Eva Isanta: «Yo pienso estar en la flor de la vida hasta que me muera»

Como la Cuqui, vive en Mirador de Montepinar, pero Eva Isanta defiende otros registros. A sus 46, valora su debut en «Farmacia de guardia» y gana tablas con «El cíclope y otras rarezas de amor». «Me gusta decir 'Te quiero', también por WhatsApp», confiesa


Más de tres millones de personas lo han visto, la vuelta a la parrilla de la tele del vecindario de Mirador de Montepinar. Hoy entramos a saco con Eva Isanta (Ceuta, 1971) en una de las emisiones estrella de la temporada, con su humor cocinado sin complejos y ciertos aires de realidad. «La que se avecina ha crecido en estos diez años ¡y ha superado las expectativas que teníamos todos! Es una serie querida, se nota. Ir por la calle es un interrogatorio continuo... ¡La gente quiere más! Y para nosotros es un subidón», valora la actriz que ha vuelto a entrar en nuestras casas como la Cuqui. ¿Te piden más cuentas que autógrafos?, pregunto. «Jajaja, claro que me piden cuentas... ¡Eso pasa! Hay gente que distingue la realidad de la ficción y otra que piensa que yo, Eva, soy la Cuqui... y me pregunta por Amador o por los niños... y me dice: ‘Qué mala eres con tu marido’. O al revés: ‘Yo estoy contigo, Maite, ¡vaya pájaro que tienes!’. Es divertido», admite. El mundo es un gran vecindario de traca, ¿no?

-Timbramos y subimos a la décima de «La que se avecina». ¿Cómo han cambiado las cosas en estos diez anos?

-El cambio ha sido espectacular. La serie empezó con un poco de falta de confianza en el público, por el cambio que se produjo con Aquí no hay quien viva. Cuando cambiamos de cadena, cambiaron también personajes y a la gente le costó darnos ese margen para enseñar la nueva idea, nueva pero basada también en la vida en un vecindario. Pero fuimos calando. Y hoy la gente quiere más...

-¿Por qué hace el humor, la risa, súper datos de audiencia?

-La que se avecina está viva, con ese humor pasado de rosca, es una parodia excesiva que te hace relativizar las cosas. La risoterapia es una manera de soltar lastre y descargar tensiones. La comedia te permite hablar de todo lo que sucede en la realidad (corrupción, racismo, sexismo, intolerancia) y aquí lo hacemos deformándola, poniéndola frente al espejo de la feria. Esto al público le distancia de la realidad y le da risa.

-Arrancamos motores con la Cuqui entre rejas y una horrible pesadilla. ¿Con qué más nos sorprenderá Maite?

-Jejeje... La pobre Maite estaba empeñada en desarrollar su creatividad literaria, ay, y no es capaz. Ella piensa que para escribir hay que vivir, y decide no escribir, dejarlo en manos de su chacha, ¡y dedicarse a vivir como una loca! Maite va a ser presa de toda clase de chantajes. La Cuqui es carne de cañón.

-¿Cómo te llevas con Maite, la Cuqui, tenéis o no mucho en común?

-Yo le pongo mi energía, mi voz, mi físico, parte de mi alma, mi entrega total... pero, bueno, de pensamiento [en bajito] no somos muy parecidas.

-¿Pero qué tal te cae?

-Ah, genial, ¡genial! Ella siempre está p’arriba y ‘p’abajo pero siempre adelante. Es una máquina apisonadora.

-¿Y tú, en cambio...?

-Yo soy bastante más tranquila. Intento buscar el equilibrio, y disfrutar de las pequeñas cosas de la vida, cada día más... Debe de ser la edad.

-¿El equilibrio está en los 45?

-Tengo 46... y estoy en la flor de la vida. Yo pienso estar en la flor de la vida hasta que me muera.

-¿Te subes a las tablas con Cortázar?

-No exactamente con Cortázar, eh. El cíclope y otras rarezas de amor está basado en el capítulo 7 de Rayuela, pero la obra habla, simplemente, de varios tipos de amor; de cómo cada uno vive, siente y va decidiendo su vida en función de sus relaciones sentimentales.

-¿Amor: muchos y variados o uno solo y verdadero?

-El amor empieza siempre por el amor a ti mismo. Y el amor no es lo mismo a los 15 o a los 20 que a los 40. La vida es un aprendizaje que te va haciendo cambiar el sentido de las relaciones. Yo he cambiado mucho mi visión del amor... Mi sentido del amor no tiene nada que ver con el que tenía a los 20. El amor es algo que nos mueve y nos sostiene. Casi todas las grandes tragedias se han desencadenado por amor o desamor. Cuidado, el amor no es la necesidad ni el control ni la posesión del otro. En el amor hay que sentirse siempre libre.

-¿Dices «Te quiero» por WhatsApp?

-¡Sí! Me gusta decir «Te quiero», hay que decirlo aunque sea por WhastApp. Bienvenido sea.

-¿Palabras o emoticonos?

-Soy más de palabras. Yo uso emoticonos solo cuando tengo prisa, jajaja...

-Me impactó ver ese titular en que declaras: «Yo soy pro-tanga».

-Me pareció vulgar, injusto y me sentí cosificada. No me pueden definir con eso, no siento que eso me defina. Yo soy generosa y relajada, por eso me molestó que se usase lo del tanga como reclamo. Que lleve o no tanga no es importante. ¿No te molestaría?

-Debut en la tele en el 92, con «Farmacia de guardia». ¿Qué te enseñó?

-Imagínate, de la mano de Mercero. Fue impresionante, pero después pasé momentos malos. Y eso me hizo más humilde, me curó de soberbia.

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