Christian Gálvez: «Con mi mujer constantemente me pongo ñoño»

Pagó un peaje por «Vaya Fauna», esa oveja negra que, dice, siempre se ha de tener. Pero, por lo demás, su carrera va a la velocidad de la luz. Quizás porque su lema es que «en la vida unas veces se gana y otra se aprende», su talento, karma y pasión se han conjugado para que la E de éxito le acompañe en todo lo que hace.

.

Christian Gálvez (Móstoles, 1980), mejor presentador de programas en la 19.ª edición de los premios Iris de la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión, tiene tan pocos problemas con las palabras que, además de hacerse los roscos de Pasapalabra en un suspiro, escribe libros que se venden como rosquillas. Aparte de sus cuentos para niños, es experto mundial en Leonardo Da Vinci, por lo que ha sido nombrado comisario de la exposición nacional que en el 2019 celebrará los 500 años de la muerte del genio italiano, del que sostiene que no conocemos aún su verdadero rostro. El tema lo aborda en su último libro (Leonardo da Vinci. Cara a Cara), que ha pasado de ser un éxito a darle más trabajo y presión extra, lo cual combate en plan zen siguiendo los consejos de Almudena Cid, su mujer, a la que conoció en su programa hace diez años.

-¿En qué eres más compatible con Almudena Cid, tu mujer?

-En la perseverancia y el sacrificio, en dar todo, lo cual es muy importante porque en una relación de pareja, además del amor, debe haber compañerismo, amistad y admiración. Nosotros compartimos todo eso y además somos buenos amantes.

-¿Con qué no te gusta que te den la Brasa?

-Con el tema de la paternidad. Es algo privado para gestionar entre mi mujer y yo. Pero a veces la gente, desde la ilusión, insiste demasiado. Y esto puede ser sobre todo más molesto para las mujeres porque a ninguna le preguntan antes si quieren ser madres.

-¿Tiras de Coach en algún aspecto de tu vida?

-He recurrido a Rubén Turienzo y Juan Carlos Cubeiro, dos grandes del mundo del coaching para preparar conferencias de motivación. Pero nunca me he sentido coach ni capaz de ir más allá de dar una charla motivacional sobre un tema como, por ejemplo, Leonardo da Vinci.

-¿Cuál ha sido tu Despedida de soltero más apoteósica?

-Tuve la despedida de un amigo británico, en Inglaterra, y hubo karts y cata de cervezas. Pero la mía no la celebré porque cuando me iba a ir de viaje con unos amigos, me puse malo. Como yo no soy muy fiestero, no lo eché en falta.

-Eres Experto mundial en Leonardo da Vinci. ¿Cómo llegaste a él?

-Yo no me siento un experto mundial sino un aficionado internacional, porque todos los que profundizamos en la vida de Leonardo cada vez sabemos menos. Llegué de casualidad en el 2009. Entré fortuitamente en la última cena de Santa Maria delle Grazie, en Milán, y todavía respirando El código da Vinci. Y sin más, me di cuenta de que María Magdalena no estaba representada. Me puse a investigar y descubrí que los enigmas de Leonardo no son tantos y los pocos que tiene son más importantes de lo que la gente cree, como dónde está enterrado o cuál era su cara, porque el dibujo del barbudo que tenemos de él aparece por primera vez en 1810, pero desde 1519 Leonardo se representa de una forma diferente.

-¿Qué le preguntarías si lo tuvieras Face to Face?

-Creo que tenerle de frente y preguntarle algo significaría que soy un egoísta. Utilizaría ese momento para darle la enhorabuena. Porque Leonardo fue un fracasado y se sintió fracasado durante toda su vida. Y luego le diría: «Maestro, lo conseguimos». Volamos y tú fuiste el primero en imaginarlo.

-Estás en el Proyecto Leonardo, un Grupo muy selecto. ¿Con qué objetivo?

-Exhumar a Leonardo da Vinci y encontrar su ADN para descifrar a través de la genética por qué Leonardo pensaba de otra manera, por qué era diferente. Nuestro objetivo es conseguirlo en el 2019 coincidiendo con el 500 aniversario de su muerte. Además me han nombrado comisario de la exposición que se va a hacer en España. Creemos que está enterrado en la capilla de la iglesia de San Florentin que fue destruida por el ejército de Napoleón y estaba incluida en el castillo francés de Amboise. Y para cotejar sus restos podemos hacerlo con el ADN de su padre, enterrado en la abadía florentina, en Florencia.

-¿Quiénes son tus Héroes?

-Mi personaje favorito siempre ha sido Superman. Pero he pasado de tener héroes ficticios a tener héroes reales como todos aquellos chavales que ahora tienen que sufrir la fuga de cerebros, y los profesores, a los que habría que escuchar más.

-¿Cuál es la mejor Inversión de tu vida?

-Material, ninguna. E intelectual creo que no apartarme de unos valores intangibles, aunque a veces me equivoque. Uno es no dejar de ser niño, no dejar de preguntarme cosas y luchar por lo que quiero.

-¿Te consideras el típico Joven sobradamente preparado?

-Yo tuve la suerte de que una persona apostara hace 10 años por mí cuando me vio gritar en Caiga quien Caiga, mientras que ahora en la televisión no se da la oportunidad a toda esa gente joven y nueva que está preparada. Pero ya no soy joven, tengo 37 años, y no lo sé todo porque acabo de empezar la carrera de Historia del Arte.

