Ana Pastor: «Nuestros hijos nos vacilan porque nos llamamos Pastor-Ferreras»

No hay objetivo que se le resista. Además del que ya tiene, de los programas especiales, se ha lanzado a por un tercero: «Dónde estabas entonces», un viaje por los últimos cuarenta años de este país. Los mismos que cumple ella en una semana. Conectamos con Pastor.

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En unos días le van a cantar las cuarenta. Le pillará, como no podía ser de otra manera, en medio de una campaña electoral, pero sacará tiempo para celebrarlo con los suyos: su madre, sus hermanos, sus hijos... y Ferreras. Su pareja en la vida y en la tele. Tanto plano han compartido últimamente que hasta el sueldo de su niñera ha sido objeto de debate. Ella le quita hierro. Tiene claro su objetivo: dedicar el poco tiempo que tiene libre a sus hijos, aunque ellos la vacilen por cómo llama a su padre.

-«Dónde estabas entonces» comienza en 1977. Casualidades de la vida, Ana Pastor estaba llegando a este mundo.

-Es pura casualidad, porque yo nací el año en el que tenemos las primeras elecciones democráticas, y ahí nace un poco el proyecto de contar que cumplimos 40 años como país democrático imperfecto. Esta vez la gran diferencia es que queremos contarlo a través de la gente, no de los políticos hablándonos otra vez de la Transición o de los años 90, sino de la gente que ha protagonizado los cambios en este país, que hay mucha, y que cuentan historias maravillosas que nos van a cabrear, a hacer reír, llorar, emocionar...

-¿Se van a contar cosas que nunca se han contado o como nunca se han contado?

-Las dos cosas. Hay un caso especialmente doloroso para mí, y de una generosidad increíble, que es Alberto Muñagorri, que era un niño cuando sufrió un atentado de ETA, y es la primera vez que habla en televisión, es un caso muy parecido al de Irene Villa y, sin embargo, muy poco mediático. Cuenta por primera vez cómo fueron aquellos días y cómo han sido estos años. También hemos estado en Ferrol con los astilleros, es verdad que se ha contado muchas veces, pero también es verdad que quien lo cuenta ahora lo hace mirando hacia atrás, y ese ejercicio, que es lo más novedoso es donde más queremos centrarnos nosotros. Gente anónima que protagoniza los cambios y a la que nunca se le ha dado voz.

-De todas las paradas de este viaje, ¿cuál crees que es la que más va a dar que hablar?

-Yo creo que es la mezcla de todo. Hablar desde la Movida madrileña hasta los Grapo, que pasas de Raffaella Carrà a la represión que todavía había en las calles de España a pesar de que ya estábamos en democracia, a una madre que su hijo murió por culpa de la heroína, a ver el estreno que había ese año de cine... La vida es eso también, ni todos los días son horribles, ni todos maravillosos. Es muy interesante también ver cómo la tele nos retrataba en aquellos años. En eso yo creo que algo hemos avanzado, cómo era la cultura, la música, el arte, la literatura... En algunos casos eran más valientes de lo que somos ahora, incluso las entrevistas a políticos. Hay una de Mercedes Milá a Suárez después de dejar la presidencia que es absolutamente maravillosa. La entrevista es dura, se tratan de tú a tú, pero con muchísimo respeto y que yo quisiera ver ahora, por ejemplo, con Mariano Rajoy.

-¿Todos los cambios han sido para mejor?

-Unos sí y otros no. Vamos a ver a la primera mujer que se divorció en España. Para esa mujer que se va corriendo en cuanto el BOE publicó la ley sí, la vida es mejor si te puedes divorciar queriendo hacerlo. Hay otras que no, el hecho de que siga habiendo mujeres asesinadas por sus maridos o gente que justifique el acoso sexual en pleno siglo XXI, indica que queda mucho camino por recorrer.

-Cuando en 40 años hagan un «Dónde estabas entonces», no habrá duda de dónde estuvo Ana Pastor en el 2017.

-Seguramente en Cataluña.

-¿Has contado tus días libres desde el 1-O?

-Creo que desde el 19 de agosto, cuando los atentados, ninguno. Pero también te digo sin pena, que es lo que toca, a mí me gusta trabajar y es verdad que tengo pocas horas al día para otros asuntos pero es elegido, es vocacional. No necesito mucho más, ni ocio, ni nada por el estilo, porque lo poco que tengo libre lo quiero dedicar a mis hijos.

-¿Pasa factura? ¿Uno acaba perdiendo el control del día a día de su casa?

-No, a veces también hay que parar. El otro día, hacía mucho que no tenía ocio, pero había un concierto de Rozalén, alguien a quien admiro mucho y le tengo mucho cariño, que llevo siguiendo aun cuando no era conocida, y me escapé. Hay que buscar espacios para disfrutar, pero es que yo me lo paso muy bien con el trabajo, creo que es una responsabilidad a la que no hay que renunciar nunca. Una noche empezamos El Objetivo hablando de Cataluña y acabamos hablando de Galicia. Galicia empezó a arder y tiramos hasta las tres de la mañana. En ningún momento me planteé que no me había levantado ni para ir al baño.

