Hay que dormir desnudo

Destápate, que por esta vez las recomendaciones de los médicos te van a dar una alegría. Líate la manta y déjala en el suelo porque para tener un sueño profundo y reparador no te conviene nada. Solo el roce de tu pareja, si eres de los que duerme acompañado, te basta y te sobra

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El dato es el dato, así que voy a ponerlo nada más comenzar para que no se me quede dormido nadie. Quédense con él. Hay que dormir a 21 grados, ni más ni menos, porque a esta temperatura son tantos los beneficios y tantas las ventajas que va a notar nuestro cuerpo (y nuestro cerebro) que merece la pena no echarse la manta encima. Ni una manta ni dos ni por supuesto el pijama de felpa. Lo ideal es dormir frescos, muy frescos, por eso en opinión del doctor Manuel Viso, si no nos ponemos nada de ropa cuando vamos a la cama la noche nos irá mejor. Vamos a destapar por qué.

Primero -señala Viso- para que se active nuestra grasa marrón, un tipo de grasa que predomina en las personas delgadas, también en bebés y en animales que hibernan, y que, según se ha demostrado, se activa con un ambiente fresco, lo que ayuda a quemar más energía y en definitiva a bajar peso. No significa que dormir adelgace, ¿eh?, que ya veo caras de marmotas glotonas. Pero se ha evidenciado, en cambio, que el mal dormir engorda por una cuádruple combinación de las hormonas. La grelina, que dispara el apetito, y que aumenta cuando dormimos mal; la leptina, que es la hormona de la saciedad que también baja cuando no descansamos lo suficiente (entonces no me sacio y ataco la nevera); la disminución de la hormona del crecimiento, que en los adultos ayuda a quemar grasa, y por último el mal dormir hace que aumente el cortisol, que favorece el acúmulo de grasa. Si además no dormimos bien, apunta Viso, pues no hacemos deporte y eso nos acarrea otros problemas físicos y mentales. Bien, hasta aquí tenemos claro que conviene descansar (él dice que lo óptimo son 8 horas) para no engordar y que a 21 grados además nos mantenemos más jóvenes. Palabra de Viso. Pero todas esas personas que necesitan el peso del edredón para conciliar el sueño, que se abrazan al de al lado porque si no no pegan ojo, que buscan el calor con tres mantas, que se enroscan en una bola ¿qué hay de ellos?

Relajados

El doctor se aplica en la sabiduría médica: «El instituto del sueño de Los Ángeles confirmó que dormir con pijama y con calor disminuye el sueño REM, el que relaja de verdad, el sueño reparador, el que provoca una parálisis completa, una relajación completa del cuerpo. Y sin él tampoco nuestro cerebro consigue almacenar la información correctamente para que al día siguiente nos acordemos mejor de todo y razonemos mejor».

Entonces desnudos, pero sin cuatro mantas encima, ¿no? «Claro -se apura Viso-, no vale dormir desnudo y luego ponerse el edredón y siete mantas hasta arriba». Lo recomendable es dejarse la piel debajo de una sábana. Y si compartimos la cama, mucho mejor, porque dormir desnudo con la pareja, solo con el roce de la piel con la piel, provoca -dice Viso- que se libere la oxitocina, una de las hormonas del amor, la que induce a las relaciones sexuales y reduce la tensión arterial, el estrés y el movimiento intestinal. El doctor admite (no queda otra) los beneficios de esos subidones de calor temporales del sexo, y avisa de que de noche hay que liberarse de toda presión. Así que mejor dormir sin ataduras: sin braga, sin slip, sin sujetador, sin esas gomas elásticas que nos oprimen y nada tampoco de calcetines (creo que su razón es además estética). Aunque por si acaso incide en que la humedad combinada con el calor favorece los hongos tanto debajo del pecho como en ingles y demás. «Dormir desnudo sube la autoestima, hace que nos aceptemos mejor, sobre todo aquellas personas que rechazan su cuerpo. Yo soy un claro defensor del contacto con nuestra piel», concluye Viso. No sé a ustedes, pero a mí, y fíjense lo temprano que es todavía, ya me sobra todo.

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