-¿Y esto del Karma a ti te echa para atrás o te interesa?

-Yo soy un total defensor del karma. Creo que es mucho más fácil demostrar que puede existir el karma, ya que somos energía, que demostrar otros aspectos de la teología. Yo no sé cuál es mi karma, pero, cuando me he equivocado, he recibido respuestas negativas de cosas que me han pasado: no una venganza pero sí un escarmiento. Y cuando he hecho cosas buenas, sin ánimo de obtener un beneficio, la vida me lo ha devuelto de otra manera; y es bonito.

-¿Cuándo te sientes fuera de Lugar?

-Cuando me encuentro en una situación en la que me toca hablar y no sé del tema o no quiero opinar, por eso he tomado la decisión de abstenerme. A veces, los personajes públicos nos sentimos obligados a opinar de todo, pero también podemos no hacerlo.

-¿Te Matas en el gimnasio?

-No, lo hice una vez para el reto Men’s Health y su portada, pero después tuve una lesión muy grave y me rompí la columna. Ya no me mato, pero sí entreno, sobre todo la zona abdominal del core.

-¿Te es fácil decir que No?

-Ya no. Si vas con respeto y expones tus motivos, es más fácil que la gente lo entienda. De hecho he tenido que decir que no a la invitación de presentar mi última investigación y la exposición temporal de Leonardo que van a montar en Vigo, porque me parecía que podía ser incompatible con ser comisario de la gran exposición nacional de Leonardo.

-¿Cuándo te pones Ñoño?

-Con mi mujer, constantemente. Esto es algo superbonito que mantenemos: la inocencia, la capacidad de sorprendernos y abrazarnos ante cosas bonitas. El otro día estuvimos en el estreno de la primera peli de un amigo, mi mujer iba espectacular y yo iba por detrás y le lanzaba mensajitos al oído mientas hablaba con la gente y me ponía ñoño. Y luego también cuando veo La vida es Bella.

-¿Tienes alguna Obsesión?

-Yo soy Tauro, así que soy obsesivo por naturaleza. Con todo lo que me apasiona, me obsesiono desde el punto de vista más benévolo y optimista, como con Leonardo, que me hace feliz y me siento mejor persona.

-¿Has tenido que pagar algún Peaje por equivocarte?

-Al final siempre acabas pagando algún peaje: por tomar malas decisiones, por equivocarte en el momento, por hacer algo con lo que tú no estás completamente de acuerdo. Echando la vista atrás, posiblemente no hubiera hecho Vaya fauna, no porque no estuviera de acuerdo con el formato, sino por todo lo que me ha acarreado después. Pero siempre hay que tener una oveja negra en tu carrera.

-¿Cuál es para ti la Quinta esencia de la vida?

-Pues todavía no sé cuál es la primera ni la segunda (risas).

-¿Qué te marca el Ritmo?

-En mi vida, los tiempos me los marco yo y, como soy obsesivo, no hace falta que nadie me exija porque ya me exijo a mí mismo.

-¿«Pasapalabra» te ha hecho más Sabio?

-Me ha hecho aprender. Porque en la vida unas veces se gana y otra se aprende. Hay que quitarse algunos conceptos que nos enseñaron, como que algunas veces se gana y otras se pierde, y mirar las cosas de forma más positiva.

-¿Tienes algún Talento que no hayas explotado aún?

-Todavía estoy intentado encontrar mi primer talento, porque no creo que leer roscos a gran velocidad sea un talento. Creo que lo único que puedo demostrar es la emoción, ser apasionado y contagiarlo.

-¿En qué te sientes Único?

- No soy el único, pero sí puedo decir que he ido a parar a la cadena que mejores presentadores de prime time tiene en televisión.

-¿Te gusta buscar la Verdad?

-Lo ideal es que cada uno trabaje en aquello que le apasione de verdad y le haga sentirse mejor persona y más feliz. Porque no hay un manual para afrontar cosas que te lleven al fracaso, ni tampoco lo hay para las cosas que te llevan al éxito.

-¿Qué tacharías con una X?

-Tacharía la capacidad innecesaria de hacer el mal en cualquier momento y cualquier lugar. Es alguna gran capacidad que tienen unos pocos seres prescindibles que se esconden detrás del anonimato para hacer daño a la gente con comentarios o con acciones, y que intentan trolear constantemente.

-¿Y ahora en qué más te vas a meter?

-Estamos organizando el museo de Leonardo y esto supone mucho curro: viajar, negociar, y esfuerzo, porque queremos tener al menos una obra original de él. Esto es un sacrificio pero luego hay un premio de prestigio espectacular. Pero no por ego, sino porque se podrá reconocer el trabajo de un grupo de personas eruditas que amamos la Historia, del Arte, la figura de Leonardo da Vinci y la justicia, lo cual dará sentido a esta tarea multidisciplinar.

-¿Eres muy Zen?

-No, pero gracias a mi mujer me he introducido en la meditación y el yoga. He tenido que parar, porque me ha estresado mucho que mi último libro haya sido un éxito y haya traspasado fronteras teniendo que estar en contacto con el equipo de Leonardo de EE. UU. Es que llegué a tener dos jornadas laborales al día porque una fija es Pasapalabra.

Votación
3 votos
Comentarios

Christian Gálvez: «Con mi mujer constantemente me pongo ñoño»