-Los presentadores de la Sexta no tenéis ningún problema en bajar a la calle. Algo que no se ve mucho por ahí...

-Yo soy periodista como tú y tú como yo. Si me toca el Parlament, voy al Parlament, si me toca esperar doce horas a que aparezca Trump en la noche electoral pues espero, soy periodista, no soy presentadora. En Estados Unidos sí, hace poco se veía a uno de los presentadores de la BBC persiguiendo a uno de los que aparecía en los papeles de Panamá en una feria de Turismo, y esto es lo que hacemos nosotros aquí.

-¿Te entregas así en todo o esta parte tuya solo la saca el Periodismo?

-Soy así con todo, como madre, como amiga. A mí por lo menos me gusta la gente que es lo que parece, para lo bueno y para lo malo.

-Mucho se habla estos días de tu niñera, de si está en la lista Forbes...

-Lo de la conciliación ojalá fuera un problema de Ferreras y mío, es un problema de este país. Yo tengo un montón de amigas que tienen trabajos que les gustan, otras que no, unas que tienen horarios lamentables, sueldos lamentables, y a las que nadie les pregunta como a mí cómo lo hacen. Mi amiga María, que también es periodista, tiene horarios infernales y tiene dos niños pequeños muy seguidos, y le digo cómo lo haces muy a menudo. Me parece que si el problema de la conciliación fuéramos nosotros, ¡bendito problema! Estaría súperresuelto, pero lamentablemente no es así.

-¿Es posible conciliar sin renunciar al éxito profesional?

-Yo en el año de más trabajo en TVE decidí ser madre y en el más intenso de mi vida he puesto en marcha otro proyecto además de los especiales informativos y de El Objetivo. Renuncias a otras cosas, por ejemplo, a descansar, duermo muy poco, y tienes otras. Lo que no quiero es, cuando pasen los años, mirar atrás y ver que me he perdido a mis hijos. Ahí es donde pongo todo el esfuerzo, hay veces que me sale mejor y otras peor, pero intento estar muy presente en sus vidas. Ahora que estamos recorriendo España con el programa, una condición que puse es dormir todos los días en mi casa para poder llevarlos al cole por la mañana, intento recogerlos siempre que puedo, poner los rodajes cuando están en el colegio... El encaje que hacemos todas las que tenemos hijos, y encima soy una privilegiada porque yo he elegido lo que hago.

-Ferreras me confesó un día que el periodismo era el amor de su vida y Ana Pastor su amante. ¿Qué te parece?

-Ferreras en estado puro. Es verdad que me han preguntado muchas veces por vuestro titular, yo creo que es cómo entendemos la vida los dos, nos parecemos mucho en esa pasión e intensidad que le ponemos a todo. También somos diferentes ¡eh! Discutimos mucho ideológicamente, y también le ponemos mucha pasión.

-¿En casa sois Pastor-Ferreras?

-Nuestros hijos nos vacilan con eso porque nos llamamos así. Yo antes estaba en la competencia y cuando me incorporé era muy importante que no fuera mi jefe. Ya que tanto hablamos de igualdad, era importante que se visualizara, y en ese trato me parece que se ve que esto es así. Cuando compartimos programación, somos dos de los muchos que hay. Y en mi móvil se llama así, así fue como lo conocí y así continúa. De todos modos tiendo a llamar a la gente por su apellido.

La emocionada dedicatoria de Ferreras a Ana Pastor al recibir un premio

C. Aldegunde

El presentador de «Al rojo vivo» hizo referencias a las recientes amenazas hechas públicas en un chat de policías en Madrid hacia la periodista

Los fans de Al rojo vivo se extrañaban este miércoles al encontrarse a Cristina Pardo al frente del programa, en lugar de Antonio García Ferreras. Pero la periodista explicaba al poco rato dónde se encontraba el presentador del programa y sacaba de dudas a la audiencia. «Ferreras está recibiendo a estas horas el premio de Cambio 16 en la categoría de periodismo», explicaba, mientras conectaba en directo con el acto de entrega de los galardones y daba paso al discurso de Ferreras al recoger su premio. «Este premio es algo así como un abrazo inesperado, en este caso procede de Cambio 16, una marca periodística a la que le tengo un respeto profundo por todo lo que ha sido en momento muy difíciles de este país», comenzaba Ferreras. «Procede además de un hombre como Gorka Landaru, que para mí es una referencia de ética, de valentía y de generosidad, y de utilizar una palabra que en este país a veces no utilizamos cómo deberíamos, la de comprender», proseguía. 

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