiares y repetidos, apareciese Lorenzo Lorenzo Lorenzo. Hasta que logré escuchar su voz al otro lado del hilo telefónico tuve que contactar antes como mínimo con seis personas, entre ellas el propietario de la funeraria, por si aquello era un error de transcripción. Y no... ¡no lo era! ¡Aleluya!

POR EL SANTO

Aunque es originario de la zona de Verín, en Ourense, llegó a Burela en torno al año 1993. Era un mes de junio. La primera pregunta de la conversación es más que obvia. Es predecible. ¿De dónde viene que sea Lorenzo Lorenzo Lorenzo? «Nacín o día 1 de agosto e como o día 10 era San Lorenzo, meu padriño e meu pai acordáronse do santo e puxéronme Lorenzo. Realmente a min íanme chamar doutra forma. Íanme chamar Antonio. Despois de todo iso, miña avoa e miña nai botaron un mes chamándome Antonio porque inicialmente ía ser ese. Despois, elas enteráronse de que era Lorenzo e botaron un ano sen falarlle nin a meu padriño nin a meu pai. Daquela, practicamente os que poñían o nome ao neno eran o pai e o padriño. Se a cousa foiche gorda...!!», confiesa con una risa final. En el caso de los apellidos, «por parte de meu pai o apelido vén de España, e por parte de miña nai de Portugal, porque meu avó era de Portugal», señala.

Con nombre y apellidos iguales, iguales, tres veces repetidos, las anécdotas se suceden en la vida de Lorenzo Lorenzo Lorenzo: «No colexio chamáronme moitas veces ‘Lorenzo al cubo’ ou o profesor se non me coñecía, cando eu lle dicía o meu nome, pensaba que lle estaba tomando o pelo. E no Exército pasoume exactamente igual: ‘Estaste rindo de min ou que?’ preguntábanme. E logo unha vez, cando eu traballaba en montaxe, pola parte de Lasarte, fomos facer unha reparación nunha fábrica e ao entrar tiñamos que entregar o DNI. Era mediodía. Fíxate canta xente era para entrar alí que á hora de saír o garda xa tiña o meu carné primeiro. Chamoulle a atención, entendes? Practicamente eu quedaba fichado. Así fíchante rápido!». Durante su etapa laboral, «o mesmo». «Sempre, vaias onde vaias non se esquecen do meu nome, a case ninguén se lle esquece». La identificación personal se vuelve coser y cantar: «A primeira vez que vas a un sitio si que se quedan coa cousa, e despois cando volves xa se lembra todo o mundo... como es o único que coñecen que se chame Lorenzo Lorenzo Lorenzo...». «Incluso na mili levabamos un letreiro co noso nome e eu poñíalle L³ ao meu, pintáballe o cubo, xa non había problema. Nada de Lorenzo... L³».

En la comarca de A Mariña cree que no hay otro que se llame y apellide como él: «Penso que si, que son o único na Mariña así». «En Carballo sei que hai un porque unha vez que fun ao banco, o típico, á caixa, dixéronme que tiñan outro cliente que se chamaba coma min. E outro tamén en Madrid», añade. «De feito, saíu unha vez no xornal un Lorenzo Lorenzo Lorenzo e dicíanme a min ‘es famoso’ pero aquel non era eu. Debía ser o de Carballo», sigue contando. «Se lle dás a volta ó carné -me sugiere Lorenzo- penso que vén o número da xente que hai en España que se chama exactamente igual que ti. O novo DNI non cho ten, creo. Falo do vello... Está mirando a miña muller que ten mellor vista ca min. Penso que era o anterior carné», señala.

Reconoce abiertamente que le hubiera gustado que Lorenzo no fuese el nombre con el que le registraron oficialmente al nacer, además por ser coincidente con los apellidos. Confiesa que le pudo haber quedado una espina clavada desde que vino al mundo por ese hecho. «Home claro! De feito, púxenlle ao fillo meu Antonio. A miña nai quedoulle aquela espiña e a min tamén, si». Aunque, hoy en día, ir al registro y llevar a cabo el cambio es más fácil: «Teño 65 anos, cres que vou agora cambiar o nome? Nin ganas que teño! A morrer con el».

A 27 KILÓMETROS DE LOURENZÁ

Solo faltaba una cosa, que Lorenzo Lorenzo Lorenzo hubiese nacido en el rincón de A Mariña que conocemos por Lourenzá, y en algunos casos nombran como Lorenzana. Él vuelve a reír, con otra carcajada: «Solo faltaba que nacera en Lourenzá. Pois podía ser...». Son poco más que 27 kilómetros de distancia desde donde él reside en la actualidad, desde principios de los años 90. Y teniendo en cuenta que él nació también cerca del día de san Lorenzo, a nada más que diez días de distancia de dicha festividad veraniega, se ve que el destino de Lorenzo Lorenzo Lorenzo con ese nombre y esos apellidos en particular parecía estar marcado y escrito en algún lugar. Si ya lo dije al principio, alguna mano mágica mece este mundo... Lorenzo, eres un sol.

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Luciano Zubillaga Zubillaga: «Me han pedido deletrearlo muchas veces»

A los pocos días de contactar con Luciano Zubillaga Zubillaga, afincado en Barreiros, natural de Secadura (Cantabria) y hoy, ya jubilado tras su etapa laboral en la Escuela Pedro Murias de Ribadeo, me remite una exhaustiva documentación sobre el origen de su apellido, de 1570. Es doble porque sus padres eran primos en segundo grado. «Mi curiosidad ?cuenta? se remonta aproximadamente a medio siglo atrás, con mayor motivo cuando me dijo el marido de una tía que tenía viviendo en Palencia que había leído algo sobre el origen del apellido Zubillaga. Posteriormente seguí buscando referencias sobre mi apellido y pregunté a mis padres, Mariano y Cecilia, pero ellos no podían hablarme más allá de sus abuelos». En 1987 descubre que el tercer apellido de un médico coruñés es Zubillaga: «Él [Alberto Beraza Milicua Zubillaga] a través de varios contactos me va transmitiendo una información detallada y perfectamente documentada que me da a entender que detrás de este gran y meticuloso trabajo, hay como mínimo muchas horas de dedicación en la búsqueda de registros parroquiales, diocesanos, civiles, copias de documentos, fotografías... y muchos kilómetros recorridos». Doy fe por el extenso correo que envía, aunque entiendo la fascinación de Luciano Zubillaga por esta investigación. Al fin y al cabo, una pregunta existencial del ser humano es... ¿de dónde venimos?

Según Jaime de Querexeta en su diccionario onomástico y heráldico, es apellido vasco-navarro. «Me han pedido deletrearlo varias veces y empiezo ya Z, U, B, I...», señala Luciano. Lo bueno que tiene en su caso, y al contrario del médico coruñés citado, es que con deletrearlo una vez ya llega. El segundo es el mismo.

«Se transmitió ?añade? fundamentalmente en la zona geográfica de donde apareció. En Amezketa, mi tierra de origen, existía la famosa Herrería de Argañaras, que pertenecía al señor Amezketa. De este lugar proceden, según información recopilada, mis primeros antepasados».

De sus tatarabuelos Eugenio y María «nace ?dice? el origen de mis dos apellidos iguales». «En Galicia fruto del matrimonio con Loli Fernández, que se conozca solo hay cuatro personas que lleven por primer apellido el de Zubillaga; el de mis hijas Rosanna, Sonia y Laura, más el mío... o los dos míos», dice.

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Carlos Timiraos Timiraos: «Estou orgulloso de ter o apelido repetido»

El tercer caso que nos trae a estas páginas de YES es viveirense. Allí encontramos a un joven con apellidos iguales y menos habituales de encontrar. Es director de la Banda Municipal de Música de su tierra natal desde hace dos años; también trabaja en la Escuela Municipal de Música de Burela, imparte cursos y colabora en otra banda, la de A Coruña. Carlos Timiraos Timiraos tiene 32 años recién cumplidos. En su caso, la coincidencia tiene una razón familiar: «É por parentesco. Meus pais son primos. Debido a que meus avós estaban na emigración, meus pais non se coñecían. Coñecéronse con vinte e pico anos, creo, nunha viaxe, aínda que non sei como foi a historia deles exactamente». De la historia del apellido, sabe «cero», reconoce. «Algunha vez oín algo de que era un apelido vasco», añade a continuación.

En este tipo de casos, por lo que aprecio, es habitual que se hagan rápidas referencias a las matemáticas y se nombre a la persona por su apellido agregando «al cuadrado»: «O de Timiraos al cuadrado foi algo... de toda a vida! No instituto, os profesores incluso, si ho!».

En relación con su profesión, aparte de que «moitas veces» le ponen mal el apellido en el programa de mano de los conciertos (Tirimaos, Tomiraos...) se suceden también otras anécdotas: «Polo meu traballo trato cun montón de xente pola semana, se non son clases de clarinete, coa banda, coa xuvenil... Os rapaces sempre se dirixen a min polo meu nome, Carlos. Pero algún maior, é curioso, me trata polo apelido. É algo que socialmente ten algunha explicación... seguro. Iso foi sobre todo na etapa na que estiven traballando na Banda Municipal de Música de Foz, da que tamén fun director. Igual alí non soaba tanto o meu apelido, pero en Viveiro si que hai máis xente que se apelida Timiraos, de varias familias. Coñezo xente que é Timiraos e non me son nada».

En su familia, señala, no hay ningún otro miembro que tenga el apellido repe. «Orgulloso» que está Carlos de ello, confiesa: «E iso que somos unha familia bastante grande. Sempre digo en broma que eu son ‘o auténtico’». Cualquiera le lleva la contraria.  

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